Sin que sirva de precedente ... (Carta anual de un amigo)

Como viene siendo habitual en los últimos años, ocupa este día tan esperado para muchos la correspondencia de un amigo de nombre Fernando y de primer apellido Conde, de un sevillano, de un poeta de la copla, de un hombre que trasmite con palabras entendibles lo que la ciudad palpita...

Gracias. Y disfruten la calle y sus comentarios. Nos trae una recomendación puntual para cada día de la Semana Santa y un conjunto de anécdotas propias de ser contadas entorno a unas cervezas y una croquetas de bacalao..


SIN QUE SIRVA DE PRECEDENTE…...
¿Habrá algo más sevillano que esos rincones de la Semana Santa que atesoramos celosamente bajo candao y que sólo y exclusivamente compartimos con los más queridos?. Y es que no es cuestión de airear ese rincón….no vaya a ser que se llene de gente, oiga…
Les dejo unos cuantos de esos rincones de “mi” Semana Santa, seguro de que muchos de ustedes (otros no) los conocerán, y sabedor de que tendrán los suyos y con la esperanza que compartan al menos alguno conmigo. Son rincones que tampoco andan escondidos, simplemente huyen de la masa, que no a veces del bullicio, y buscan la intimidad, la marcha dulce tras el paso de palio o el detalle de un contraluz entre nubes de incienso. La bulla se concentrará en la Alfalfa o en la Cuesta del Bacalao, en las entradas y las salidas, en la Plaza del Triunfo, en el Arco del Postigo….yo no…
Les dejo algunos de esos rincones. Ojo, sin que sirva de precedente….


DOMINGO DE RAMOS.-
El primer rinconcito os lo dejo de la mano de la Niña Inmaculada de la Puerta Osario. La verdad es que ya es Lunes Santo a eso de la una o una y media de la madrugada. La Gracia y la Esperanza de San Roque hace rato que pasó por la calle Caballerizas (sinónimo de bulla y cangrejeros varios), y sigue llorando “al compás de la cera” que diría, y dijo, Rodríguez Buzón. Ha pasado por delante de la Casa del Cristo de la Ventana o de las Lágrimas, como bien conoce el que sabe, y girando a la izquierda entra en las calles Imperial, Calería y Juan de la Encina: callecitas estrechas de la Ciudad Eterna (que no es Roma, Antonio, que es Sevilla). Ojo, hay gente, no vaya usted después a recriminarme que creía que iba a estar sólo delante de Ella... En el vídeo suena “A ti Manue”, otros años suena “la Madrugá” y últimamente “Gracia y Esperanza nuestra” (si no ha escuchado esta marcha, escúchela oiga, ¿a qué está esperando?). Escuche el carillón hecho palio más sevillano de la Semana Santa hispalense y, no se corte, mire a la cara a la Niña, Ella sigue llorando “al compás de la cera”. Récele si es creyente. Si no lo es, también….¿qué mal le puede hacer?.
Sin que sirva de precedente….
Al compás de la cera
Dicen que Tú vas llorando
Al son de bambalinas
Y de claveles suspirando
Y Sevilla reza, canta y mece a la que es Pureza entre azahares de Domingo de Ramos:
No llores guapa Esperanza
Inmaculada hispalense
Niña llena de Gracia
Entre toas las mujeres

http://www.youtube.com/watch?v=DfXL4B4acGk
http://www.youtube.com/watch?v=6sp3FNoTfTU (Marcha Gracia y Esperanza Nuestra)


