La huida no es solución para quien ama el paisaje


La huida no es solución para quien ama el paisaje,
teme por su vida, por su equipaje
por las bailarinas chinas del cafe teatro
por los años en la calle Moi San Foix
dejó sus años perdidos entre libros de anticuario.
Visitó la letra cursiva de la imprenta embrutecida
y encontró dolor que busca paisajes de muerte y desolación
La huida no es solución para quien ama el paisaje


Poema enviado a Página 2 para su concurso de poesías del mes de Enero.

Realidad y utopía. Soluciones en clave de cofradías

Estaba dándole vueltas a la cabeza sobre como volcar en el blog mi nosecomollamarlo anarquismo cofrade sevillano respecto a la carrera oficial, vallas, peleas por un minuto más en la calle Sierpes, etc. , junto con la perdida de la conciencia de los ciudadanos de esta ciudad respecto al modo y forma de ver cofradías, de aquello que se llamó la educación cofrade, de aprender el arte y la ciencia de ver y vivir los pasos (no olvidemos representaciones de la pasión y muerte de Jesús) en esta ciudad. De entender que como música, silencios, bulla, globos, costales, cuestas del bacalao, muñidores, etc. nos identifica y distingue del resto pero siempre que se entienda en el contexto y con la mesura adecuadas. Es necesario aprenderlo, hay que mamarlo, como se suele decir, aprenderlo desde chiquetito.

Y me encuentro en internet una transcripción de parte de una conferencia que pronunció Paco Robles en la Carretería. Y me cuadra el círculo. Después os comento, leerlo ahora, vale la pena.

Lo que a mí me preocupa bastante es que hay una parte importante de la ciudad que vive a espaldas de la Semana Santa.

No es que hayan decidido vivir a espaldas de la Semana Santa, que tienen todo el derecho del mundo; yo conozco fervientes católicos que viven a espaldas de la celebración de la Semana Santa en la calle, van a oficios religiosos, pero no comprenden este mundo o los agnósticos ateos que no quieren participar en la Semana Santa, pero ojo, que juegan con el código que siempre se estableció en Sevilla: “como a mi no me gustan las cofradías, me voy a Sevilla Este, Chipiona o París, donde no hay cofradías”. Eso lo entiende cualquiera

El problema es que hay una gran masa de población en Sevilla –y no lo quiere ver nadie- que no tiene ni idea de las tradiciones de la ciudad. Aunque les pueda parecer extraño, hay muchísima gente en Sevilla que no sabe qué es el Corpus. Saben que hay fiesta y no se trabaja, pero no tiene ni idea de lo que es el Corpus, ni de la procesión de la Virgen de los Reyes y que San Fernando conquistó Sevilla, eso ya... San Fernando no existe, ahora es Cajasol.

Y hay una juventud que no ha recibido ninguna formación o cultura y que no ha vivido la Semana Santa y que no entiende absolutamente nada. A nosotros no tenían que llevarnos a ver la Semana santa, o pasaba por nuestras casas, o vivíamos en barrios con nombre de cofradías, sacábamos cruces de mayo y vivíamos dentro de ese ambiente.

Y todos sabemos que cuando llega algo que no entendemos, en nuestras categorías mentales vamos colocando lo nuevo que nos llega y hay jóvenes de 15, 16, con 18 años, que cuando salen de pronto al centro y ven esto, no tienen idea de lo que están viendo, es cuando llega el tumulto, la pelea, la discusión, la falta de orden público. En esta civilización del videojuego alguno hasta pensará que es una secta satánica.

Ese, desde mi punto de vista, es el gran reto de la Semana Santa de nuestra época y va a ser el de la Semana Santa del porvenir. En Sevilla se da mucho eso de “fulanito vive en el Parque Alcosa pero es de Triana”. Sí, fulanito nació en Triana y se fue al Parque Alcosa, pero su hijo no nació en Triana. Su hijo va a Triana una vez al año y hasta cierta edad, pero es que ya, el hijo del hijo, cuando se vaya a un pueblo, ese si que ya no tendrá ningún contacto con la ciudad.

Entonces, ante eso hay dos posibilidades. Una cerrar la Semana Santa, enclaustrarla. Y la Semana Santa o es la calle o no es nada, no nos engañemos. Dentro de los Templos o en lugares cerrados, no es nada. Yo soy partidario de terminar con la Carrera Oficial, las vallas, los controles…; eso no es la Semana Santa porque las cofradías tienen que estar mezcladas con el pueblo, si no, no es Semana Santa.

La otra es que la Semana Santa se abra definitivamente. O las cofradías son conscientes que tienen que ir donde no hay cofradías, o la gente que no entiende o no sabe qué es la Semana Santa, entrará en fricción. Y eso, repito, hay gente que no lo quiere ver. Lo que estoy diciendo es incómodo y es más fácil echar la culpa a lo que sea, que centrarse en esto.

Exactamente lo que pensamos muchos, sin peso en ningun sitio y por tanto sin altavoz que pueda ir sedimentando estas reflexiones. Pero hubo gente que habló en su momento, el anterior hermano mayor de Santa Marta, si no recuerdo mal, en una entrevista para Giralda TV (no se si ya era CRN Giralda), llegó a comentar que si por él fuera su cofradía iría directamente a la Catedral. ¿Y cuanto tiempo lleva recordando en sus artículos durante distintas cuaresmas Javier Criado aquello de las vacas gordas y vacas flacas preocupado por la necesidad de no cerrar las puertas de la Semana Santa a nadie? No es que se cierren las puertas, es que cada vez quiere entrar menos gente.

El hecho es ir a la plaza de la Campana (auténtico punto de llegada, todo gira entorno a ella), recorrer la calle Sierpes (todo aquel que haya vestido la túnica reconocerá que el paso por esta calle es un suplicio), pasar por la Plaza de San Francisco y la Avenida (escenificación teatral por excelencia con los palcos donde el espectáculo es inmaculado, no hay mezcla de procesión y público) y por fin, la Catedral (supuesto objetivo pero que para la mayoría no es más que un punto de inflexión para la vuelta, y es donde están los servicios).
Sólo se salva la Plaza Virgen de los Reyes, magnífico sitio para vivir las cofradías con entorno idílico pero es pay per view (ppv, pagar por ver), bueno, como todos los nombrados antes menos la Catedral que tiene una restricción horaria digna de estudio...

Las cofradías, para recuperarlas, para descorsetarlas deberían buscar en sus itinerarios de ida la Catedral, que abriría varias de sus puertas para que según el recorrido y evitando pescadillas pudieran entrar por ellas, y saliendo por la Puerta de los Palos, las que quisieran claro, otras pudieran hacer su recorrido por su barrio - al estilo de las de Triana antes de que la Hermandad de la O cruzase el río- en días de Semana Santa. Una vez más aquellos a los que llamo tradicionalistas de fin de siglo vuelven a tocar hueso, Triana ya tuvo su Semana Santa en los días grandes, sin vísperas. No sería nuevo, ni un invento, que la Hdad. de los Dolores de Torreblanca procesionara por su barrio el Jueves Santo o el Domingo de Ramos. Pero esto es innombrable. Y cuando he comentado mi idea de acceso directo a la Catedral, me tomaban por loco.

