Pim pam pum.

Fuera. La que has líao 2015. Ni el premio de tu última cifra tiene gracia. Mala puñalá te den.
Seguimos para bingo. Un abrazo a todos.

Por no estar donde hay que estar...

El momento mediodía de la nochebuena de mi amigo  Salvador...ya que no va al bar de abajo de su casa que es donde hay que ir...se pone en el Spotify el disco completo de villancicos de Parchis. Y una copita de anís u orujo  en la mesacamilla... se queda solo....huyen tres puertas a la redonda....por no estar donde hay que estar, en el bar de abajo de su casa escapando de la Navidad sin salir de ella. 

La extraña estrella. Y otros cuentos circundantes.

Las hojas del Alamillo han puesto color de bosque mediterráneo a una semana que termina. Y es la primera sin tenerte. Cada momento que ha pasado y los que vendrán me dejarán siempre la duda de lo que hubieras hecho en mi lugar. ¡Joder! Esta reducción al absurdo sin tiza suficiente para seguir desarrollando la ecuación. Y esta misma mañana ya has venido a ayudarme sin que te lo pidiera. 

No hace tanto frío como para no poder asomarme fuera. Y miro y observo. Busco lo que me contaron que un día ocurriría si pasaba lo que pasó. Busco ser testigo de aquello a lo que no tendría alcance de natural al no ser uno de los vuestros, al menos, con papeles. Le tenía demasiado respeto, no miedo, porque aprendiendo contigo, las matemáticas nunca eran el enemigo. Me enseñaste que eran el mejor aliado con el que entrar en cualquier batalla, como la lógica, como la filosofía, como la música, como el arte, como la ciencia... como la vida. Por no hablar de cocina, humor y la proporción aurea...

Pero volvamos...

Leí, sin echarle mucha cuenta al cuento, que sólo los propios matemáticos pueden ver la señal esa que ahora buscaba entre las luces de la ciudad. Y me subí a la azotea para tener una mejor visión. Y negando ya mi fortuna iba a batirme en retirada pero recordé que había una excepción ampliable a cualquiera que de una u otra forma hubiera recibido alguna vez parte de sus enseñanzas...de haber sido un buen matemático bueno dedicado a enseñar a querer lo que se enseña...y allí estaba la estrella con una forma única, infinita y poderosa, entre las otras. Una extraña estrella con forma de π.

Que en una noche cualquiera podréis verla fija en el cielo pero en las noches de luna llena se ubica en el redondel trazando mágicamente la recta de Euler dentro de un imaginario triángulo.

A mi padre.

Lo que dijo.

Contaban el otro días las hazañas y aventuras de un buen hombre. Y lo contaba alguien que decía habían llevado vidas paralelas. En la vida se conoce a alguien cuando los caminos se cruzan una y otra vez. Igual eso era lo que quería decir pero dijo lo contrario.

Imagínate. Inmigrantes.

Si tienes problemas en saber como deberías actuar si fueras un gobernate europeo ante la inmigración. Te ayudo. Imagínate con tu hijo huyendo y que ves una puerta encajada al fondo y alguien sujetando con el pie que no se cierre.
Imagínate.

Nuevas formas.

Se llevó todo un mes de julio practicando. Todos los días una hora en la piscina. Poco a poco iba mejorando. Este año iba a ser diferente, él que nunca participaba en carreras de "llegar a la pared y volver" por una cosa como aquella. Este año sería distinto. Basta ya de nadar de espaldas. Un mes con sus días entre semana y los sábados. Un mes aprendiendo lo que todos sabían.

Y mientras el primer día en la piscina del pueblo se lanzaba de cabeza mostrando nuevas formas en el contacto con el agua se pararon los relojes y se le congelaron las piernas. Cayó en un lamentable barrigazo. Al fondo, junto a los cipreses, las chicas se habían dado la vuelta para rodear embelesadas a un tipo acariciando una guitarra.

¿Está el enemigo? dígale que se ponga...

Ni malos ni buenos tiempos. Tiempos. Tiempo al tiempo.
Se me entiende bien, ¿no paisano? se me entiende miarma.

Abre el compás de tus pisadas pero cuando llegue la estrechez de la duda. Llámate muy poco a poco. Bueno. Se me entiende bien, ¿no paisano? se me entiende miarma.

Las razones.

Las razones por las que justificarían sus acciones, voluntarias o no, nunca serían las verdaderas que se deberían mantener ocultas o tamizadas por cuestión de orgullo patrio o quien sabe, defender la imagen de los demás o cualquier otra cuestión aparentemente doméstica. ¿Habría cosa más absurda que todo eso?

Cerró la puerta con llave, se sentó en aquella butaca reconfortante y, desde allí mismo, lanzó la llave atravesando la ventana entre abierta. Precisión de lanzador de jabalina, que lo fue. Ni siquiera se escuchó el sonido del llavero al caer al mar. El ruido de las olas lo engulló.

Resurrección

Me dieron por muerto. Y no les faltaban razones para pensar así pero olvidaron que dejé cosas sin terminar. Sus vidas.

Jubilación dorada.

Pensé que haría todo lo que quería hacer en la vida cuando me jubilase. Mis sueños de juventud se fueron amontonando a esa hora en que abandonaría las obligaciones con mis jefes pagadores y con alguna reserva bien administrada llegaría en tiempo y forma la hora del paseo por la vieja Europa. Incluso por qué no, cruzar el charco para ver pasar las horas perdido en teatros de Buenos Aires. O hacerme un selfie en el puente de Brooklyn.
Ahora se que no me voy a jubilar nunca. Ahora se que debo empezar a vivir.

Relato poético.

Los poblados se miraron durante unos segundos. Podríamos empezar el relato poético de la  mayor de las desgracias sísmicas conocidas. A la deriva seguían los dos trozos de tierra. Aquellas islas forzosas surcarían mares y nuevas vidas. Porque no hay más vida que la que soñaron grandes cronistas en dos poblados mirándose durante unos segundos. Tantos años de odio para acabar añorándose. A vivir a la deriva. La luna y el sol serán  para siempre sus únicos señores.

Un caso imposible de escapismo

Le rodeaban hasta casi impedirle toda visión más allá de sus hombros, sus cabezas y sus brazos alzados y pariendo constantes aspavientos sin sentido alguno. Todos hablaban a la vez. Parecían ignorarle pero de vez en cuando le indicaban, siempre con la mirada en otra dirección, que se pusiera en otro lado. Ya hubiera querido él salir de aquel sitio. Imposible escapar a un ejército de dudas.