LUNES SANTO.-
Sin que sirva de precedente, ni muchísimo menos, comparto con vosotros otro de mis rincones de la Semana Santa de Sevilla. Lunes Santo, calle Alemanes esquina a Hernando Colón. Invariablemente, da igual el año en que te encuentres, los lunes santos a eso de las 12:30 o 1 de la noche, a la Virgen de las Aguas le tocan en esa esquina la marcha “Nuestro Padre Jesús”, siempre, desde que Abel Moreno iba delante del Soria 9 (vale, vale, La Banda de la División Mecanizada….). Todo el mundo está en el Andén del Ayuntamiento más adelante y en esta esquina se puede vivir una de las “revirás” más completas de la Semana Santa de Sevilla. Los más finos varales de Sevilla a compás, casi ni se mueven. Cuando suena el trío de la marcha se escucha el ruido de los operarios de la avenida cerrando las sillas. Si tiene usted la oportunidad no se pierda ese pequeño momento de la Semana Santa sevillana todavía sin masificar: poca gente y “los de siempre” en aquella esquina (el que lo ve, repite)…... Si vais, ¡acuérdese! mire la cara del personal y observe como se le cae la baba mientras contempla a la Virgen de las Aguas….y no le dé publicidad, por favor. Si alguien le pregunta mándelo al Andén del Ayuntamiento que es donde “se ve mejor la Cofradía”. Ya sabéis…sin que sirva de precedente.
http://www.youtube.com/watch?v=zizzXUUT9Ag&feature=related

MARTES SANTO.-
Los “momentos” no sólo se producen a la luz de las “folclóricas” candelerías como dirían los seguidores de Barbeito. Muchas son las Cofradías de barrio que llenan las tardes de la Semana Santa de caramelos, capas airosas, carritos de niño, suegras emperifolladas, bandas huérfanas de Misterio al que tocar, estampitas, balcones de gala. Sí, de esas cosas que a los “rancios” nos vuelven loco. Pido perdón por ello a aquéllos. Cofradías de barrio, barrios hechos Cofradía, e incluso una que resucita a su particular Lázaro una vez al año. Pero ese es otro momento...
Nos quedamos, Antonio, ¿lo dudaba usted?, con San Benito el Martes Santo, aunque no en el arrabal. Los de la Calzada están tomando Sevilla con el izquierdo por delante, a eso de las cinco y media o seis de la tarde, y lo hacen a través de la Puerta de Carmona y el Muro de los Navarros..... No hay bulla no obstante, podrá disfrutar yendo al encuentro. Revuelo de angelitos en las canastillas. Recréese en los detalles que no podrán ser apreciados en otros lugares más “señalaitos”. No falta ni el tío de los globos detrás de la banda de la Palomita de Triana, como debe ser..., vamos, como si estuviésemos en el Altozano.
http://www.youtube.com/watch?v=YhUYBmKuac8&feature=relate
http://www.youtube.com/watch?v=3kfvBdI3KlE
http://www.youtube.com/watch?v=L4d8UrPydII

MIERCOLES SANTO.-
Os dejo un rincón olvidado, retomado y a la vez remozado en mi cofre. Digo esto porque hacía muchos años que no me acercaba a la calle Cervantes la noche del Miércoles Santo. El año pasado lo hice...no me arrepentí. Doce y media o una (otra vez estamos fuera del día marcado). La Banda de las Tres Caídas interpretó “La Pasión” y la chicotá, saliendo de la parte más estrecha de Cervantes fue memorable. Fue la primera vez que escuché la marcha. Me habían hablado que si es una banda sonora de una película, que si no tiene nada que ver con una marcha de cornetas y tambores, etcétera…. A mí me encantó. Ojo, había gente, no vaya usted a reñirme.... No sé si servirá de precedente o no....probaremos otra vez este año.
Hago un paréntesis en estos rinconcitos para contaros resumidamente la experiencia que vivimos en la calle Cervantes unos amigos y yo hace muchos años. Los más jóvenes no sé si sabréis que en la Semana Santa de 1980 aproximadamente, no recuerdo el año exacto, padecimos una ola de calor. Fue como si hubiésemos trasladado la Semana Santa a tiempos de Corpus. Las Hermandades sevillanas daban sus primeros pasos en la aventura de las cuadrillas de hermanos costaleros. Muchas izaron velas hacia aquellos mares sin guardar todas las debidas precauciones, todo hay que decirlo.
Aquel Miércoles Santo fue sofocante. El termómetro alcanzó temperaturas de 35 grados. El estrago de aquella ola de calor bajo las trabajaderas fue terrible. El Lunes Santo hubo costaleros, yo los conozco, que llegaron a meterse debajo de tres palios para que pudieran entrar en sus respectivos templos, entre ellos el de la Virgen de la Salud. Entraban un palio y cogían el coche corriendo y se iban a otro lugar de Sevilla. Es verídico.
Acompañado de varios amigos nos dirigimos a las tres de la mañana (la Lanzada hacía la Estación de Penitencia en último lugar) a la calle Cervantes. Sudábamos la gota gorda en plena madrugada.
El Misterio de la Lanzada, que sin calor ya pesa lo suyo, daba chicotás de ocho o diez metros, no más. Simplemente levantaban el paso y a los ocho metros los dos zancos traseros comenzaban a tocar el suelo y había que arriar el paso. ¡En el último palo sólo quedaban dos costaleros!, uno por zanco, mientras que la gente (no solo hermanos sino todo el que andaba por allí) ayudábamos con las manos desde fuera empujando hacia arriba en el arranque (en el borde de la mesa) de la canastilla del paso mientras duraba la chicotá. Habían desaparecido fijadores y corrientes. Lo mismo o parecido se repetía en muchas de las trabajaderas, sobre todo las traseras. Uno de mis amigos cogió la ropa de uno de los costaleros que yacía tirado por el suelo (literalmente) y se vestió, metiéndose, por su estatura, en la penúltima trabajadera. El contraguía igualaba sobre la marcha a los pocos que se ofrecían. Los faldones, evidentemente, iban levantados.
Así pudimos ver a mi amigo Paco con pantalones de pinzas y sus zapatos negros debajo del paso del Santísimo Cristo de la Lanzada...
Ni que decir tiene que el aguaó dimitió aquella noche…
http://www.youtube.com/watch?v=vXQHlq4qTOY