Y obviamente barrios enteros, que acaban recogiendo la mayor parte de la población, no tienen entidad propia que les identifique con alguna cofradía . Podría ser también ilustrativa y como ejemplo la cabalgata de Reyes, recorriendo reiteradamente unas calles que no recogen ninguna lógica poblacional, este año por fin pisó el Distrito Macarena, donde por cierto, hasta que se elevó a penitencial la Hdad. de Pino Montanto no tenía ni una cofradía de nazarenos por sus calles ¿que ocurre en Semana Santa en estos pobladísimas barridas? ¿Y en Sevilla Este desde el Palacio de Congresos hasta Andalucía Residencial? No se vive la Semana Santa, los interesados se desplazan a vivirla al centro. Aquellos movimientos obreros que formaron y engrandecieron los barrios del Cerro, Tiro de Linea, Torreblanca, Alcosa, etc. son impensables en las nuevas zonas residenciales o barrios con tendencia al aislamiento. La Fería, por ejemplo, hay que ir a donde la pongan si quieres vivirla, la Semana Santa en Sevilla ocurre (o debería ocurrir) donde esta la gente. Y si se puede ir a la Catedral, mejor pero sólo si se puede ir, que las romerías son en Mayo.

Sobre lo que habló Francisco Robles no quitaría ni una coma , eso sí para construir hay que dar ideas concretas, soluciones en suma, mojarse con el modelo que queremos (no sabemos si Robles quiere un recorrido obligatorio para cofradías pero de libre acceso al público, en cualquier caso es un pasito más), aún siendo improbables muchos planteamientos si se lucha quedará plasmada en la realidad futura lo mejor de ese horizonte utópico.


Diario de un derribo


Comenzó ayer la demolición de la antigua cárcel de La Ranilla (Sevilla I).
Desde la Asociación de Vecinos "La Concepción de Nervión" se ha luchado mucho para que todo el terreno repercuta en beneficio de esta parte de la ciudad (bueno, casi todo, porque el impuesto revolucionario de la parcela para construcción de vivienda libre se ha llevado -por suerte y por saber frenarlo a tiempo es poco- su parte), el Nervión viejo, encuadrado entre las avenidas de Andalucía, Tamarguillo, Cruz del Campo y Marqués de Pickman. Pronto dejará de ser, quedará en la memoria, el barrio de la cárcel.

En Diario de un derribo intentaré llevar al día mediante fotos todo lo que ocurra en los terrenos de la vieja prisión provincial.

Desde la Asociación de vecino se ha trabajado en serio, lo he vivido en primera persona el día a día de las reuniones, siempre con un objetivo único, parque, parque, parque, gracias a vosotros los sueños se cumplen.



Algun día habrá que tratar y contar lo que se ha tenido que remover para que esto empiece a ser una realidad, Nervión tendrá un parque, un centro cívico, etc. Desde luego que han pasado por nuestro consistorio mandatario de toda ideología y pelaje, y hay que decir que muy pocos han hecho algo por mejorar nuestras condiciones de vida dándole prioridad a este proyecto. Y eso que venía con el dinero debajo del brazo, que se pagaba solo, tanto derribo como contrucción, y la cosa viene de muchas legislaturas atrás, ¿no os parece extraño que haya salido tan poco en prensa los continuos retrasos? muchos tienen que callar.

Pero eso es otra historia y como desde este blog intento ser siempre constructivo.. aunque se trate de un derribo, sigamos soñando...

Frankenstein o el moderno Prometeo

Un día escribí ...

El mito de Frankenstein es, prácticamente, una idea original(1) de la inglesa Mary W. Shelley, aunque desde luego, la idea de construir seres artificiales ha estado siempre presente desde la antigüedad hasta nuestros días y en el ámbito científico en esa época ya se hacían experimentos como los del químico escocés Andrew Urde de resucitar a un hombre con descargas eléctricas, precisamente en diciembre de 1818 que fue el año en que se publicó el libro.

Lo primero que se me viene a la cabeza es relacionar esta novela con El extraño caso del Dr.Jekyll y Mr. Hyde de R.L. Stevenson y con el Hombre invisible de H. G. Wells, y lo que veo en común en estas obras es la obsesión de superar los "posibles" límites de la ciencia y querer ir más allá, rebasando las reglas de la ciencia, de la sociedad establecida y, las que más problemas le podían traer, las morales y religiosas. En la obra de Mary W. Shelley existe un trasfondo científico muy grande, sobretodo en los primeros capítulos del libro, en los que aparecen ideas y nombres fundamentales en la historia de la ciencia y la filosofía: Cornelio Agrippa, Paracelso, Alberto Magno, la máquina de vapor de James Watt, origen de la electricidad, Plinio, Buffon, la circulación de la sangre, la distribución de las estrellas, expediciones por el Polo Norte, búsqueda de nuevas rutas comerciales, etc. Desde luego era reflejo de la sociedad que vivía y del ambiente en que se movía la autora. Relacionado con la cuestión científica destacaría el hecho de que todavía existía la idea de científico universal y de la búsqueda de conocimientos al estilo (salvando las distancias) de Platón, Aristóteles, Galileo, Descartes, etc. aunque ya la especialización comenzaba a extenderse, y esto lo comento porque, a lo largo del libro, aparece esta idea muchas veces: en las cartas del navegante Robert Walton le dice a su hermana "...dedicaba las noches al estudio de las matemáticas, teoría de la medicina y aquellas ramas de las ciencias físicas que serían de mayor utilidad ...", el mismo Robert Walton se queja "mis sueños son más ambiciosos y magníficos pero carecen de equilibrio.."; en las primeras conversaciones entre Victor Frankenstein y el navegante, el primero le dice al capitán que "...Busca usted el conocimiento y la sabiduría como me sucedió a mí antaño ..." y el profesor Waldman le dice al estudiante Frankenstein "...Pero no por ello he abandonado las otras ramas de la ciencia. Mal químico sería el que se limitará exclusivamente a esta porción del conocimiento humano. Si su deseo es ser un auténtico hombre de ciencia y no un simple experimentadorcillo, le aconsejo encarecidamente que se dedique a todas las ramas de la filosofía natural, incluidas las matemáticas."

El hecho de querer crear un hombre artificial va ligado a multitud de ideas que se dejan caer a lo largo del libro. Curiosamente, durante la primera parte (hasta que el monstruo toma vida) estas ideas están como apagadas y el ambiente es positivo : un hombre bueno que se dedica al estudio y a trabajar infatigablemente para ofrecer nuevos avances a la humanidad. Es a partir de la separación precipitada de Victor y su criatura cuando el libro toma un carácter más reflexivo y dramático. Esas ideas se repiten constantemente son de lo más variado y las expongo a continuación.

