Volver o no volver.

No soy nada de lo que pensaba iba a terminar siendo. No hice nada de lo que pensé iba a estar haciendo. No digo que no pensará que sería pero nunca di un paso en  dirección alguna. Mi lamento busca la reflexión porque igual si que quiero estar donde nunca pensé que acabaría. Lejos, muy lejos, de los ideales que uno pudiera haberse marcado cuando no había nada más que campo en la memoria. Volver o no volver a empezar. 

Volver o no volver a huir.

No quiero abrir los ojos.

Cierro los ojos. No veo nada. Espero un poco. No pienso en nada. Empiezo a intuir un paisaje conocido por lo definido de sus líneas. Nunca estuve allí pero viene en los libros de primaria y a fuerza de verlo años tras año, mientras estudiaba, mientras estudiaban mis hermanos, mientras estudian mis hijos, acabo por interiorizarlo. La más sencilla de las vistas. El desierto. No quiero abrir los ojos.