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La extraña estrella. Y otros cuentos circundantes.

Las hojas del Alamillo han puesto color de bosque mediterráneo a una semana que termina. Y es la primera sin tenerte. Cada momento que ha pasado y los que vendrán me dejarán siempre la duda de lo que hubieras hecho en mi lugar. ¡Joder! Esta reducción al absurdo sin tiza suficiente para seguir desarrollando la ecuación. Y esta misma mañana ya has venido a ayudarme sin que te lo pidiera. 

No hace tanto frío como para no poder asomarme fuera. Y miro y observo. Busco lo que me contaron que un día ocurriría si pasaba lo que pasó. Busco ser testigo de aquello a lo que no tendría alcance de natural al no ser uno de los vuestros, al menos, con papeles. Le tenía demasiado respeto, no miedo, porque aprendiendo contigo, las matemáticas nunca eran el enemigo. Me enseñaste que eran el mejor aliado con el que entrar en cualquier batalla, como la lógica, como la filosofía, como la música, como el arte, como la ciencia... como la vida. Por no hablar de cocina, humor y la proporción aurea...

Pero volvamos...

Leí, sin echarle mucha cuenta al cuento, que sólo los propios matemáticos pueden ver la señal esa que ahora buscaba entre las luces de la ciudad. Y me subí a la azotea para tener una mejor visión. Y negando ya mi fortuna iba a batirme en retirada pero recordé que había una excepción ampliable a cualquiera que de una u otra forma hubiera recibido alguna vez parte de sus enseñanzas...de haber sido un buen matemático bueno dedicado a enseñar a querer lo que se enseña...y allí estaba la estrella con una forma única, infinita y poderosa, entre las otras. Una extraña estrella con forma de π.

Que en una noche cualquiera podréis verla fija en el cielo pero en las noches de luna llena se ubica en el redondel trazando mágicamente la recta de Euler dentro de un imaginario triángulo.

A mi padre.

Nuevas formas

Se llevó todo un mes de julio practicando. Todos los días una hora en la piscina. Poco a poco iba mejorando. Este año iba a ser diferente, él que nunca participaba en carreras de "llegar a la pared y volver" por una cosa como aquella. Este año sería distinto. Basta ya de nadar de espaldas. Un mes con sus días entre semana y los sábados. Un mes aprendiendo lo que todos sabían.

Y mientras el primer día en la piscina del pueblo se lanzaba de cabeza mostrando nuevas formas en el contacto con el agua se pararon los relojes y se le congelaron las piernas. Al fondo, junto a los cipreses, las chicas se habían dado la vuelta para rodear embelesadas a un tipo acariciando una guitarra.

Hola, soy el cabeza.

Hola, saludos a todos, no os conozco a ninguno, bueno, a uno sí, y es por él que he venido aquí. Estoy como vosotros, como mínimo loco y me muero de ganas por empezar...
Hay momentos que uno no tiene más remedio que medicarse por gordo, en vena, y no hay mejor cosa que un ensayo de una chirigota callejera. Es una hora y media, a veces dos horas que no fluye otra cosa por la  cabeza que coger el tono, aprenderse una letra o no caer derrotado ante una ristra de chistes de primera que surgen entre las paredes del local de ensayo, ora una cochera, ora donde se curten habitualmente los mejores músicos de Tomares...allí con nuestro espejo delator, con nuestra nevera bien alimentada de botellines o nuestras papas de bolsa, sosegando el monazo que llevamos dentro que podría ser el de  cantar pero realmente es el de olvidarnos durante un ratillo a la semana de lo que realmente más nos preocupa, nuestros trabajos, nuestros desempleos, nuestras familias, nuestros niños, nuestros amigos....en cualquier caso, de estos últimos me llevo para siempre ya un buen ramillete...
Y mi chirigota tiene artistas mire por donde mires, no se escapa un detalle, cualquier oportunidad de aportar la aprovechan, siempre ahí pendientes de todo. Gracias.