Se podría tener una lectura de esta obra como la del abandono de un hijo por parte de su padre el cual no está satisfecho con lo conseguido, a esto se unen los conceptos de belleza, estética y equilibrio (2) que tanto atormentan a los protagonistas (tanto al creador como al creado) pero también la idea de que un hombre sea capaz de crear un ser vivo partiendo de la muerte (es decir prácticamente de la nada) es una clara emulación de Dios y por tanto otro conjunto de ideas que atormentan al ginebrino es el hecho de que si creaba una segunda criatura podrían perpetuar una nueva raza, una nueva clase de seres humanos con características realmente espléndidas (tanto físicas como mentales), yo diría que perfectas pero con el único inconveniente de no tener los rasgos de belleza a los que estamos acostumbrados. Los problemas morales que tenía Victor Frankenstein son evidentes y más si tenemos en cuenta el papel que la Iglesia jugaba en esa época (se entiende claramente en el episodio en que Justine se autoinculpa del asesinato de William) entiendo que un mensaje del libro podría ser que la especie humana puede terminar y aparecer otra superior, es decir, en cualquier momento podemos tener una nueva génesis.

La lucha entre el bien y el mal también surge de una manera evidente. El monstruo transforma su personalidad radicalmente justamente cuando ha conseguido lo más difícil en un ser humano que es usar eficientemente su cerebro, mientras Victor que se mueve en el plano del bien empieza a tener dudas respecto a esto (por la barbarie que cree ha creado). La cuestión que resume esto podría plantarse en los siguientes términos : ¿existen buenos y malos? ¿quién es el malo? ¿es la maldad un término absoluto?

Dentro de esta serie de contradicciones que aturullan a Victor Frankenstein, a la autora, al círculo cultural en que se movía y, pienso, que a cualquiera que medite un poco sobre el tema es el de la muerte y en esta obra ese hecho se supera. El ser humano lleva toda la vida intentando superar lo único que es inevitable. Lo que está claro es que al final el que ha ido en contra de lo establecido ha salido perdiendo, la mayor parte de su familia muere a manos de lo que el mismo ha creado, por el sueño de su vida. Curiosamente sabemos que experiencias similares a las del libro se llevaron a cabo durante esa época (aunque en el libro nunca se dice cómo lo hace sino simplemente qué es lo que hace) pero ¿se llevan a cabo estos tipos de experimentos en la actualidad? ¿qué pasa con los casos de clonación, industria genética, etc.? La opinión pública se plantea en la actualidad cuestiones morales de igual calibre que las que nos propone Mary W. Shelley. Los trasplantes de órganos se realizan de manera habitual (y es un adelanto maravilloso, gracias a Dios) pero, según he leído, se pueden trasplantar todos los órganos menos el más increíble que es el cerebro. ¿Podríamos crear un nuevo ser partiendo sólo de su cerebro?

El tema de la creación de seres artificiales tiene también nuevas salidas, que en el siglo XVIII no podían ni plantearse (Babbage concibió su máquina analítica entre 1828 y 1839), me refiero a la idea de hacer una máquina que simule la mente humana. El problema radica, no en la toma de decisiones sino en como tratar los sentimientos que no tienen nada que ver con lo físico.

Si creáramos una máquina con forma humana (piel, huesos, nervios, músculos) podría programarse para si se pincha en la piel pueda gritar (mediante impulsos nerviosos y valorando la intensidad producir un sonido idéntico al de una persona), incluso si la temperatura ambiental supera un cierto valor, la máquina podría reducir su ritmo de producción en la fábrica y quejarse por el calor.

¿Cómo reflejaría en sus tomas de decisiones cuestiones relacionadas con el amor, odio, compasión, etc.? Quizás no necesitemos respuestas a esto y no nos interesen máquinas que sientan sino que sólo piensen. El problema que se encontró Victor Frankenstein es que su criatura pensaba y sentía. Tal y como se le describe en el libro (y ahí está la maravillosa fantasía) este nuevo ser era perfecto. Inteligencia artificial en su estado puro.

Parece que las cuestiones morales se ponen contra la ciencia cuando se trabaja directamente con los seres humanos pero los especialistas en construir máquinas pensantes no creo que se encuentren con esos impedimentos. Trabajar con circuitos electrónicos no va contra ninguna creencia o religión. El problema puede venir por otro lado, estos adelantos técnicos ¿favorecen o le ponen las cosas más difíciles al ciudadano? Podemos volver a encontrarnos con las dificultades que se encontraron en la revolución industrial. Hasta ahora las máquinas, esquematizando en general, no hacen nada que nosotros no podamos hacer. Ellas tardan menos, más seguras y sobretodo más eficientes. Se crean para que hagan nuestro trabajo, para que vigilen, calculen, maniobren, ejecuten e incluso tomen decisiones lógicas pero de una manera rápida e infalible. No se crean para que sientan por nosotros sino para que nos faciliten las labores, o quizás ¿no es eso lo que se pretende?

En cierto sentido, los seres humanos somos como las máquinas, como sus cajas negras, tenemos nuestras entradas (obtenemos datos del exterior), las procesamos y producimos datos (resultados) hacia el exterior. Muchas computadoras conectadas en una red trabajan de la misma manera, quien dice una red dice transmisión por señales eléctricas, acústicas, luminosas, etc. Este tipo de redes existen ¿qué les faltan a estos sistemas para parecerse a, p.e., una conversación humana? ¿qué tiene la caja negra de una persona respecto a la de una computadora?

Parece que el tema de la programación es fundamental, las máquinas hacen lo que se les dice, aunque puedan tomar miles y miles de decisiones, son un conjunto restringido de casos posibles. Supongamos que creamos dos máquinas cuya misión es corregir y valorar textos escritos en verso (medir rimas, cantidad de palabras diferentes usadas, gramática, ortografía, etc.). ¿Podría programarse para que puntuara la armonía, la belleza de un verso que describe una relación de amor imposible? Entre los humanos los hay más sensible que otros, las máquinas son todas iguales, todas asépticas a lo no medible. Victor Frankenstein lo tuvo más complicado, su criatura era enormemente receptiva y había tomado su propia decisión, se autoprogramó. Aunque no era lo que él quería en un principio supo valorar y analizar su propio problema de manera inteligente. Solicitó una compañera, pero al hacedor esto le suponía mayores problemas. No sabía como iba a responder la nueva criatura. No estaría programada de antemano, y aunque el destino parecía tenerlo configurado, ella podría tomar decisiones no esperadas. Tendría lo que no tienen nuestras máquinas.

