Veinticinco de junio

Los primeros doscientos días de su cautiverio los dedicó a recopilar palabras.

En su afán de purificar sus escritos pedía al carcelero - única persona a la que veía - que le dijese palabras. Ladrillos para la construcción de un edificio. No quería nada que desde sus entrañas pudiera pervertir el futuro de esa historia que tenía en mente escribir y que como un alfarero sólo le daría la forma adecuada a la materia prima que le venía dada. Simplemente iría adecuando su historia a los términos que consiguiese recopilar. Una idea nunca debe verse modificada por la forma en que se expresa ni el contexto en el que se mueve.

Dos palabras por día. Salvo cuando libraba Ramiro, el asturiano de Tapia de Casariego, que no había querido extender la encomienda, por lo que había días que aportaba tres nuevas ilusiones para compensar los días que no podía llevar ni comida ni ladrillos a su paisano encerrado desde hacía meses por sus ideas contrarias al régimen gobernante.

Hasta el instante en que llegara el papel y los lápices que había pedido al alcaide.

Exactamente cinco fueron los comités por los que tuvo que pasar su petición antes de ser aceptada.

Mientras pasaron los días y las noches. Cada mañana con el desayuno una agrupación de sílabas nueva. Y con el almuerzo otro tanto de letras ordenadas. Las quince primeras eran propias del funcionario que más obsesionado si cabe que el futuro escritor comenzó a buscar en los libros. Y en su casa empezaban a sospechar de intrigas y amorios al verlo marchar a la capital en sus días libres. No buscaba placeres, buscaba palabras en donde más hay: en los carteles de los comercios, en la publicidad, en las bibliotecas, en las conversaciones de tranvía.

Cuatrocientas palabras para una historia.

Comenzó el preso a memorizar desde el primer día. Nada acostumbrado a ello pensó en otros métodos de almacenamiento. Nada punzante iban a permitirle para marcar las paredes.

Las palabras acabaron rayando la bandeja de la comida, en el reverso. Una junto a la otra. Cada doce horas una palabra nueva. Y él seguía pensando en su historia. Cada día con dos palabras nuevas para poder incluirlas en un futuro. Alargaba las comidas el máximo permitido para así familiarizarse con los vocablos. Cuando llegara el papel los fijaría negro sobre blanco para ordenarlos correctamente. Más tarde los enlazaría con nuevas de su propia cosecha que llegarían para reconducir a las primitivas por el camino de la la idea original. Y darles sonoridad en el contexto de la historia. Todo eso estaría por ocurrir.

Finalmente llegó el paquete esperado. Olía a papelería. Le vinieron recuerdos de sus paseos hasta el colegio por el camino de la playa. Y el sonido de la lucha vil entre el mar y los acantilados.

Junto con dos cartas. Una manuscrita del carcelero en la que formalmente se despedía del reo y con un añadido en la esquina superior derecha que recogía lo que verdaderamente quería expresarle pero que obviamente por el control postal no podía hacer en su plenitud. Era el título que le proponía para su historia.

Y la otra carta, con sellos, membretes y tampones de sobra conocidos para él. Redactada a doble espacio y con letra centrada en el folio... una fecha.

Veinticinco de junio del presente año.

Manuel Tejares Delgado murió tal día como hoy hace ya muchos años asesinado por el gobierno de su pais. En el Ayuntamiento de su pueblo preside en la Sala de Juntas, en una vitrina sencilla pero bien terminada, la bandeja donde están escritas cuatrocientas palabras de una historia inconclusa que alguien tituló 'Bandeja de libertad'.


Incendio

Tras aquel incendio en su casa sólo pudieron rescatar bajo su cuerpo carbonizado parte de su diario. Han tardado casi un año de trabajo intensivo en recomponer sólo un trozo de lo que fueron sus memorias. Se trataba de una eminencia dentro de los de su especialidad. Aquella muerte supuso un duro golpe a la investigación química en nuestro país. Todos esperaban encontrar soluciones.
Y sin embargo parece que alguien está pensando en querer hacerte daño. No digo que lo haga. Ni que lo haya hecho. Ni que lo hiciese si tuviese oportunidad, sólo digo que parece que alguien está pensando en querer hacerte daño. Y tú te preguntarás como llego a esa conclusión y te preguntas cómo puedo saberlo. Ahora que me das la oportunidad te lo cuento. Ahora que definitivamente has decidido quedarte, te lo cuento...