Y si te dicen que para salir en carnavales hay que saber cantar, escribir o componer, no te creas nada, servidor sólo sabe dar saltitos y lo han puesto en primera fila (craso error directorrrrrr)...
Ellos no lo saben pero me apunté al grupo para ir cada jueves a las nueve y hacer mi propia terapia. Me han ayudado mucho. Ellos no lo saben.

Por cierto, me llamo Fernando Alonso y soy el cabeza en el pit lane porque yo tengo la chorla como el monstruo Frankenstein...



Mi cartel de Semana Santa...


Mi cartel de Semana Santa.
(Microrelato de una frustración)
El nazareno de ruán negro con el de antifaz morado y capa blanca coinciden en el semáforo de una de esas avenidas que van a parar a la Ronda y que a vista de pájaro son como los siete puñales que aparecen clavados a un corazón en el escudo de Los Servitas. Hace mucho aire pero están tranquilos porque saben que no peligra su estación de penitencia, saben que no habrá problemas con la lluvia como en los últimos años. El sol está en lo más alto y luce el redondel un amarillo albero que envidiarían los más taurinos. Los dos nazarenos no se hablan. Cumplen las reglas de su hermandad pero no porque vengan en un boletín año tras año como recordatorio, ni porque así vengan recogidas simbólicamente entre portadas de plata en un libro al que este año acompañaran con varas cada uno con los suyos, con sus propios andares. Lo hacen porque así se lo enseñaron quienes en tiempos ya casi olvidados los llevaron por ese mismo camino. Los dos nazarenos cruzarán luego la calle y seguirán un rato andando juntos hasta el siguiente cruce donde ya sus destinos seguirán líneas separadas. Sin caer en la cuenta que sus pisadas andarán de nuevo superpuestas por la estrechez de la calle de las Sierpes o en las brumas de incienso que se acumulan entre las columnas de la Catedral. Todo eso, será después. Ahora, en el cartel que enmarca con cuatro dedos, dos de cada mano, el niño que se ha detenido separándose del resto de los amigos que marchan hacia el centro en busca de otro día de cofradías, se les ve juntos esperando poder avanzar. Un cartel sin pasos en la calle. Con coches y semáforos. Dos nazarenos camino de sus sueños. ¿No es eso también la Semana Santa? Para mi sí pero sólo tengo palabras... y con eso no hago un cartel.

Me consume, Poe.

Entre dos aguas, entre dos realidades. Poe me tiene agotado. Me destroza en la búsqueda de la belleza. Casi no doy para más pero sigo insistiendo en revolver las almas de los atormentados. Preguntas sin eco, secas al golpear que desangran al hombre que nunca fui. Poe, cabronazo inmisericorde, me consumes y me enganchas hasta que de mi ya no queda nada y caigo derrumbado ante mi propia tumba. Allí mismo. Me consume, Poe.

La música del éxtasis.

Podría pasarme horas escuchando flamenco del bueno. Es todo terreno, vale para cualquier actividad. Incluso para hacer el amor. Es más creo que es la música del éxtasis. Del hundimiento humano que no escapa a la realidad devastadora de su propia especie hasta el momento mágico de la sonrisa agradecida al giro de un mantón por bulerías. Y al pleno conocimiento del cuerpo humano. De ella. De él. Una letra flamenca puede llegar a tener más sapiencia que catorce libros de filosofía. "Ya no se escriben letras flamencas" escuché decir una vez y así nos va el mundo pensé. Y así nos va. ¡Duende! Y al compas de unas palmas te van llevando las olas hasta la orillita que el flamenco quiere, allí donde la pena y la algarabía nos confunden. Al éxtasis.

Hostalero..

Aunque no escaparé al entorno de la calabaza y al trapicheo de las golosinas (quien tenga niños lo entederá) ..... por lo menos agusto me quedaré recordando algunos momentos de esta inolvidable obra... con la que una vez al año a los míos les doy la tabarra.
Con permiso de vuesas mercedes...
 