C. Evans en El fabuloso microprocesador (1981) decía "...El argumento basado en el hecho de que los fiables computadores hacen sólo aquello para lo que han sido programados, tienen sólo un fallo fundamental; no puede suponerse que el programador tenga pleno conocimiento (y por tanto plena responsabilidad y confianza) de los resultados que se obtendrán. Ciertamente, el programador puede poner en marcha un sistema evolutivo cuyas limitaciones no están completamente claras para él y que posiblemente le resulten incomprensibles" y ciertamente esta premisa tendría sentido si se han conseguidos programas que permitan cierto o bastante grado de autonomía. Esto de todas formas puede entenderse también como producto de un fallo en el diseño de las tarers a realizar o en los criterios para la toma de decisiones. Las máquinas las hace el ser humano, creo que Turing es más certero cuando en Computing machinery and intelligence (1950) decía "...En lugar de tratar de producir un programa que simule una mente adulta, ¿por qué no producir una que simule la mente de un niño? Sometiéndolo a una educación apropiada podríamos obtener un cerebro adulto. Presumiblemente, el cerebro infantil es de alguna manera semejante a una libreta de notas de las que podemos comprar en la papelería. Apenas hay mecanismos (escritura), pero hay un montón de hojas en blanco (../..). No podemos esperar encontrar una buena máquina-niño al primer intento. Deberíamos experimentar enseñando a una de estas máquinas y ver que tal aprende. Después podríamos intentarlo con otra y observar si lo hace mejor o peor. Existe una conexión obvia entre este proceso y el de la evolución."

Casi al principio comenté que la trama del libro se podía resumir en la historia de un hijo que es abandonado por su padre el primer día de su vida. Si Victor no hubiera salido corriendo podría haber educado, trabajado con su hijo y siguiendo las pautas de Turing, en algún momento hubiera tenido éxito. ¿Qué le hizo abandonar? Quizás le pasara por la cabeza que lo que hacía no estaba bien del todo y su propia conciencia lo traicionó, o quizás Evans tenía razón y el programador no era consciente de las posibilidades (o sí era consciente pero ignoraba el resultado final) de su propio programa.

(1) Según Isabel Burdiel : "Cabría tan sólo, con reservas importantes, establecer un precedente popular a Frankenstein en la leyenda judía de el golem que fijó Gustav Meyrink medio siglo después de escribir Mary Shelley".

(2) Manuel García Morente en su libro Lecciones preliminares de filosofía establece la estética como una de las disciplinas tradicionales de la filosofía, al mismo nivel que podría estar la teoría del conocimiento o la metafísica.

Gracias a la vida

Como me ocurrió hace más de tres años, allá por un caluroso mes de Mayo, ahora, en una lluviosa madrugada de invierno, LA VIDA con mayúsculas me ha traído un nuevo empujón, de lo que mejor que puede pasarte, un empujón de vida.

Es tu risa en los ojos la luz del mundo dijo Miguel Hernández acertadísimamente, y nos lo recuerdan en el Maternal con la cita en el marco de cartulina donde arropa la foto del recién nacido. Regalo precioso para dar calor al siempre frío entorno hospitalario.

Que razón tenía el escritor. Toda la razón de este mundo.

El momento más puro que la naturaleza nos puede ofrecer, el momento en el que comienza una nueva etapa, un cambio biológico radical, y aún con el cordón umbilical y el cuerpo rodeado de la sustancia grisacea que le ha protegido en el interior de la madre, en ese momento se juntan dos corazones, eso tranquiliza al recien nacido y recibe caricias de quienes se unieron para crearlo. No creo que en mi vida haya sentido una sensación parecida, vivir en primera persona todo el proceso del nacimento, del paso final, del comienzo de todo. Con mi primera hija, Lucía, los nervios me inundaron cuando tras cortar el cordón umbilical me ofreció la matrona que la cogiera, esa imágen no la olvidaré nunca. En esta ocasión, la situación fue más propicia y lo vi nacer. Gracias desde aquí a la matrona Juana y su auxiliar Isabel por hacernos grato ese momento tan complicado. Fali, la madre, y Martín, ahora el benjamín de la casa, se portaron como unos campeones. Y no es nada fácil.


Y es que el momento vivido comprende a la vez la sencillez de lo más humano con lo complejo de nuestra naturaleza. Lo complejo se hace fácil si se sigue el curso de la naturaleza. ¡Qué gozada ser mamíferos! Ante algo tan delicado como un recién nacido no hay palabras que expliquen lo complejo de todo lo que ocurre en esos segundos.
Por eso es una bocanada de aire la llegada de un nuevo miembro a la familia. Sus vidas, la vida, esa es mi religión, mi doctrina, mi ideología, mi partido, mi libertad.

La llorona

Autor: Anónimo
Interprete: Joan Baez

Todos me dicen el negro, llorona
negro pero cariñoso
Yo soy como el chile verde, llorona
picante pero sabroso.

Ay! de mi, llorona
llorona de ayer y hoy
ayer maravilla fui, llorona
y ahora ni sombra soy

Dicen que no tengo duelo, llorona
porque no me ven llorar
Hay muertos que no hacen ruido, llorona
y es mas grande su penar

Ay! de mi, llorona
llorona de azul celeste
y aunque la vida me cuesta, llorona
no dejare de quererte

boomp3.com


Este son istmeño está compuesto por muchas estrofas que son adaptadas por cada uno de los interpretes que se atreven con este cantar y cada uno de ellos tiene su Llorona, por eso es una canción tan personal.

Esta versión es la que más me recuerda a la que cantaba mi padre cuando nos reuníamos entorno a su guitarra. Siempre pensé que era su favorita y a mi me encantaba la profunda tristeza que podía encerrar una canción.

Una eterna y desconsolada aflicción la envuelve, basada en una leyenda popular de la revolución mexicana que algunos piensan puede tener un origen precolombino.



También podéis escuchar la versión (con estrofas distintas) de Chavela Vargas.

boomp3.com

Los Santos Inocentes



Se perdieron tantas cosas, ya no rezan los diarios esas mentiras piadosas, ni se ven niños corriendo con sonrisa sospechosa. El día que se realice la última de estas cosas, ese día me retiro de esta vida faenosa.

Y a otra cosa mariposa.

Siempre hay una mirada

Muchos llevan días buscando, otros la encontraron y se abrazaron a ella para salir a flote. Hay quienes rozan Su mano y confían tranquilos regocijándose con la llegada, tan cercana ya. Cuentan que algunos la encontraron en la soledad de una naturaleza lejos de la mano del hombre, otros en el calor amigo y silencioso de un acompañante. No faltan quienes la respiran diariamente para devolver la bocanada de aire a quien la necesita, en cualquiera de sus formas o vivencias entra en nosotros para ir buscando intravenosa nuestro motor de vida. Siempre hay una mirada para la antesala de ese motor llamado amor.
En la lucha diaria, cuerpo a cuerpo con la realidad, es vital su presencia, en sus más diversas formas, aunque parecieren antagónicas y de madres distintas, tienen todas el mismo nido, la necesidad humana de no sucumbir. Una mirada amable, un detalle nimio es en un momento dado un cargamento revitalizante. Un punto blanco en la lejanía que nos indique el final del túnel. Podéis llamarlo como queráis. Eso es materia reservada y sobre todo no manipulable. No tenéis que dar explicaciones. Cada uno recarga sus pilas para afrontar el reto de vivir como quiere, como le enseñaron, como lo necesita. Siempre hay una mirada.
Todos buscan calor, temperatura idónea para soportar los estragos del invierno que empieza. Frente a los carámbanos que nos arrojamos los hombres, el escudo que nos protege es este. Sencilla y llanamente.

Cinematógrafos Corona Center

Escucho por la radio que han cerrado estas salas, y escucho que el periodista destaca especialmente que no se sabe que pasará con estos locales, qué pondrán nuevo allí. ¿Cual es el futuro?