Resulta ahora que me saltas con que eres hippie...

Estoy cansado. He pintado el techo del cuarto de baño. Voy vestido para la ocasión. Gorra de publicidad verde...

Por la lectura (escrito de José Luis Sampedro)

El escrito adjunto va firmado por José Luis Sampedro, escritor.
Me adhiero profusamente al escrito y al escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos... Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

El regalo de María

María nos proponía en su blog un desafío envuelto en forma de regalo que yo le devolví en forma de comentario y aquí ahora a modo de experimento desenvuelvo para todos. Había que escribir un texto usando estas palabras: VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE, CINE

No me dio sexo, no me dio literatura de piel escurridiza, no quería viajes de por vida, no quería películas de cine con sonido dolby, resultó que quería amor. Y la dejé por imposible.

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Cómo las flores silvestres, auténticas y libres, los lectores y comentaristas del Callejón nos aportan semillas para que la primavera sea más primavera aún...

El aguaó...
A veces pienso que estar contigo me da vida. No sólo es por el sexo es por algo más. Es por algo extraño. Algo que hasta hoy no conocía. Ni siquiera lo había visto en los libros o el cine. Me siento como inmerso en un viaje de ilusiones, con vértigo constante y pellizco en el estómago. Me siento feliz. No sé... quizás esté loco. No pretendo nada. Esto no significa nada. Sólo es un grupo de palabras juntas, no es literatura. Creo que es... creo que es Amor
Mayte...
Vida envuelta en tu amor, palabras deslizadas por tu sexo, literatura inagotable de mi viaje interno poblado de tu aroma, tus sentidos y el paisaje de tu mirada como escenario de un viejo cine olvidado.
mrrm...
Propongo un viaje. Un viaje por un libro; algo espectacular, de cine, no mejor no; algo más cercano, que hable del amor, si, con un poco de sexo, pero del que aparece insinuado y sensual. Pero una buena literatura, además de todo esto tiene hablar de la vida. Buen viaje.
Juanma...
Quizá el amor no sea más que un invento del cine. Al igual que la vida, talvez invento de la literatura. De lo que estoy convencido es de que el sexo es un viaje por tu cuerpo...un amor de cine, un momento de la vida que merecer convertirse en literatura. Sube, amor: quiero iniciar un viaje contigo, sexo o cine me da igual. Ahora sé que quiero tu vida. Toma la mía.
dama...
Como de una historia de esas que se ven en el cine, el encuentro con su cuerpo aquella tarde por casualidad para reencontrame con el sexo pasional que desconocía me hizo pensar que es posible sin amor. Un viaje a través de los sentidos. Fue como la buena literatura, como ese libro que se lee una vez en la vida y te marca eternamente para siempre jamás.
La manijera del caos...
A los setenta años pocas cosas te quedan ya por hacer; y tal vez por eso, a él le gustaba hacer lo mismo al caer la tarde. Se sentaba en un sillón que miraba a la ventana, encendía un puro, veía caer el sol y sobre todo recordaba. A veces con fotos cerca, la compañía de un libro o recuerdo. Había tenido una vida plena, una vida de cine, había logrado vivir de la literatura, había disfrutado de los viajes, las fiestas, el sexo, los amigos, incluso en un tiempo, conoció el amor… Había tenido una vida plena, y cada tarde, al caer el sol, se sentía más vacío.
Luz de gas...
Salimos del cine y nos metimos en un bar de esos donde el sexo puede parecer más fácil. Nos encontramos con Esteban que venía de un viaje por Turquía, venía con su último amor, un estudiante de literatura. Nos tomamos una copa y nos fuimos a casa. Esta es mi vida.
América...
La literatura era su vida...Dias enteros escribiendo...Es hora de dormir...En un rato...Apaga las luces ven pronto.
Donde se quedo el amor, la ternura a pasión y el sexo,ella lo mira desde la ventana lo siente está ahí! ...
No tiene conciencia del viaje final ,su memoria es una pantalla de cine sin imágenes...Algo a robado sus recuerdos, instantes de lucidez devuelven el brillo a sus ojos ...estás ahí! ...
Quiero que me lo devuelvas!....Nuevamente sus ojos se hunden en el vació... El Alzheimer se lo llevo todo.
Zapat...
Siempre quiso hacer un viaje de cine, al corazón de África. Apenas le quedaba tiempo de vida, el médico fue todo lo realista que ella le pidió con su diagnóstico. Lo había interiorizado, no se concedería tiempo para las lamentaciones y la autocompasión. Quería amar sinceramente, dejando salir lo que tanto tiempo había ocultado y hacer en los días que le quedaban todo lo que no pudo hacer en años.