ESCENA VIII
BUTTARELLI: ¿Otro embozado?
DON DIEGO: ¡Ah de esta casa!
BUTTARELLI: Adelante.
DON DIEGO: ¿La hostería del Laurel?
BUTTARELLI: En ella estáis, caballero.
DON DIEGO: ¿Está en casa el hostelero?
BUTTARELLI: Estáis hablando con él.
DON DIEGO: ¿Sois vos Buttarelli?
BUTTARELLI: Yo.
DON DIEGO: ¿Es verdad que hoy tiene aquí Tenorio una cita?
BUTTARELLI: Sí.
DON DIEGO: ¿Y ha acudido a ella?
BUTTARELLI: No.
DON DIEGO: ¿Pero acudirá?
BUTTARELLI: No sé.
DON DIEGO: ¿Le esperáis vos?
BUTTARELLI: Por si acaso venir le place.
DON DIEGO: En tal caso yo también le esperaré.

Sigo por aquí ¡eh!

Espero retomar dentro de un tiempo (lo más corto que pueda) la serie de microrelatos con los que disfruto tanto en mi Callejón, últimamente con estos dos proyectos que llevo entre manos, el curro, la familia y enredos varios no me da para sacar esos minutos que este sitio necesita (además de que uno tampoco es un lumbreras), de donde salieron todos los demás adoquines que pueblan mi mundo, mis fantasías, mis anhelos y mis quereres. Gracias a todos los que todavía seguís mirando de vez en cuando por si me he espabilao de este letargo. No iros muy lejos.... estoy al caer. Un abrazo, kisses y besiños.

DIARIO DE UN DERRIBO




LA CUARENTENA SEVILLANA


¿Tu quieres entrar en astilleros?*

Era una noche en el Casablanca, el paseo seguía en obras... y aún estaba Martín Recio de alcalde.

- ¿Pero tu quieres o no quieres entrar en astilleros?- me dijo mientras echábamos las cocacolas para completar los cubatas...

- Po no voy a querer, pero es que tengo poco pulso para las soldaduras y ya ves, canijo con poca fuerza para cargar barras de hierro.... - le contestaba mientras me imaginaba con ese mono azul de la compañía, mi máscara de soldar y comiéndome el bocadillo mientras reía con mis nuevos colegas en un descanso del tajo.

- Eso no importa, varios están como tú, lo importante es el grupo, que nos veamos con las familias también, crear un buen ambiente de trabajo, llevamos un rato hablando y la teoría te la sabes bien, y encajas con el nuevo giro que quiero darle a mi departamento en la empresa - seguía insistiendo el maestro metalúrgico.

- Por intentarlo, ¿no? si tu lo ves, ya sabes hasta donde puedo llegar, no me vayas a pedir que haga barcos con el casco y la cubierta en resinas plásticas reforzadas con fibra de vidrio...

- Con que te comprometas a venir al curro, no te pilla cerca de casa como al resto y eso puede mermar tu interés con el paso del tiempo.

- Hecho. Si se organiza como me cuentas no vas a tener problemas conmigo, eso sí te recuerdo que de hacer barcos con el casco y la cubierta en resinas plásticas reforzadas con fibra de vidrio nada de nada - y ya no me dejó hablar más, nos pedimos otro y nos unimos al grupo con el que veníamos, de donde una causalidad (no casualidad) nos había llevado a esa conversación tras recordarle que lo había visto en la plaza de Abastos en plena faena currante con sus antiguos compañeros...

Mi maestro metalúrgico, este año es el pregonero del carnaval de su pueblo, una fiesta que gracias a él y a su afán por recuperar y vivir el carnaval de la calle por encima de las modas y las luchas por premios en un concurso, me permitieron vivir desde dentro y hacer un poco mío lo que indiscutiblemente forma parte de su propia identidad. Y le estaré eternamente agradecido. Y allá donde vaya lo seguiré como su devoto más ferviente, salga donde salga.... algunos son seguidores de los Santos, persiguen a Juan Carlos Aragón o se desviven por las charadas del Lobe y el Cabra, servidor es loquhagafaltaser de la chirigota en la que esté el Alcalá, Don Jose María, el pregonero que ha puesto el listón pregoneril de la fiesta a la altura de la Giraldilla.