JUEVES SANTO.-
Hágame caso. Métase entre pecho y espalda un par de torrijas porque quedan por delante 36 horas de Gloria y en las piernas ya se amontonan los adoquines de los cuatro días anteriores. Además tiene usted que pasear muy “arreglaito”, porque ya sabe: “hay tres días que relucen más que el sol....” y estamos en uno de ellos.
El Jueves Santo no hay por donde cogerlo oiga. Desde la Cruz de Guía de los Negritos hasta el palio de la Virgen de la Merced es un conjunto perfectamente medido de las esencias de Sevilla, cual media verónica faraónica. Perfecto.
Por una vez....y sin que sirva de precedente....vamos a ver una entrada. El rincón no es especialmente sevillano en cuanto a su enclave. Si quiere usted ver una Cofradía entrar “en familia” (en el mejor sentido de la frase, ojo) lléguese a la Fábrica de Tabacos del barrio de los Remedios ya entrada la madrugada más grande que ha parido la humanidad. Las rejas de la calle Juan Sebastián Elcano dan paso a una placita, dentro de la Fábrica de Tabacos, donde se encuentra la Capilla de la Hermandad. Allí, a oscuras, sólo están encendidos los dos faroles de la puerta, y entre sones cigarreros, los penachos de los cascos romanos serán más negros y siniestros que nunca…, detrás la Virgen de la Victoria, casi ná. Véala entrar en el rinconcito que Sevilla le dejó, sin que se le caiga la cara de vergüenza, “de prestado”.

LA MADRUGÁ.-
No es de noche, pero tampoco de día… Calle Castelar esquina a Molviedro. Hace rato que pasó el Cisquero que perdona los pecados en Sevilla. Cruz arbórea, cirios negros, colas al brazo, alpargatas. El Cristo del Calvario sigue dormío camino de la Magdalena. ¿Qué tiene el incienso del Calvario?. ¿No lleva música….o sí?. Se oye el crujío del maero y de la madera de ráfagas en plata de ley. La Virgen de la Presentación al son del racheo de sus costaleros....palio de cajón…compás abierto….bosque de candeleros….bordados juanmanuelinos. ¿Claveles blancos?, los justos oiga, no hay ni uno de más ni de menos. Si tiene suerte escuchará algún vencejo madrugador. Saeta desde el balcón de la Casa Hermandad de Jesús Despojado. Sublime trasera de palio que se marcha….se marcha….el preste….clarea el Viernes Santo….
Imposible un vídeo que pueda mostrar esto.