Y este hombre no planteó ni de pasada, ¿qué fue de su pasado? No nombró ni de refilón que allí disfrutamos del buen cien mucha gente. No habló de La linterna roja de Zhang Yimou, ni nombró Fresa y chocolate de Tomás Gutiérrez Alea. ¿Le escuchó alguien comentar algo de La doble vida de Verónica de Kieslowski? ¿y de Delicatessen de Jeunet y Caro? Nada de nada.

Cuando derribaron los Cines Rialto nadie en la radio comentó nada de aquellas 24 horas de cine donde conocí a Jim Jarmusch en Bajo el peso de la ley junto aquellos tazones de colacao caliente entre película y pelicula o en otra ocasión a El marido de la peluquera de Patrice Leconte.

Nadie habló contando las cosas que habían pasado en el Cine Becquer o en el Multicine Azul Florida. Nadie cuenta nada de eso en los periódicos del día.

Traslado de la Virgen de los Desamparados

Hace tiempo que le pregunté a alguien muy cercano que llevaba más de treinta años viviendo entre nosotros como un andaluza más, qué es lo que le pareció en su momento la procesión de la Virgen del Rocío, en su recorrido por la aldea, a hombros de los almonteños, con situaciones que para los ojos no acostumbrados pueden parecer exageradas e incluso fuera de sitio, ¿te sorprendió tanto como aquellas anécdotas que nos contabas con tus alumnos sevillanos durante tus primeros años de docencia? Procesiones hay en todos los sitios pero llevar a la Virgen sobre una marea humana, no creo, puede que pusieran algo por televisión, algún segundo en el telediario del salto a la reja o la serrana romería de la Cabeza o la subida al Sacromonte del Cristo de los Gitanos entre hogueras. Cosas del sur, digo yo, pero ¿qué te pareció aquella primera visión todos queriendo tocar sus varales? ¿Y los niños levitando entre brazos en alto, nadando hacia Ella? ¿Y esos curas de pueblo, subidos en hombros como Curro saliendo de la Maestranza exaltando a la Reina de las Marismas y dando vivas hasta quedarse afónico? ¿Dónde has podido ver tu eso antes? ¿Que impresión te llevaste?


Y hace tiempo que me contestó sencillamente que no, que no le sorprendió en absoluto. Y le doy vueltas ahora al asunto sobre aquella explosión de religiosidad hacia una devoción que llegaba a poner en peligro hasta la vida de las personas que no renunciaban a nada con tal de tocarla y hacía que la propia Imagen venerada llegara a ofrecer estampas realmente sufridas a ojos de un espectador que mirara la situación desde un único punto de vista, el de la racionalidad hacia unas gentes aplastadas y una obra de arte a punto de estamparse contra el suelo. Pero ¿Y esas otras miradas?, la llamada religiosidad popular tiene tantas fuentes como ríos van a parar al mar, y no me sorprendió nada cuando me contó que durante un tiempo, de niña, vivió en la capital del Turia, y observaba cada año desde el balcón de la casa donde estaba alojada, lo mismo que desde hace cuatro siglos ven -el segundo domingo de Mayo- miles de valencianos, desde su Basílica a la Catedral, el traslado de la Virgen de los Desamparados, eso si, no son tan exágerados en este caso y esta procesión sin control de pasiones marianas dura menos, sólo hay que recorrer unos doscientos metros.

Estos 17 segundos ilustran más claramente lo que os he contado.

Valencia,
Altitud: 15 m. Latitud: 39º 29' Longitud: 0º 24'

Perro salchicha

Autora: María Elena Walsh
Interprete: Rosa León

Perro salchicha con calma chicha
Toma solcito a la orilla del mar
Tiene sombrero de marinero
Y en vez de traje se puso collar

Una gaviota medio marmota
Bizca y con cara de preocupación
Viene planeando mira buscando
El desayuno para su pichón

Pronto aterriza porque divisa
Un bicho gordo como un salchichón
Dice qué rico y abriendo el pico
Pesca al perrito como un camarón

Perro salchicha con calma chicha
En helicóptero cree volar
La pajarraca cómo lo hamaca
Entre las nubes y arriba en el mar

Así lo lleva hasta la cueva
Donde el pichón se cansó de esperar
Pone en el plato liebre por gato
Cosa que a todos nos puede pasar

El pichón pía con energía
Dice mamá te ha fallado el radar
El desayuno es muy perruno
Cuando lo pico se pone a ladrar

Doña Gaviota va y se alborota
Perro salchicha un mordisco le da
En la pelea qué cosa fea
Vuelan las plumas de acá para allá

Doña Gaviota ojo en compota
Perro salchicha con más de un chichón
Así termina la tremolina
Espero que servirá de lección

El que se vaya para la playa
Que desconfíe de un viaje en avión
Y sobe todo haga de modo
Que no lo tomen como un camarón.

A mi la que me gusta es la versión de Rosa León que aparece en su disco Los Cochinitos.
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A la propia autora María Elena Walsh también puedes escucharla interpretándola.
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¿Calificarla? maravillosa, preciosas, tierna, divertida... para cantar en el coche y cuando hay que hacer reír a los peques ... A mi niña le encanta pero el que se lo pasa pipa soy yo pensando en ese perro salchicha tomado por un camarón. Y haciendo teatro ... Y antes de llegar a casa, de recoger al pichón en el cole, si vienes mosca del curro, ve cantándola por el camino ... lo cura casi todo. Hazte ese favor.


Els pelegrins de Morella (Fiestas de San Roque)

De todas las fiestas y tradiciones antiguas de la ciudad amurallada de Morella (algunas con entronques que nos llevarían hasta el año 1673 como son El Sexenni y L´Anunci) me fui a topar con una del siglo XX (desde el año 1960 creo) pero con un caracter y una singularidad que hace que disfrute recordándolo, y por eso quiero compartirlo...
Hay que aparecer por allí el día de San Roque (16 de Agosto, San Roc) sobre las siete de la tarde cuando por las empedradas y empinadas calles del pueblo empezarán a guiarle hasta ellos una dulzaina y una caja. No habrá mucha gente por el pueblo, sólo familiares de los implicados y despistados como nosotros. Es un ambiente infantil y cargado por tanto de emoción. La bulla vendrá al día siguiente con el comienzo de los encierros (bous al carrer) que son el plato fuerte de las fiestas.
La organización de la procesión corre a cargo dels quintos que son los mozos o chavales que trabajan no sólo para la de San Roque sino que son participes privilegiados en las fiestas grandes dedicadas a la patrona. Ellos son los que preparan, trabajan la logística necesaria y escriben los textos que luego recitarán els pelegrins de Sant Roc. Estos niños vestidos a la manera de su patrón y divididos en dos grupos, niños y niñas, recorren el pueblo danzando (sólo puede verse este día al año) y realizando plegarias, loas o peticiones al santo. Estos textos contienen elementos de la fiesta pero especialmente recogen críticas sociales o bromas sobre sucedidos o personajes locales. Alguna de las letras recuerdan a coplas que bien pudieran haber sido escritas para nuestros carnavales o aparecer en los carteles que explican las Fallas en Valencia (la explicació de la falla). Y tuve la suerte (o la insistencia) de hacerme con uno de los libretos y así pude meterme más en el papel de morellá.
Para muestra un botón (creo que se entiende bien aunque está en valenciano).