Llamó a Claudia esa misma tarde. Claudia había sido su amor oculto de juventud. Nadie lo supo entonces ni lo sabía ahora. Aquello lo dejaron por imposible; demasiados riesgos para la época que les tocó vivir. Era profesora de literatura en el instituto en el que estudiaron y se conocieron. Quedaron al día siguiente a la salida del instituto, como en los años dorados que disfrutaron.

Fueron a almorzar al restaurante favorito de María; pequeñito, coqueto y con un ambiente muy familiar en el que era fácil sentirse a gusto. Cuando María comenzó a contarle a Claudia sus planes sus manos se rozaron y se agarraron con fuerza. Una lágrima de emoción recorrió la mejilla izquierda de Claudia. No se habían tocado así desde la última vez que tuvieron sexo, tantos años atrás que un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Lacava...
No sólo literatura
necesita nuestra vida
para curar las heridas
que produce su andadura
que como en un cine, a oscuras,
busca su acomodador,
que con su luz dé esplendor
y compañía a tu viaje…
Será el mejor equipaje:
más que sexo, se llama amor.
Fauve...
Durante mi vida tuve mucho amor, aunque preferí el sexo: era joven, demasiado joven. Sabía apreciar la literatura, que no me podía faltar, pero sí el amor. Amaba ir de viaje, odiaba el cine (los cines, más bien). Hasta que descubrí que lo que realmente importa es... la vida.
Porque sin ella no hay amor.
Pero me di cuenta cuando ya estaba muerta.

Trago corto

En aquel extraño papel sólo venían nombres de sonoridad embriagadoramente sugestiva. Tragué saliva. Aún me quedaba regusto a tequila. Y seguí leyendo. Memorizando el mapa que me ayudaría a escaparme del mundo. Poncitlán. Tizapán. Jamay. Tuxcueca. Ocotlán. Chapala. Jocotepec. Ajijic.

En el cuadrilátero

Quién era, yo lo ignoraba hasta que entre en sus ojos con la mirada
('Extraño ser', El blog de Ro)

Nos habíamos enfrentado en más de una ocasión. Esta era la primera que todo ocurría en terreno neutral. Cuando el combate tenía lugar en territorios hostiles para mí siempre salí derrotado. Ahora era cuando podríamos medirnos con alguna posibilidad para mis intereses. Ágil mi rival manejando las defensas, esquivando los golpes, rara vez sale perjudicado si no es tras una sucesión rápida y constante de golpes. Hay que martillearlo para que muestre algun síntoma de debilidad. Mi fuerte, la velocidad con el ariete. Una idea en el aire, un personaje, una escena en la vida cotidiana. Como si posaran durante minutos por un teatro y luego el telón cerrara toda posibilidad de seguimiento. Mi lucha con la escritura, es contra la fuga de la idea en la inmensidad de la pantalla en blanco, por dar forma a una imágen que pasa y no quiere detenerse para ser retratada.

Por el camino más corto

Traigo a esta mañana de Domingo de Ramos el texto con el que concluí ayer mi cuarentena. Es vuestra. Cuando me recupere volverá 'El Callejón de los negros' con más historias de lo que ocurre en las aceras que pisamos.