VIERNES SANTO.-
Viernes Santo. Como siempre andamos pasados de hora y estamos en la madrugada del Sábado Santo. El Cachorro se ha estado muriendo por las calles de Sevilla durante toda la tarde…, pero yo que soy trianero no puedo decirle que vaya a la Magdalena, al Arco del Postigo o a la Plaza del Triunfo o, lo que es muchísimo peor, al Paseo Marqués de Contadero a verlo pasar sobre el Puente de Isabel II (¿mande?). Eso no oiga, eso se queda para los “guiris” y usted no lo eres.
Al Cachorro hay que verlo de cerca. Al Cachorro hay que mirarle a la cara, hay que tutearlo, de tú a Tú. En caso contrario, usted no habrá visto la Semana Santa de Sevilla, así de sencillo. Hay que verlo como se muere en Cava, en la calle Castilla, de vuelta, a las 2 de la mañana, en la oscuridad, en su barrio, o es que ¿me va a negar usted que el Cachorro donde mejor se está muriendo es en Triana?. Se muere……y no se termina de morir….buscando la última bocaná de aire trianero. No hay más, punto.
Sitúese debajo de un naranjo a ser posible que conserve azahar. Tampoco voy a negarle que cerca de donde habitan esos naranjos hay alguna que otra tasca, para qué vamos a engañarnos. Tómese una copita debajo del naranjo charlando de la Semana Santa que ya se acaba y espere…ya suenan a lo lejos los sones de la Banda de la Presentación de Dos Hermanas. Ya me contará lo que siente cuando mire a la cara a la muerte y a la Vida a la luz de guardabrisas empañaos de cera en plena oscuridad de la calle Castilla…y ya sabe…
Oiga, ¿A dónde va?, no se aparte del naranjo (¿dónde va a estar usted mejor a las 2 y media de la mañana de una noche de Viernes Santo?), tómese otra copita….estamos en los arrabales del barrio, esto se acaba y viene la Señorita de Triana.

SÁBADO SANTO.-
Cae la tarde del Sábado Santo en la calle Dª María Coronel y uno, que terminó la noche anterior a las tantanas debajo de un naranjo, se encuentra nuevamente debajo de otro. Se palpa el cansancio en Sevilla mientras la Madre llora a su Hijo muerto entre sus brazos. En la placita del Convento de Santa Isabel estará la temida bulla. Quédese bajo el naranjo. Marchas fúnebres. Se marcha la Virgen de la Soledad a los sones de “Mater mea”....esto se acaba y sólo nos queda una última Esperanza....

En fin, aquí quedan estos pobres rinconcitos que, tengo que confesarlo, no son los más secretos que guarda mi cofre…pero es que no está uno para pregonarlos…y, en todo caso, eso sería otra historia.

A mi amigo Antonio Colubi por los buenos ratos que nos hace pasar con la “Cuarentena”.

Brevario (VI)*

Ante la escasez de inteligencia lo mejor es rodearse de ella. Lo mismo con el talento.
La simpatía y la memoria son otra cosa, pueden trabajarse.

Y ahí andamos haciendo amigos.

* Brevario, es una palabra que viene de la unión de dos más conocidas, breve y relatario. La primera viene del latín (brevis) y la recoge oficialmente la Real Academia de la Lengua mientras que la segunda es invención del autor y la tengo recogida y dándole de mamar con lo que me queda de trovador de las almas perdidas...

La nueva forma de hacer televisión

La historia que les voy a contar ahora no la escuché ayer, ni hace una semana, ni es un recuerdo de mi infancia. No, amigos, la historia que me dispongo a relatarles no me la contaron nunca. La viví en mis propias carnes , y... bueno, no hace más de media hora que los hechos a describir tuvieron lugar. Siéntense como todos los martes frente al televisor, pónganse cómodos, como si esta fuera su última noche y sin esa sensación que en las peores pesadillas nos hace sentir una presión en el pecho que explota en lágrimas inexplicables, no, no, esta noche, estos instantes son los últimos de esa tranquilidad que les invade cuando se agota la jornada tras todo el día en el tajo. Ya no tengo prisa. Puedo permitirme el lujo de esperarles. Vayan mandando sus mensajes, sus correos electrónicos. Tenemos a veinte operadoras esperando sus llamadas. Díganme cuando están preparados para que les cuente lo que nadie puede pensar le pueda ocurrir. Esta noche, en su programa favorito, en "La nueva forma de hacer televisión" les vengo a contar mi propia muerte. Pocos son los llamados a revivir tras el final. Díganme cuando están preparados y les propondré se unan a mi causa. No tienen otro remedio. Bienvenidos a la nueva forma de hacer televisión.