Ja sol ser una tradició
el torneig de futbito al Juliol
i com tots el anys
els quintos han fet de "farol"

Per altra banda és costum que el campionat
sol estar parat per les orquestres
ja que es jugue en un pavelló de festes

Jo que soc una pelegrina
que esport vull practicar
vull que Sant Roc un poliesportiu
em puga edificar

VISCA SAN ROC I EL GOS!
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Morella és més que Morella
és la capital del Ports
pero quan vingue la Samu
ja estarem els pobles morts

El castell de Morella
és de pedra i durará
més durará si els politics
s´entenen i a treballar

En aixó de l´institut
és que no tenen vergonya
en lloc de fer-lo on tocave
mos han tocat els ... diners

No tot són diners senyors
Morella no es pot comprar
que són els nostres amors
pan, treball i llibertat

VISCA SAN ROC I EL GOS!

Morella,
Altitud: 984 m. Latitud: 40º 37' Longitud: 0º 6'

Benditas


Mira si tiene miras la Santa que siendo de Puerta Osario, donde saca a los niños a ver las Cinco Llagas, prefiere esta esquina para su eterna morada.

¿Dónde suenan las campanas? Es en San Pedro, hay bautizo, vienen de Enladrillada para dormir aquí al niño, que están repicando nanas y es que sin duda la Santa lo mece con voz callada. Benditas sean las dulzuras que extienden con su mirada benditas sean esas manos que no dudan en prestarlas benditos los pies que llevan alegría de casa en casa.

Donde falte que no duden que allí estarán las hermanas.

Patrimonio humano

Parece que se le está dando al nazareno su puesto en las cofradías. El gran olvidado de nuestra Semana Santa. Hubo un tiempo que sólo se hablaba del primitivo nazareno sevillano, de sus hechuras y antigüedad, algo del juanmalino macareno y un poco del romántico terciopelo del de la Carretería. Y pare usted de contar. Se hablaba de cómo iba el nazareno, no de lo que era el nazareno. Somos elementos de usar y tirar, para volver a recoger en la siguiente cuaresma.
El nazareno es la medida del tiempo de paso de nuestras cofradías por carrera oficial. Con infladas nóminas para ganarle segundos a la entrada en Campana del paso de misterio. A pesar de eso, el nazareno es un número, para en carrera oficial ser contado de tres en tres o de cuatro en cuatro.
El nazareno es el hermano que siempre paga, su cuota y su papeleta. De eso podemos estar seguro. ¿Pero cuándo, qué y cómo pagan los hermanos músicos, los hermanos costaleros, los hermanos esto, los hermanos aquello, los hermanos seguridad con chaqueta y pinganillo en la oreja, etc.?
El nazareno es el que debe cumplir las normas ciegamente bajo la atenta mirada de los medios de comunicación que al primer descuido te sacan en una foto comprando calentitos o del diputado de tramo que cuando llega a los servicios de la Catedral es el primero en apurar el cigarrito. Personalmente sería más duro con los nazarenos que no cumplen las normas de cualquier estación de penitencia pero siempre que esta justicia de vieja del visillo fuera igual para todos. Fuera justicia, en suma. Hay que ser estrictos en todo. Y con todos, si, con todos. ¿Por qué un hermano costalero puede pasear por la calle de al lado con su novia y tomarse una cerveza en reunión con el resto del relevo mientras su hermandad realiza estación de penitencia? ¿Por qué los nazarenos deben mantener la compostura y los hermanos músicos no? ¿Y los llamados hermanos de seguridad? Estos de la seguridad se merecen un capítulo a parte. Me pregunto si todos los hermanos con sus medallas, pines y fotografías serigrafiadas en camisetas y costales, ¿se vuelven a casa por el camino más corto?
Después dicen las estadísticas que aunque el número de hermanos se estabiliza, el de nazarenos va decreciendo. Sólo en las que van incorporando mujeres se mantienen los números.
Hay mucho de que hablar, y se hablará, pero sirvan estas líneas para afirmar y confirmar el valor humano de las cofradías. Y de eso esta Semana Santa se ha escuchado mucho en los atriles de nuestras iglesias ante cientos de nazarenos :

Hermanos, la junta de gobierno ha valorado los riesgos y piensa que no puede poner en peligro el patrimonio devocional y artístico de la cofradía pero en especial, no podemos poner en peligro nuestro patrimonio humano, vosotros, la hermandad en la calle.

En los Alcores, cita con lo atávico

Aquel sábado por la mañana tras leer la breve referencia en el periódico llamé a mi novia,
- Está noche iremos de tapas, a cenar, a Mairena
-¿A Mairena del Alcor?
-Si, hay que moverse...
- ¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!
- Y de paso descubrimos que es eso de atávico...
- Ya decía yo, terminó diciendo la que ahora es mi mujer. Ella ya empezaba a conocerme.


Y en Mairena descubrimos como el pueblo iba aglutinándose entorno a la plaza y empezaba a caminar de dos en dos, llevando velas, nada fuera de lo común en una procesión andaluza, poca gente en las aceras viendo el cortejo, que ya empezaba hacerse interminable, ¡cómo iba a haber gente viéndolo si estaban todos en la procesión! Niños, abuelos, padres, familias enteras, todos delante del Cristo de la Cárcel. Que no llegaba.
Lo que no esperaba era como vendría, un cuadro sobre un paso, no lo había visto nunca, era totalmente novedoso para mi, que me retraía a lo leído sobre aquellas primeras procesiones representando pasajes de la pasión, aquellos cortejos llevando cuadros con las imágenes pasionarias o de la Virgen María. El principio de todo, los primeros cortejos procesionales. Lo atávico.

No era Semana Santa, quizás ya estuvieramos en cuaresma. Todavía aguardaban los Alcores una sorpresa más, algo que ya creía desaparecido, desterrado de nuestra idiosincrasia, de la religiosidad popular, detrás del paso iban personas cubiertas simulando los penitentes que conocemos pero muchos llevaban los tobillos atados con cadenas o grillos. El sonido del metal al arrastrarse envolvía la escena ya en penumbra por la humareda incenciaria. Eran docenas de promesas hacía el Cristo de la Cárcel, denominado así por estar comunicada a través de una ventana con la cárcel de la villa, y que permitía a los presos encomendarse al Señor.

Todos los 18 de Marzo se produce la procesión que te traslada en el tiempo.