Que maravilla poder poner el título de la entrada en singular. La cuarentena se acaba, la entrada de mañana tendría que titularse, no queda ningun día, y eso tiene un nombre, pero, tranquilos, disfruta del último día de nuestra particular puesta a punto.
Así concluía el año anterior. Hemos llegado al sábado de pasión. Estamos vivos que no es poco. Cuerdos totalmente no. ¿Pero quien quiere estarlo? Seguramente en un estado donde la sensibilidad nos brota más de lo que desearíamos. Dicen que Juan Ramón Jiménez padecía una enfermedad que le hacía estar en ese estado todo el tiempo. Nosotros sólo, progresivamente durante cuarenta días y de pleno en la Semana Santa. Quizás sea un día como el de hoy, como el de ayer, con esa dualidad tan cacareada pero que es evidente. Hay quien no pisa el centro hasta el domingo de ramos por la tarde y quienes no conocen nada de las llamadas vísperas. Allá cada uno. Nosotros a lo nuestro.

Este día que hoy transcurre con una lentitud contagiosa que cuando menos te lo esperas da el salto fugaz para dejarte en las puertas lo que tenías como meta hace ya casi cuarenta días. Con sus casi cuarenta noches.

Y termina aquí aquello que empezó. Como todo en la vida.

Vuestras muestras de afecto han permitido que este año me lanzará a escribir cuando estuve cerca de dejarlo para mejor ocasión. Ha valido la pena. Esta cuarentena tiene su fundamento en lo cotidiano, en la relación entre las personas teniendo como punto de encuentro la red, como medio maravilloso para compartir lo que por las circunstancias de cada uno no permiten salir a la calle estos días de espera y como recopilatorio de anécdotas, viviencias, sufrimientos, pasiones, olvidos...

No quiero dejar pasar la oportunidad de recordar aquel Foro Abierto que el actual hermano mayor de la Hdad. del Sol, Fco. Javier Parrado, pusiera en la red y que hace ya muchos años nos permitiera exponer nuestros pensamientos y reportajes fotográficos en la red. Fue un (el) pionero aunque esto le pese a algun gallito de pelea (¿como dejar de lado el colmillito cofrade...?).

Y luego vino el momento de gloria para los foros, con el mítico Foro El Nazareno que llegó a convertirse en núcleo de unión entre cofrades de toda España. Acercando a todo el mundo nuestra Semana Santa. Y lo más importante (que daría para varias entradas más) recortando distancias entre los cofrades metidos de lleno en sus hermandades y los capiroteros. Ahí se hizo un trabajo que quizás no ha salido del todo a la luz...

Y el siguiente escalón que estamos subiendo dentro de esta escalera de caracol, que permite compartir tanto a los que gustamos de vivir la Semana Santa a la sevillana manera, es la proliferación de los blogs. Pero de esto ya sabéis más que el que os escribe.

Un abrazo. Nos leemos.

El dinosaurio

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
(“El dinosaurio”, Augusto Monterroso)


La convivencia con este tipo de personas nos lleva a la desesperanza, al desengaño, a la decepción, a la contrariedad, al chasco, a la amargura, al despecho, al desaliento, a la frustración, al fracaso, a la incredulidad, al desánimo, al descorazonamiento. Es un dinosaurio de la escena, un monstruo de la interpretación, un depredador en el escenario. Me tiene enganchada y por eso cada mañana deseo que al despertarme ya no esté a mi lado. Que se haya marchado, incluso con otra. Que me abandone él porque yo no puedo hacerlo. Nunca sería capaz y sin embargo, es mi única escapatoria.

TIC

No es de bolsillo el reloj. De bolsillo es el tiempo.
(“TAC”, Javier Mije)

‘Y sin embargo se mueven las manecillas’ balbuceó el reo tras la confesión que le salvaría la vida.