Nueva trilogía naturalista.

Uno.-
Creía saberlo todo sobre la zygaena trifolii y no por ello dejaba de ser feliz.

Dos.-
Admiraba al viejo profesor Manrouse por su trato directo con los bichos más sofisticados y sorprendentes. Aunque en realidad lo que envidiaba era su capacidad para ignorar al mundo que le rodeaba.

Tres.
En una ocasión estuvo a punto de ver una gallina.

Brevario (V)

Desde hace unos años siempre llevo conmigo mi clavicornio. Es mi varita mágica para entrar en todos los sitios. Discreto, en versiones digital o analógico, siempre fiel. Guarda lo que de mi no quiero que sepa nadie y aquello que los demás me confían. Si él desapareciera tendríais que buscarme en algún lugar muy muy muy lejano.

* Junto con brevario y relatario forman parte de las que hasta ahora son mis tres únicas aportaciones a la lengua castellana. Quizás es que todavía me cuesta trabajo concentrarme en este esfuerzo que es mi proyecto de vida: llegar a tener mi propio vocabulario.

La sombra

No había planeado ningún tipo de venganza por todo lo que le había hecho. No tenía calculado el coste de una futura y posible acción contra el que hundió y arrasó lo que podía amar y arroparle en su vida. No entraba en sus planes tener que cruzar de nuevo su mirada ni intercambiar saludos protocolarios preñados de odio y mentiras. Ni siquiera había pensando que hacer en el momento en que la puerta se cerrase y el resto de la humanidad volviese a la rutina. Nada había estudiado para el día después. Por eso cuando se vio transformado en la sombra de su enemigo no dominaba ya su suerte. Y nunca le habló ni se apareció tal y como es. Siempre fue su sombra, esa negrura que desde aquel instante empañó la vida alegre y exitosa de su contrario.

Brevario (IV)*

Quizás el mayor de sus deseos era simple y llanamente tener siempre esa ilusión porque se cumpliera su mayor deseo.


* Brevario, es una palabra que viene de la unión de dos más conocidas, breve y relatario. La primera viene del latín (brevis) y la recoge oficialmente la Real Academia de la Lengua mientras que la segunda es invención del autor y la tengo recogida y dándole de mamar con lo que me queda de trovador de las almas perdidas...

Brevario (III)*

Cuando estoy en el fondo del pozo con barro hasta las orejas es cuando me entran unas ganas tremendas de sentarme en un orejero y perderme en la lectura de un buen libro mientras saboreo el rojo intenso de un tinto patrio y respiro profusamente para no dejar que las miseria humanas me secuestren. Y así emprender mi retorno a Itaca. De todo agujero se sale porque esa es la esencia de la vida. De la buena vida.

* Brevario, es una palabra que viene de la unión de dos más conocidas, breve y relatario. La primera viene del latín (brevis) y la recoge oficialmente la Real Academia de la Lengua mientras que la segunda es invención del autor y la tengo recogida y dándole de mamar con lo que me queda de trovador de las almas perdidas...

Brevario (II)*

La realidad de mi angustia es la diferencia entre lo que hago y lo que realmente pienso.

* Brevario, es una palabra que viene de la unión de dos más conocidas, breve y relatario. La primera viene del latín (brevis) y la recoge oficialmente la Real Academia de la Lengua mientras que la segunda es invención del autor y la tengo recogida y dándole de mamar con lo que me queda de trovador de las almas perdidas...

Brevario (I)*

Bueno, buenísimo. Bonito, preciosísimo. Barato, baratísimo.

Pesado, pesadísimo.



* Brevario, es una palabra que viene de la unión de dos más conocidas, breve y relatario. La primera viene del latín (brevis) y la recoge oficialmente la Real Academia de la Lengua mientras que la segunda es invención del autor y la tengo recogida y dándole de mamar con lo que me queda de trovador de las almas perdidas...