Mairena del Alcor,
Altitud: 135 m. Latitud: 37º 22' Longitud: -5º 44'

La venia perdida

No sabía a quien dárselo y se acordó de mi, que había sido monitor suyo en un curso de ofimática y siempre pasábamos el rato del café hablando de cofradías. A su madre le había hablado de nuestra relación durante aquel tiempo y ella fue quien me buscó para dármelo, él había transmitido ese deseo. Sabía mucho sobre nuestra común pasión y las poesías a su Esperanza de Triana fueron lo primero que escribió en un procesador de textos. Poseía una memoria increíble para acumular datos y fechas.
La carpeta estaba llena de recortes de prensa, de cuadernillos de ABC sobre la cuaresma y fotos, muchas fotos viejas. Entre ellas una con la plaza de la Campana repleta de gente y una nube de capirotes blancos entrando por el Duque. Una tarde con el sol picando con fuerza. Hasta ahí nada nuevo pero me fijé en uno de los balcones engalanados lleno de periodistas. La cara de todos ellos mostraba claramente que algo estaba pasando, se señalaban los oídos, algunos levantaban los hombros en señal de confusión absoluta y parecía que hablaban entre ellos, en lugar de mirar hacia el centro de la plaza donde un pequeño nazareno de blanco y otro bastante más grande de negro avanzaban con paso firme hacia el palquillo.
En aquellos años no había televisión en directo (y sólo ponían algún reportaje general durante la semana) y eran las emisoras de radio las que llevaban el peso de las retransmisiones, las que acercaban el micrófono al terno negro para que escucháramos a quienes hacen que nuestras devociones caminen entre la multitud, las que hacen que las cornetas inunden las habitaciones de aquellos que quedan postrados en la cama por alguna enfermedad, las que nos permiten escuchar la voz pura de aquel afortunado que en la tarde del gran día se presenta ante la ciudad como portavoz de una Primitiva Archicofradía y Pontificia Hermandad.
Aquel año se pidió la venia pero nadie la escuchó ni tuvo una réplica por parte del Consejo que pudiera quedar grabada en los pesados magnetofones que llevaban eternos becarios de las ondas hertzianas. Nada, no hay nada grabado. Todo se hizo en el más absoluto de los silencios. Hubo gente que creyó que ese año no se había pedido la venia. Algunas emisoras achacaron el vacío sonoro a problemas con las baterías de los inalámbricos o fallos en la red eléctrica de Sevillana, o hasta se llegó a extender el rumor de que se había producido una pelea en el palquillo ya que había quienes habían visto al delegado del día realizar movimientos extraños con las manos.
Nadie cayó en la cuenta de lo que había ocurrido. Nadie había caído, antes de pensar en extrañas conjuras, en las palabras que el joven detective Rouletabille en la novela El cuarto amarillo aplicaba para resolver los enigmas, “una vez descartado lo imposible sólo nos queda lo improbable”. Y lo improbable era que dejaran a un hermano con problemas en el habla pedir la venia de la cofradía para entrar en carrera oficial. Nada más y nada menos.
Esto lo se porque me lo contó el principal protagonista, en una fría mañana de invierno mientras hacíamos una pausa para olvidarnos de formatos, archivos y sistemas operativos. Aunque con lenguaje sencillo ya no le hacía falta a aquel nazareno blanco de la cruz de Santiago la lengua de signos para comunicarse.

He recibido una carta

He recibido una carta esta mañana. La escribe un amigo, Fernando Conde, y tras la primera lectura -interrumpida por un nudo en la garganta que me obligó a tragar saliva- se nos queda la sensación de vernos reconocidos en la historia que se narra, tras la segunda valoramos el profundo sentido de muchas de sus palabras y en la tercera, se absorbe la recreación del buen gusto al escribir, de la magnifica prosa dulcificada por una sonoridad poética. Y es que, el autor de la epístola, es poeta. Y sabe de esto. Espero que esta no sea su única colaboración. Gracias.

LECCIÓN COFRADE.-

Yo he vivido, al igual que tú Antonio, muchas vísperas de Semana Santa mirando al cielo. Siendo de cofradía de Domingo de Ramos, y ante malas expectativas climatológicas uno siempre se ha encomendado a la Gracia y Esperanza de la Madre como otros a la Reina de la Encarnación. Pero esta Semana Santa era diferente, ya que no era yo quien iba a vestir el Domingo de Palmas el terciopelo verde de reminiscencias macarenas allá por la Puerta Osario.

En esta ocasión era mi hija, de siete años, la que haría por primera vez su Estación de Penitencia a la Catedral Sevillana. Pero no desde Sevilla, no, desde Triana, desde el Tardón. Y es que había sido abducida cofradieramente, ¡ahí va eso!, por mi hermana y sus primas hacia los naranjos níveos del Barrio León y hacia Áquel que de forma rotunda y firme rasga las vestiduras de la noche del Lunes Santo con dos palabras: “Ego Sum”. No hubo forma de convencerla para que desvistiera la túnica de esparto y las sandalias por la airosa capa romántica y los zapatos negros de hebilla de los nazarenos de San Roque.

De cualquier forma, es mi segunda Cofradía en el corazón, que no en la nómina, así que acepté sin más sus pretensiones de hacer la Estación de Penitencia con su tía y sus primas con la hermandad de mi barrio y no con la familiar.

Como te puedes imaginar se negó rotundamente a llevar una varita, y es que no hay nada más sevillano, Antonio, que la afirmación tajante, yo diría de tintes cesáreos, del niño hispalense que le dice a su padre: “Papá, yo salgo con cirio”, cuál paso del Rubicón del que siente llegado el momento oportuno de afirmar su destino romano, digo sevillano-cofrade, sin paso atrás posible.

Tengo que advertirte también que la pasada Semana Santa no fue precisamente de presagios climatológicos benignos, sino todo lo contrario, y más concretamente para aquel Lunes Santo se afirmaba agua y más agua. Por ello, y ante las ansias infantiles de ver Cofradías y la posibilidad más que probable que San Pedro hiciese de las suyas al día siguiente, el Domingo de Ramos estuvimos los dos ante el Señor Despojado de sus Vestiduras, y ante la Paz, Madre Hiniesta, Buena Muerte, el Señor de las Penas, Gracia y Esperanza, Estrella y Amargura. Siete horas viendo Cofradías. Antes de dormir la pregunta llegó taladrándome con la mirada como si yo tuviese en mis manos potestad ante nubes, vientos y aguaceros: “Papá, ¿mañana va a llover?”, “sí hija, dicen que va a llover, pero bueno, nunca se sabe….”.

Y no llovió, a pesar de los partes del “hombre del tiempo” o de las más modernas páginas de Internet, y allá que se fue vestida de inmaculada blancura a la Iglesia de San Gonzalo con el alma rebosada de ilusión y los bolsillos preñaos de estampas, medallas y caramelos.

Jamás olvidaré aquella Cruz de Guía. Cruz de Guía que nunca se repetirá para mí. Única ya en mi memoria entre mis más preciados tesoros. No habrá otra igual aunque inexorablemente se repita la Cofradía en el tiempo de Triana y Sevilla. Detrás de la plata de faroles y bocinas, ese día, entre las primeras filas de hermanos y delante de su tía, venía aquella niña de siete años con su Cirio rojo a cuestas.