Eso sí, quillo, dile a Fernando que escriba ya una murga donde no haya que hacer gorgoritos ni ganarse el puesto entre la muchachada que ya sabes que a mi se me acabó el cachondeo (y termino, que veo venir a tu paisana).


* Como decía el chiste de Paco Gandía, si quieres entrar, sáltate la tapia.

Una cura.

"Es lo que el alma te pide cuando tienes un bajón y no sabes que darle y tienes cerca la tentación de buscar en lugares equivocados. Es una cura en y para todos los sentidos"



Estas son las palabras que me han salido al ver el vídeo que ha dejado el amigo Ramsés en una red social.

Punto y seguido.

Siguiendo una iniciativa de La radio de los blogueros, aquí está mi aportación a esta manifestación de finales.

Todas las cosas empiezan cuando otra termina. Es ley de vida, incluso es necesario que vayan acabando para que empiecen otras. Muchos creen que salvo la muerte todo tiene su continuación. Y hasta en lo de lo necrológico el propio ser humano ha estructurado nuevas vidas para después del final de los finales, cielos e infiernos al gusto del consumidor.

Pero volvamos a mi historia. El día que el gas butano me dejó con la cabeza enjabonada y la garganta seca de llamar a mi novia para que cambiara la bombona empezaron a sucederse una serie de finales inesperados. Abrí la puerta del cuarto de baño y un silencio atrapaba el ambiente, un silencio sospechoso, un silencio que terminó con mi relación con Lidia. El silencio permanecía de invitado no querido y tuve que excusarlo con mucho teatro mostrando una aparente sangre fría ante ella y mi hermana -hay que decirle a papá que se pase a Gas Natural y ahora me marcho a casa de Jorge- perdiéndome en el pasillo pero volviendo a los dos segundos - antes me enjuago y me visto- aunque ellas seguían en el sofá besándose y metiéndose mano de una manera prodigiosa.

Todas mis situaciones comprometidas las he solucionado en casa de Jorge. Entraba con un problema y salía con la solución y una borrachera. Tenía una habitación acondicionada para escuchar música. No entraré en detalles técnicos pero había mucho dinero invertido entre aquellas cuatro paredes. Producto todo del final del matrimonio de sus padres que desde su adolescencia lo colmaban de regalos para no perder nunca su sonrisa individualizada. Sonaban Danza Invisible cuando me saludó desde su cama medio tumbado y leyendo un cómic de los Strumtruppen. Al verme asomó su pequeña cabeza peliroja -quillo no volveré a ver más a Clara, se marcha a Madrid a las cuatro, nunca más, sólo me queda el recuerdo de una noche, que noche quillo, que noche, mi noche, sólo me quedarán recuerdos- y volvió a meter su nariz en la segunda guerra mundial vista desde unas tiras cómicas.
Poco me quedaba a mi por hacer allí, el santuario de mis problemas estaba en la boca del lobo y lo innombrable había venido a devorarlo. Antes de marcharme le dije - Jorge creo que nuestra canción favorita del disco de estos malagueños ya no es El Club del Alcohol- y cerré la puerta sin esperar respuesta.

Desde la calle, frente a la ventana que da a la habitación de Jorge durante muchos domingos de otoño se le pudo ver leyendo cómics mientras sonaba su nueva canción favorita en un equipo de alta fidelidad Philips.
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El fin, el fin del verano.
El fin, el fin del verano.

El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor
del cielo beige al cielo gris oler castañas
y entre el humo anhelar el calor.

Pero el fin del verano es triste,
aun cuando sabemos que todo es un ciclo
y llegará el día en que sudando
desearemos otra vez el frío enero.

El fin, el fin del verano.