Mal y tarde

Siempre he llegado tarde y mal a los sitios. Me lo dijo mi entrenador tras aquella tarjeta roja que marcó mi carrera deportiva. Cada uno de los proyectos en los que me he ido incorporando siempre parecían tener fecha de caducidad en cuanto tomaba posesión de mi mesa de trabajo. Mi sombra era una crisis andante para las ideas y trabajos que parecían iba para largo y que apuntaban alto en sus inicios. ¡Eh! cuidado con lo que estás pensando ahora, de gafe no tengo un pelo, te lo he dicho claro en el título de la entrada, simplemente llego a los sitios tarde y mal. También mis relaciones amorosas y apasionadas concluían con desatino y falta de aprovechamiento. Propio de quien acude a las llamadas fuera de horario o con la cabeza pensando en otras cosas.

Y ahora postrado ante la vida que se me escapa en esta cama de hospital comarcal, ahora que leo los labios de mis enfermeras donde especulan sobre mi agonía, sobre las horas que me quedan de calor y de gasto sanitario, todo eso no me sorprende ni apena. Ya lo sabía. Llevaba dos días con unas ganas por vivir hasta ahora desconocidas. No podía haber otro final. Vuelvo a llegar mal y tarde.

Punto y seguido.

Siguiendo una iniciativa de La radio de los blogueros, aquí está mi aportación a esta manifestación de finales.

Todas las cosas empiezan cuando otra termina. Es ley de vida, incluso es necesario que vayan acabando para que empiecen otras. Muchos creen que salvo la muerte todo tiene su continuación. Y hasta en lo de lo necrológico el propio ser humano ha estructurado nuevas vidas para después del final de los finales, cielos e infiernos al gusto del consumidor.

Pero volvamos a mi historia. El día que el gas butano me dejó con la cabeza enjabonada y la garganta seca de llamar a mi novia para que cambiara la bombona empezaron a sucederse una serie de finales inesperados. Abrí la puerta del cuarto de baño y un silencio atrapaba el ambiente, un silencio sospechoso, un silencio que terminó con mi relación con Lidia. El silencio permanecía de invitado no querido y tuve que excusarlo con mucho teatro mostrando una aparente sangre fría ante ella y mi hermana -hay que decirle a papá que se pase a Gas Natural y ahora me marcho a casa de Jorge- perdiéndome en el pasillo pero volviendo a los dos segundos - antes me enjuago y me visto- aunque ellas seguían en el sofá besándose y metiéndose mano de una manera prodigiosa.

Todas mis situaciones comprometidas las he solucionado en casa de Jorge. Entraba con un problema y salía con la solución y una borrachera. Tenía una habitación acondicionada para escuchar música. No entraré en detalles técnicos pero había mucho dinero invertido entre aquellas cuatro paredes. Producto todo del final del matrimonio de sus padres que desde su adolescencia lo colmaban de regalos para no perder nunca su sonrisa individualizada. Sonaban Danza Invisible cuando me saludó desde su cama medio tumbado y leyendo un cómic de los Strumtruppen. Al verme asomó su pequeña cabeza peliroja -quillo no volveré a ver más a Clara, se marcha a Madrid a las cuatro, nunca más, sólo me queda el recuerdo de una noche, que noche quillo, que noche, mi noche, sólo me quedarán recuerdos- y volvió a meter su nariz en la segunda guerra mundial vista desde unas tiras cómicas.
Poco me quedaba a mi por hacer allí, el santuario de mis problemas estaba en la boca del lobo y lo innombrable había venido a devorarlo. Antes de marcharme le dije - Jorge creo que nuestra canción favorita del disco de estos malagueños ya no es El Club del Alcohol- y cerré la puerta sin esperar respuesta.

Desde la calle, frente a la ventana que da a la habitación de Jorge durante muchos domingos de otoño se le pudo ver leyendo cómics mientras sonaba su nueva canción favorita en un equipo de alta fidelidad Philips.
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El fin, el fin del verano.
El fin, el fin del verano.

El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor
del cielo beige al cielo gris oler castañas
y entre el humo anhelar el calor.