En el tajo

Jacinto andaba preocupado por alguna razón. Otras veces habíamos hablado de como evolucionamos las personas, como vamos buscando el sitio adecuado en la sociedad, como a veces hacemos daño sin querer y otras veces somos los que recibimos. No siempre somos tan buenos ni tan malos como nos dicen que somos. 'Santiago', - me solía decir- ' mira, las cosas hay que verlas con la perspectiva del paso del tiempo, no confies en quien te dice que eres un joven muy maduro...'. Andaba preocupado Jacinto y menos mal, en una de las paradas que por obligación hacemos en el tajo, me pasó un papel escrito por ambas caras, una de ellas con la nómina y otra con unas extrañas rimas, eso me pareció al principio, y que no eran más que pensamientos escritos al ritmo del soniquete de la trituradora que usamos para hacer desaparecer todo lo que nadie quiere.

Dicen que se hace camino al andar ...
¿y si el camino se acaba y el aire te empuja en la espalda?
Puedes continuar cegado ansiando que termine el matorral
para que empice la senda que no debiste olvidar...
Puedes dar marcha atrás y volver sobre tus miedos
cortando con estiletes la espuma que no deja ver tus dedos.
Puedes estarte quieto emulando a Don Tancredo...
Puedes pensar que alguien desde arriba vendrá como Superman.
Puedes pensar en tantas cosas. Puedes no actuar. Puedes soñar. Puedes dormir, sin más.
Lo que nunca debes hacer es pensar que todo se ha acabado. La vida no es un camino. Son muchos.

La casa del acantilado

Os verdes anos primeiros
foxen como o vento soán,
do esquivo cabo Nariga
antre o espeso matorral.
(Eduardo Pondal)

Mi cara era como una serie de fotografías, algunas de las cuales deberían haber terminado en la papelera. Pero no lo hice y ahí siguen apareciendo y mostrándose en cada espejo con el que me cruzo. Sólo enseña su lado amable en el recibidor de casa de mis padres. Allí todo es distinto. Desde que entro por ese portón inmenso al que se llega desde la curva de la carretera. Justo donde una señal indica que quedan tres kilómetros para Malpica de Bergantiños. Nunca debí conocer mundos nuevos. Nunca debí salir del espejo del recibidor de casa de mis padres. Pero de aquello casi no me acuerdo. Gracias en parte a mis gafas amplias y oscuras que me aíslan de todo reflejo, lejos de toda posibilidad de encontrarme con algo que pueda mostrarme tal y como soy, con el rostro de la mentira acumulada año tras año en Madrid. Mi verdad está entre los raqueros. Y allí me dirijo. A perderme para siempre en las Sisargas.

Cuarentena, garabatos y reformas en el callejón.

Es doblar una esquina y saber que vienes para quedarte.

Tienes tu aroma y tu propio sabor de barrio, y tienes tantas cosas buenas que te hacen especial, silencios y músicas, encuentros y soledades, avances y retrasos. Tienes tantas cosas que te hacen tan especial. Con el cambio climático nos despistas y te anuncias con racheos inesperados. Te anuncias, que bien te anuncias. Sabes que cada año me asomo para verte pasar y ahí estás.

Sabrás de sobra que por aquí, por estas latitudes, tenemos formas de hacer las cosas, de mostrar nuestro arraigo a la tierra que pisamos. Sabemos que es lo importante y por ello lo anunciamos con vísperas.

¿Qué sería de nosotros sin las vísperas? Creemos tanto en la espera que le damos forma y modos de ser.


Y ahí seguimos... la Cuarentena sevillana.

Y los miércoles, desde hace ya unos meses nos mojamos los pies en el Arroyo Garabato. Aveces pescamos ranas y otras un resfriado pero ¿y el buen ratito que echamos?

A partir de una fotografía de lo cotidiano, es un acercamiento a los diversos mundos que en mi habitan.


También habréis observado que este callejón se centra cada vez más en plasmar con pequeños textos mil historias, relatos, cuentos. He dejado de lado otros apartados, algunos de ellos fueron impulsores en la creación del propio blog pero ahora quiero recuperar el tono de los relatarios dejando más de lado otros aspectos. Es lo que me apetece.

Nos leemos.

Divagando sobre un cuadro

Con permiso del que sabe hacer estas cosas magistralmente...

