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En mil pedazos

Iba  a romper la  carta que te había escrito en mil pedazos. Iba a ahorrarme el paseo hasta el estanco. Iba a romper estos lazos que aprietan como nudos marineros. Iba a liberarme. Iba a despertar ¡por fin! Y desperté. Te había mandado un correo electrónico la noche anteior. Y ni en sueños me dejabas.

Verano

Aquel concierto al que no fuiste.

Aquella llamada que no hiciste.

Esta nostalgia pegajosa.

Doblando el mapa

Ya me ven.

He llegado a ese punto en que las estadísticas lo dejan claro. Lo que queda por recorrer es menos de lo recorrido por lo que doblo el mapa y a seguir soñando con acercar todo lo que sea posible las puntas de este lienzo llamado vida. Y sin dar mucho la brasa al personal, si es posible.

No me entretengo más.

En esto de vivir en cuanto te despistas vas tarde. Y no me entretengo más. Tengo que vivir.

Volver o no volver.

No soy nada de lo que pensaba iba a terminar siendo. No hice nada de lo que pensé iba a estar haciendo. No digo que no pensará que sería pero nunca di un paso en  dirección alguna. Mi lamento busca la reflexión porque igual si que quiero estar donde nunca pensé que acabaría. Lejos, muy lejos, de los ideales que uno pudiera haberse marcado cuando no había nada más que campo en la memoria. Volver o no volver a empezar. 

Volver o no volver a huir.

No quiero abrir los ojos.

Cierro los ojos. No veo nada. Espero un poco. No pienso en nada. Empiezo a intuir un paisaje conocido por lo definido de sus líneas. Nunca estuve allí pero viene en los libros de primaria y a fuerza de verlo años tras año, mientras estudiaba, mientras estudiaban mis hermanos, mientras estudian mis hijos, acabo por interiorizarlo. La más sencilla de las vistas. El desierto. No quiero abrir los ojos.

La diferencia.

La diferencia entre un atardecer y un amanecer. Todo el mundo la sabe. ¿Seguro?
Igual sí pero hay una cuestión que no he leído en ningun sitio. El primero viene a ti, se desliza en la carretera y en invierno te pilla hasta merendando y en verano, es un gusto especial recogerlo en la playa a la que fuiste por un rato que no querías que acabara pero al amanecer hay que ir a buscarlo. 

¿No te resulta una diferencia definitiva?

Caricias

El viernes 11 de enero participé en el concurso de microrrelato de en Caja rural del Sur. Todo aquel que estuviera presente podía hacerlo, enviando los microrelatos por Twitter (bajo la etiqueta #literaturacrsur) o en papel. Una hora para presentar tantas historias como se quisiera. En ese mismo momento dijeron la condición principal: debía incluir la palabra caricia.

Mis dos aportaciones,

MEDICINA No pensaba terminaría el día de aquella forma. Había sufrido un revés, un giro inesperado, verbalmente violento. Y salió a caminar, a olvidar y casi sin querer, abordó un edificio donde alguien lo recibía pronunciando lo que mas necesitaba, caricias.


ESPERANZA Las olas contra la piedra, kilómetros de acantilados. ¿Representaban sus relaciones anteriores? ¿su vínculo con el narcotráfico? ¿la cárcel? Y la ensenada de Cee, única playa en la comarca. ¿era la sonrisa de su hija? Era la sonrisa en su vida.

He vuelto a verlo.

He vuelto a verlo. Esta vez paso algo más lento que la anterior pero todavía no consigo retenerlo bien en mi retina para describirlo. No parecía que el viento le molestara que tuviera que luchar contra nada, iba rápido, muy rápido pero suave. Iba, se fue, pasó. 

Sí, desde aquí, he visto pasar a un hombre libre. Hoy, hace un rato.

Pim pam pum.

Fuera. La que has líao 2015. Ni el premio de tu última cifra tiene gracia. Mala puñalá te den.
Seguimos para bingo. Un abrazo a todos.

Lo que dijo.

Contaban el otro días las hazañas y aventuras de un buen hombre. Y lo contaba alguien que decía habían llevado vidas paralelas. En la vida se conoce a alguien cuando los caminos se cruzan una y otra vez. Igual eso era lo que quería decir pero dijo lo contrario.

¿Está el enemigo? dígale que se ponga...

Ni malos ni buenos tiempos. Tiempos. Tiempo al tiempo.
Se me entiende bien, ¿no paisano? se me entiende miarma.

Abre el compás de tus pisadas pero cuando llegue la estrechez de la duda. Llámate muy poco a poco. Bueno. Se me entiende bien, ¿no paisano? se me entiende miarma.

Qué gente...

Veo que hay gente que hace cosas. Gente que va abriendo zanjas e incluso que las adorna para que nos acerquemos a ellas. Zanjas llenas de vida y de futuro. Esas son las gentes que van a levantar esto. La gente que hace cosas. Si no los ves no te agobies, busca a gente que conoce gente que hace cosas. Ellos te ayudarán.

Un tuit en la ciudad zoidiana

Cuando cae la noche la gente de bien abandona el centro de la ciudad huyendo de la navidad zoidiana malparida antes de tiempo.