La diferencia.

La diferencia entre un atardecer y un amanecer. Todo el mundo la sabe. ¿Seguro?
Igual sí pero hay una cuestión que no he leído en ningun sitio. El primero viene a ti, se desliza en la carretera y en invierno te pilla hasta merendando y en verano, es un gusto especial recogerlo en la playa a la que fuiste por un rato que no querías que acabara pero al amanecer hay que ir a buscarlo. 

¿No te resulta una diferencia definitiva?

Interruptus.

Cierra los ojos. Una  luz al fondo. Fuerte pero soportable. Sudas. El sol. Va abriéndose el marco suavizando el rojo. Naranja. Fluye la historia en tu mente. Temperatura estable. Camina bien lo que sueñas. Se funden los colores. Rompes márgenes. Amarillo. Sensaciones casi olvidadas. Segundos de tranquilidad que recordaras y repetirás para hacerlos eternos. Llega el arco iris. Va terminando. 

Bomba. Caes al fondo. Sales a flote. Abres los ojos. El niño del primero C le ha perdido miedo al agua.

Revolucionarios en diferido.

Desubicado en la multitud con la que compartía itinerario porque ese día todos iban a los mismo pero tarde, una vez más, la duda comenzaba a subirle por los pies. Tarde siempre. A la sonrisa llegaría al final  de la jornada y luego el cansancio haría el resto. Las revoluciones deben agotar para no agotarse. Hay que madrugar sin haber dormido pensando en ellas. No esperar a la digestión del desayuno para planerlas.

Caricias

El viernes 11 de enero participé en el concurso de microrrelato de en Caja rural del Sur. Todo aquel que estuviera presente podía hacerlo, enviando los microrelatos por Twitter (bajo la etiqueta #literaturacrsur) o en papel. Una hora para presentar tantas historias como se quisiera. En ese mismo momento dijeron la condición principal: debía incluir la palabra caricia.

Mis dos aportaciones,

MEDICINA No pensaba terminaría el día de aquella forma. Había sufrido un revés, un giro inesperado, verbalmente violento. Y salió a caminar, a olvidar y casi sin querer, abordó un edificio donde alguien lo recibía pronunciando lo que mas necesitaba, caricias.


ESPERANZA Las olas contra la piedra, kilómetros de acantilados. ¿Representaban sus relaciones anteriores? ¿su vínculo con el narcotráfico? ¿la cárcel? Y la ensenada de Cee, única playa en la comarca. ¿era la sonrisa de su hija? Era la sonrisa en su vida.

El ascenso.

Dijo que un día escribiría sobre la mayoría del montón. Sería ese día en que abandonara la parte de abajo, escale hacia mejores vistas entre la multitud, siguiendo dentro del montón pero donde igual un viento de inquietudes y soberbia entremezclados le hacía olvidar de donde venía . Vaya, y así fue. No tardó más de tres días en borrar aquel mensaje de whatsapp.

Días de lluvia

Estos días de lluvia y viento son de esos que se pone uno a hacer cosas, no termina nada, acumula deseos pero se acaba la jornada, la lluvia y se queda uno con la sensación de no haber hecho nada.

Vida virtual.

Llegó el turno de la defensa final del acusado, ese momento en que el abogado defensor expone los motivos por los que no hay caso ni elementos punibles en las acciones de su defendido. Bien lo tenía controlado, estudiado hasta el último de los detalles, cubriendo las posibles muecas del jurado, incluso sin salirse de la línea acordada realizaar algunos giros que reforzaran la inocencia. Es era su trabajo  y allá iba cuando la mano de Ramiro freno su brazo, su cuerpo y su carrera, que estaban ya casi ergidos delante de la larga tribuna. "Déjame a mi, esto tiene que ser rápido", una mirada explícita del abogado no bastó para frenarle. Aclaró su voz, y se dirigió a los presentes, "Nada de lo que he hecho desde mi ordenador ha causado problemas, sencillamente me denunciaron por conseguir ser feliz abandonando mi vida que se ve por la que no tengo más remedio que vivir, la virtual soñando estoy allá donde no puedo, reviviendo con los ojos y voces de los que si estuvieron. Me quieren encerrar para que no pueda ser libre a mi manera. Les duele la diferencia."