Room in New York, de Edward Hopper


De compras

Sin dejar de leer el periódico Thomas habló a su esposa: ‘Querida, vas a tener que ir a Macy´s a por esas cortinas que viste con tu madre. Creo que esta casa empieza a parecerse a uno de los escaparates del barrio Rosso de Amsterdam.’

Ella sin mutar el rostro, dejó caer un dedo sobre una de las teclas del piano mientras pensaba como de aburrida empezaría a tornarse su vida a partir de que los empleados de Macy´s taparan su única vía de escape. Lo único diáfano en su vida.


Algo se nos ocurrirá*

Y allí seguían esperando que algo se les ocurriese. Quizás ya estaba pasando demasiado tiempo desde que se plantearon que la solución vendría de forma lenta pero segura. Allí seguían esperando que algo se les ocurriese. Decidieron que mientras esperaban la idea que los sacara de esta doble vida, ella tocaría el piano y él leería los periódicos. Anna y Dmitri no tenían prisa por ser libres.


* Basado en el cuento 'La dama del perrito' de Anton Chejov

Un pueblo agradecido

Acudieron aquella mañana todos los que conocí. Aguardaron su cola todos aquellos que de mi oyeron hablar. No faltaron mis ex-mujeres colgadas del brazo de sus nuevos esposos. Vinieron desde la ciudad todos mis acreedores. No faltaron aquellos que me crucé en el camino y que la azarosa fortuna dispuso como peones para alcanzar el éxito o el fracaso de cada nueva empresa en la que me embarcaba. Todos estaban allí para lo mismo. Todos querían asegurarse que me enterraban para no levantarme más. Hubo que traer tierra roja de las abandonadas canteras del arroyo Garabato para dar satisfacción a todos los presentes. Nadie hubo en el pueblo que llorara mi desaparición. Ni siquiera mis hijos. Lo único que me agradecieron fue que no hubiera podido tenerlos.

El tiempo del goce de mentir

Llega el tiempo de las máscaras, el tiempo de la pantomima, tiempos para vivir otras vidas, tiempos felices, tiempos de alcohol, tiempos de lujuria, desenfreno, descontrol, sin tregua nos empujan a la diversión, porque el tiempo se agota y las carnestolendas nos quieren abrir las carnes para gozar al mismo son que una caja y un bombo que buscan de sol a sol la Araca La Cana que en el mismo Río de la Plata Montevideo olvidó. Sigo pensando en volver a aquella tierra de cuerpos brillantes por el sudor del sol, cerca de Maracaná o bucear con mi disfraz en las aguas venecianas donde se que algún día volverás. En todos lados note tu presencia y sin embargo cuanto tiempo tardé en descubrir que el tiempo del baile de máscaras, el baile del cortejo secreto, el baile de las miradas no es más que un baile de las mentiras, es el tiempo del goce de mentir.

Y hasta eso no es verdad. Siempre nos ha parecido que usábamos el tiempo de los disfraces para revestirnos de otras vidas, y cada año que pasaba, por cada ceñida ropa que nos ajustábamos para ocultarnos, iba creciendo nuestro interior imaginario. Nunca fui lo que esta noche seré, nunca viviré lo que Don Carnal me ofrece por unas horas… hasta eso es mentira… la vida real, lo que somos ciertamente es lo que nos ofrece la tela de colores brillantes que te pusiste, cada año que pasa mientras te cubres de una nueva purpurina lo que realmente haces es quitarte una capa engorrosa de tu fatídica existencia, y al final de tus días, en el último baile de antifaces, cuando la orquesta apriete para llegar al culmen de la obra podrás verte en el espejo de la sala de maquillaje, desnudo por fuera pero plenamente vivo, relleno de todos los personajes que has gozado y mostrándote tal y como eres.


Este texto es una colaboración para el programa de radio por internet que realizó Luz de Gas el pasado siete de Febrero.

Podéis escuchar al actor Juan Duque leyéndolo en directo y al fondo, entre bambalinas, buscando un amor perdido... el fantasma de la ópera.