Pero el fin del verano es triste,
aun cuando sabemos que todo es un ciclo
y llegará el día en que sudando
desearemos otra vez el frío enero.

El fin, el fin del verano.

Es el momento de la lluvia,
las hojas muertas color ocre,
la hora del sueño del lagarto
el fin del verano es triste, querámoslo o no.

Lejos de los ojos guardaremos la piel.
El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor.
La noche alarga su jornada y el día, vago y breve, se escapa.

Abril es el mes más cruel,
alguien lo dijo antes
pero el fin del verano es triste
y ahora aún soy joven.

Los Dalton

Les llamaban los Hermanos Dalton por su enorme parecido a aquellos asaltadores de bancos a los que el vaquero Lucky Luke encerraba una y otra vez. Los reales sólo eran tres y nunca habían pisado los centros penitenciarios del país.
Llegaron por primera vez ante el juez de guardia en una gélida mañana de enero. Una mañana de témpanos y carámbanos que en temperatura empataba a la que se respiraba en el despacho que presidía la jueza Torres Carrizosa. El frío que rodeaba a los tres hermanos era un bloque inquebrantable que hacía caso omiso de los chorros de aire caliente que salían de los respiraderos de la pared. Sólo el menor tenía las manos esposadas a la espalda y se mantenía erguido. Los otros dos mostraban sus cabezas agujereada en el centro de la frente. El resto del cuerpo lo cubría por completo una caja de madera construida con tablones que aún conservaban las impregnaciones de su anterior contenido. Museu del Cántir. Argentona. Frágil. Fràgil.
El menor de los hermanos confesó su crimen. Reconoció ser el asesino de sus dos familiares. Admitió que él disparó certeramente las dos balas. Sus dos primeros disparos en sus diecisiete años de vida. Agregó a sus escuetas afirmaciones que él simplemente cumplió con su destino. Respetó el camino que la vida le había asignado. Mató a su hermano Francisco por ser un ser humano malvado. Lo más humano que pueda existir. Mató al mediano Carlos por ser un animal malvado. Lo más animal que pueda imaginarse. Francisco mataba siempre por placer. Carlos por necesidad. Y con los ojos llorosos se sentó.
¿Ha terminado su declaración?- dijo en voz alta la magistrada tras esperar varios segundos.
Sí, señora, sólo me queda preguntarle ¿Por qué maté a mis hermanos?- y agachó la cabeza hasta casi clavarse con furia el mentón en el pecho. Ese mentón tan afilado como el de los hermanos Daltón a los que el vaquero Lucky Luke encerraba una y otra vez en la prisión del condado.

El indolente

Me acuso de ser un peligro para el sistema - repetía como un autómata mientras mantenía pegados sus dos brazos sobre el mostrador, boca arriba, -deténganme, no esperen más, mañana podría ser demasiado tarde, nunca he actuado en defensa de ninguna causa y sin embargo desde la infancia he estado aparentando lo que no soy, sería imposible mostrar mi verdadera imagen, demasiadas capas de cebollas y mentiras me envuelven, deténganme, antes de que sea demasiado tarde, antes de que empiece a actuar en nombre de mi propia voz, que comience una cadena de apostasías que pudiera contagiar al resto de mis vecinos, de mis compañeros de trabajo, que pudiera llegar a otras ciudades ¿no ven el peligro que supondría no aislarme de la sociedad? Deténganme, mañana sería demasiado tarde. Conozco, me la he encontrado de bruces, la verdad, esa que hace al hombre ser distinto del que tiene al lado y por tanto libre, lo he visto tan claro que no puedo estar más tiempo callado, no pueden permitir que la pasividad con la que he llevado mi vida todos estos años pueda dar un vuelco que me haga reflexionar y extender mi pensamiento, los demás han alcanzado un nivel de felicidad que ahora destrozaría en cuanto les hablara mirándoles a los ojos, deténganme, he encontrado el núcleo que mantiene todo este sistema en equilibrio, se lo que hará que todo termine, deténganme antes de que esta savia vírica pueda extenderse hasta el último ser humano, antes de que se sepa lo que nadie quiere que sepamos- y se arrimó hasta acercar su cara a milímetros de la del sorprendido funcionario y continuar lenta y sigilosamente a decir palabra por palabra -no hay nada más allá de lo que vemos.