Te puedes imaginar Antonio que no era aquella una visión majestuosa de foto de cartel de Semana Santa de Serrano, de esos que afloran en la Cuaresma por cualquier tasca de Sevilla bajo un sin fin de rótulos tertulianos. El cirio lo sostenía con las dos manos y muy inclinado hacia delante ya que no podía descansarlo en la cadera. ¡Cargaba con él como podía!, y claro, pensé sonriendo: “ésta no llega al Puente de Triana”.

San Jacinto, los globos, los caramelos, los niños (siempre los niños alrededor de Él), el río blanco entre las acacias al son de tambores de pequeños cigarreros. Entre saludos a los amigos y conocidos del barrio, cruzamos la frontera y llegamos hasta las mismas puertas de la Ciudad Eterna (que no es Roma, Antonio, que es Sevilla), y a la altura de la Magdalena me empecé a preocupar. “¿No querrá meterse en la Carrera Oficial, no?”. Me acerqué y me dio un rotundo “sí”.

Y allí que la dejé camino de las sierpes no sin antes colmarle la faltriquera con los caramelos que me quedaban. “Te recojo a la salida de la Catedral….”.

FotografíaPero el inexorable paso del tiempo que yo creí de mi lado jugueteó en mi contra. Cayó la tarde y ”mi” Cruz de Guía salió por la Puerta de los Palos con un aliado para ella que se reveló ante mí humilde pero terrible: ¡el pabilo del cirio estaba encendido!: la guerra estaba servida. De un lado una niña con hábito blanco armada con un simple cirio chorreante de cera; y de otro yo, con poderosas armas: mi posible capacidad de persuasión, el cansancio del Domingo de Ramos que haría mella, el paso de las horas, el frío….

Nula la capacidad de persuasión. Nulo el cansancio de mi hija que no el mío. Nulo el frío. Mis ejércitos caían derrotados uno tras otro. Baratillo, Reyes Católicos, subida al Puente de Triana, Altozano, Estrella, azulejo de la Virgen del Rocío de San Jacinto. Fueron pasando las calles, los lugares, las horas y las promesas de mi hija de abandonar aquél primer tramo cada vez más mermado por el lento y largo caminar.

Finalmente, ante mi insistencia para que abandonara la Cofradía a 200 metros de la Iglesia de San Gonzalo se libró la última batalla, y en ella fue cuando recibí, Antonio, la lección que me guardaba aquel Lunes Santo la mismísima Sevilla ataviada con túnica blanca de esparto. Con lágrimas que asomaban por los ojales del antifaz y con genio me dijo: “estoy cansada papá pero voy a llegar a la Iglesia como todos los demás”, al tiempo que señalaba hacia atrás. Miré hacia donde me indicaba, y despacio, despacio, volví a contemplar el reguero eterno de sus hermanos de capirote blanco entre luces de cera, reflejos de alpaca y sandalias cansadas en la oscuridad de la noche al tiempo que dos golpes secos de palermo ponían en marcha aquella Cruz de Guía. Mi hija levantó el cirio y comenzó a caminar tras el hermano que le antecedía. A lo lejos se distinguía, muy lejos, al Señor, repitiendo a Caifas: “Ego Sum”. Y comprendí.

Comprendí, Antonio, que había caído derrotado en la guerra más dulce que puede perder un sevillano. No sé quien llegó más cansando a casa, seguramente yo, pero los dos nos acostamos felices, ella soñando lunes santos de San Gonzalo, cera, Salud, tambores y caramelos, y yo en que mi hija es y será por siempre, hasta que el Señor del Soberano Poder lo quiera, cofrade.

Los nombres que pisamos

A mi me gustan como se llaman las cosas más incluso que los propios objetos. La mayoría de los nombres de las cosas que ya no las llamamos así tienen nombres evocadores. Si además son el nombre de una calle, entonces, estamos hablando de algo que me toca la fibra sensible. Crecí viendo desde una de las ventanas de mi casa una calle sin forma que acabó llamándose Alcuza. Nunca sabré a quien agradecer ese detalle que la parte romántica de mí piensa que es que alguien conectó mentalmente conmigo y quiso ponerle así. Aún siendo por casualidad, gracias.

Cerca de allí, al otro lado del Campo de los Mártires, encontramos Lictores y Alerce. Me resultan hermosos en su sonoridad y me evocan historias fantásticas y dignas de haber sido vividas. Releo algunas páginas olvidadas y recuerdo que Lictores anteriormente se llamó Dormitorio de San Benito. Hay que estar muy loco para deleitarse con el nombre de una calle. Una calle no es sólo bonita por lo que enseña.

O nombres de calles como Arte de la Seda y Mendigorria en un desaparecido barrio intramuros donde han recuperado recientemente Compás de San Juan de Acre (barrio que llegó a tener hasta independencia jurídica). No lejos de allí tenemos a Hombre de Piedra, y yendo hacía el río, Curtidurías. En pleno centro de la ciudad Chapineros y Chicarreros que bien pudieran haberse quedado con sus nombres anteriores Arquillo de Chapineros y calle Vieja de la Ropa. Desde luego no caminaría por ellas sin mi espada en la mano y mi embozo cubriéndome el rostro.

Calles como Viejos o Pajaritos o Laguna de la Pajarería incitan a buscar su historia en cuanto te topas con ellas.

¿Por qué quitaron del mapa la calle Ombligo en pleno barrio del Peladero? Cercanas quedan la Alcaicería de la Loza, Alhóndiga y Caballerizas.

Y estas son pocas para mi larga lista, cada vez que descubro alguna nueva me enamoro de ella dejando a las otras de lado. En un momento determinado de mi vida, me encontré en un dilema, necesitaba un nombre. Tentado estuve de poner Peso de la Harina, reducida en la actualidad a simplemente Harinas pero que sigue conservando su encanto original en las ciudades de Jaén, Granada, Málaga y Carmona, incluso Enladrillada con la que mantuve largo romance. Sin embargo que mal amante debo ser que escogí el nombre de una calle gaditana para mi sitio en Internet.

Apuntes para una historia

Un día escribí ...

En cualquier esquina de la calle anchalaferia podemos observar a gentes bien arregladas, guapas, vestidas de domingo, alegría y poderío, que para ver a la que en San Gil vivía no se puede ir de otra guisa.

La escena del camarote

Aquí lo tenéis: La escena del camarote, no me canso de verlo, una y otra vez. Copiada hasta la saciedad, recoge todo el universo de los hermanos Marx y marcó un hito en el humor del siglo XX. Tiene frase geniales, la mía, la que no olvidaré y que no me importaría poner en mi epitafio:
¿Quiere usted las uñas cortas o largas? -- Mmm... déjemelas mejor cortas, porque aquí ya va faltando sitio.

Quién no ha dicho alguna vez que "aquí hay más gente que en el camarote de los hermanos Marx". El ritmo de la escena va aumentando, así como el desbarajuste, hasta culminar en el desaste total. El humor absurdo por definición. Esta escena por si sola justifica el invento de los hermanos Lumiere.

Una y otra vez, no me canso de verla. Lo siento, soy tela de seguido. Es mi droga particular.
"Y también dos huevos duros"