Francisco, Patricia y sus tres hijos

Francisco volvió de su recorrido diario por toda la ciudad. El trabajo de buscar trabajo empezaba a descomponer su habitual entereza. En la televisión, que veían adormilados, Patricia y sus tres hijos, alguien sugería que sería necesario recurrir a novedosas e ingeniosas formas de obtener ingresos para superar la crisis. Francisco no llegó a quitarse la chaqueta y sin decir nada se marchó de nuevo a la calle.
Negro, blanco, negro, blanco, negro, blanco. ¡Zas!. La ambulancia recogió a Francisco siete minutos después. Nunca estuvo en peligro su vida pero la recuperación de su pierna izquierda fue algo que le llevó mucho tiempo en rehabilitación, y las señales en toda la cara, algo que llevaría consigo siempre.
Tres meses después del accidente, Francisco recibió una carta certificada de la compañía de seguros del coche que le atropelló. Siete mil doscientos treinta y tres euros con quince céntimos, pagaderos al mes siguiente y en la cuenta corriente más abajo reseñada. Un año de hipoteca pagada. Nuevas e ingeniosas formas de obtener ingresos para superar la crisis.

Al maestro

De aquella habitación pintada con el olor de la muerte no podía salir nada bueno, o eso es lo que pensaban todos los que entraban y salían desde hacía días. Y sin embargo había vida. En una esquina, oculta por los restos de lo que había sido un perchero de pie, de estilo victoriano como solía contar el viejo doctor, y con algunos viejos baules impidiendo que cualquiera pudiera verla, estaba ella. La presentí en una ocasión en el que entré en esa habitación pero mi visión quizás, al viejo doctor, no le hubiera servido de mucho si nos hubieramos encontrado y hubiera podido hablarle. Un problema de planos, o de creencias, quien sabe, lo cierto es que los otros no la vieron.

 Fotografía de www.elpais.com

Ya que no podré llevarle rosas con espinas en una botella medio vacía de coñac... es lo mínimo que puedo hacer por recordarlo... buscar su sombra y cantar...
Para el maestro..

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ADDENDAS

En El País, un artículo de Fernando Savater, Los hijos de Poe

He añadido encabezando la entrada un pequeño relato, muy breve, muy humilde y limitado pero con mucho cariño.

Podemos escuchar una canción basada en un poema de Poe, The Lake...


* Fotografía de www.elpais.com

Mensajería casera



La idea me vino a la cabeza
tras ver el original blog de Pati,
su habitación añil.
donde usaba http://crazyprofile.com/postit/post-it.asp


Y podéis escucharlo en el control de más abajo,
siguiendo una idea que
Tormenta nos sugirió hace tiempo.


Para almacenar y reproducir el sonido he utilizado http://muzicons.com/
que vi le daba muy buen resultado
a una sirena.

(perdón por la falta de acentos en el microrelato... cosas del programita..)

Inmediatez

Todos estamos enganchados a algo. Vosotros, ahora, a la inmediatez de las cosas. No tenéis paciencia, no creéis en la espera. Lo necesitáis todo en el instante posterior al instante en que los pensasteis. No todo lo lento es malo.

Cerró la puerta de la cabaña perdida creyendo haber aprendido algo. Pulsó un minusculo botón en su reloj de pulsera y se teletransportó a la ciudad.

Cuando te lo pide el cuerpo

Cuando el cuerpo te habla tienes que hacerle caso y a mi me pedía el cuerpo recuperar una entrada de hace un año, por este mes de Enero... no soy yo nadie para enfrentarme a mi mismo... pero siendo él, otra cosa es que hubiera sido el alma, a esa que le tengo ganas le hubiera respondido de otra manera, me hubiera puesto a escribir, poniendo cuerpo y alma en ello, pero tratándose del otro... Si uno no quiere, dos no se pelean.

La huida no es solución para quien ama el paisaje


La huida no es solución para quien ama el paisaje,
teme por su vida, por su equipaje
por las bailarinas chinas del cafe teatro
por los años en la calle Moi San Foix
dejó sus años perdidos entre libros de anticuario.
Visitó la letra cursiva de la imprenta embrutecida
y encontró dolor que busca paisajes de muerte y desolación
La huida no es solución para quien ama el paisaje