La ciudad

La ciudad se cerró como un mapa de excursionista. Los polígonos industriales besaron a los barrios residenciales antes de hundirse juntos, de la mano, en el abismo de un pliegue. Y allí siguen todos esperando una nueva limpieza para saber si podrán volver a ser el juguete almacenado de un niño que todo lo tiene o el sueño más valioso de un niño que nada tuvo.

La cruz en el mapa

Este es el punto donde hay que cavar. Lo tengo claro. De aquí no se mueve nadie sin que lleguemos hasta lo que buscamos. Ramírez lo ha señalado catorce veces, o veinte, que se yo, siempre coloca el dedo en el mismo sitio. Ponle el mapa como quieras, coge el que te parezca, siempre marca el mismo cruce de calles. Ya llega Sánchez con la TGHZ-20. Tres años llevo esperando este momento. Y tengo plena confianza en Ramírez. En cada ocasión que se le ha requerido ha dado con la yema de su cicatrizado dedo en el mismo punto, en la esquina de Caballerizas con Rodríguez Marín. Siempre el mismo punto. Incluso con el Google Maps, hunde su índice en la pantalla, no una sino catorce o veinte veces. Que se yo. Tengo plena confianza en Ramírez, mi fiel compañero en la búsqueda de tesoros urbanos y ciego de nacimiento.

El plan B

Entré dentro hasta donde me dejaron pasar. Me volví sin bajar la cabeza pero pensando en otra cosa. Una extraña intuición me había hecho suponer que aquello podría ocurrir. Y me gustaba saber que me conocía a mi mismo aunque quizás algo tarde para sacarle jugo al descubrimiento. No entendía muy bien que me había llevado hasta allí. El guardacoches, Simon Pete o algo así dijo que se llamaba debía de saber algo porque me arrojó al aire las llaves al verme cruzar el umbral. Vuelva usted mañana -me dijo- y ofreció su mano para que le depositaran las llaves de un BMW plateado que acababa de frenar justamente detrás rozando mi viejo 124 de fabricación nacional. No le contesté pero tenía claro que antes iba a probar fortuna en otro lado. En el otro lado.

El arroyo Garabato

Todos los experimentos tienen que acabar alguna vez para poder sacar las conclusiones y las oportunas críticas que unidas al disfrute durante su ejecución van conformando los pasitos que damos en la vida. Sobre los adoquines de este Callejón un riachuelo ha llegado al mar.

Última entrada en el Arroyo Garabato

Cuando nació El Arroyo Garabato lo hizo con fecha de caducidad. Nació para un año y ese periodo de tiempo está concluyendo. Una entrada por semana. Una foto por entrada. Una palabra para cada foto. Y un juntador de letras que daba rienda suelta a su imaginación. Espero algún día poder rematar la faena: escribir una historia con todas las palabras que fui dejando en cada piedra de este río que ahora ya mezcla sus dulces aguas con las saladas del mar. GRACIAS.


El viajante

Mientras espero en la parada del autobús, tu ausencia definitiva en mi vida me hace ignorante de lo que a mi alrededor sucede. La señora octogenaria que se sienta a mi lado intenta robarme la cartera del bolsillo trasero del pantalón. Me hace cosquillas y profundizo más en mi pérdida de conciencia viajando a esas caricias tuyas en mi pecho que te gustaba hacerme aun con la respiración entrecortada y sin tiempo para reponernos del sabor de nuestros sexos en el último beso. Sigo esperando porque han pasado tres y ninguno es el que me llevará más lejos. No queda nadie en la parada. Seguiré esperando. No tengo prisa. Y no quiero marcharme. En cuanto salude al conductor, pase la tarjeta sin contacto y busque un asiento donde sentarme pondré todo mi empeño en sonreír a la primera chica con la que pueda hablar. Nunca repito en la misma ciudad.

Pieles secas

Hoy la lluvia te ha calado hasta los hueso y sin embargo tu piel sigue estando seca. ¿Cómo lo haces? Supongo que ahí estará el secreto. Ese que dicen guardas celosamente.

¿Por qué nadie te vio nunca llorar?