Es el momento de la lluvia,
las hojas muertas color ocre,
la hora del sueño del lagarto
el fin del verano es triste, querámoslo o no.

Lejos de los ojos guardaremos la piel.
El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor.
La noche alarga su jornada y el día, vago y breve, se escapa.

Abril es el mes más cruel,
alguien lo dijo antes
pero el fin del verano es triste
y ahora aún soy joven.

Fifty-fifty. Ejemplo práctico

Siguiendo con un debate sobre la ironia, que surgió no hace mucho entre las piedras del Callejón, retomamos el asunto con un ejemplo claro. Obvio. Genial.

Decía... 'La ironía es la combinación equilibrada entre la ordinariez y la excelencia.'

Chirigota 'El que la lleva la entiende', en el año 1992, un pasodoble para no perder ni un segundo en tonterías, tendrás que verlos dos veces, la segunda para escuchar la letra, porque durante la primera vez estarás fijándote en la clase de interpretación que nos dieron los doces componentes. Maravillosos e increibles, detrás de todo están tres genios del carnaval como son Erasmo, Selu y el Yuyú. Por cierto, ese mismo año sacaron otra chirigota más rompedora si cabe con los cánones carnavaleros del tres por cuatro (que hasta ese momento no se saltaban con facilidad... pero eso es otra historia).
Y la mágica letra, que como trozos del Quijote o del Don Juan Tenorio o de tu poesía preferida deberías aprenderte de memoria ...

“Yo admiro el doble sentido”
El que la lleva la entiende (Chirigota de Cádiz)
Yo admiro el doble sentido
de algún conocido
poeta de Cádiz
con esa genialidad
y la musicalidad
de la ironía la rima
y el arte que en esta tierra hay.

Destaca la picaresca
la gracia fina de la ciudad
la cultura de dominar rima consonante
gracias a ellos escuchamos cuplés elegante
ay ay ay ele que pelotazo.

Conocen todo el Laruse todo el vocabulario
y se han dado cuenta
de algunas rimas super cachondas
viejo con conejo
olla va con polla
va trabajo con carajo
y rima Logroño con coño.

ay que cosa más graciosa
ay que forma de escribir
yo muero con esas cosas
porque de algo hay que morir.
Y si alguien se siente ofendido
no fue mi intención
y eso me rima con un buen mojón.
Addendas

Desde luego, la ironía fina es otra cosa, esa crítica que no la ves venir y que cuando te das cuenta ya se ha ido el oponente o te ha dejado pensando... ¿era a mi al que llamó carajote? Ya hablaremos un día pero es que tiene mucha injundia y hablar de las cachas de tu vecina sin que se entere ..

Pero eso es para gente inteligente y que entiende las metásforas... nosotros, el resto, nos quedamos embobaos con estas cosas... o con las nuevas tecnologías... o con la música culta... o en el trabajo que nos da de comer

Cuatrocientos noventa y seis (I)

Tener un amigo multimillonario, altruista y devoto de sus amigos era un privilegio al alcance de muy pocos, y gozar de las cintas en su sala de cine particular con una pantalla gigante que al concluir la película se elevaba y dejaba ver parte de Skagen y la inmensidad del Skaggerak, al norte del mar del Norte, eso, era un placer al alcance de muy pocos. Cita obligada cada martes a las once. Él y el anfitrión. Nadie más. Sonaba un fandango. Cantaba Gracia Montes en aquella película de Bardem. Se vió entremezclando recuerdos, tiempos de vida en España. tiempos de guerra, tiempos de muerte, tiempos pasados. Domingos de resurrección. Espacios perdidos. Era la primera vez que veía la película. Aquello no lo esperaba.

Amor,
¿por qué no viniste, amor?
esta noche y la pasada
estando la noche clara
y el caminito andado
sabiendo que te esperaba

En ese instante entró su mujer. Los tres se quedaron en blanco. Esta interrupción sólo podía indicar algo inesperado y grave. Habló tras dar dos minúsculos pasos en la sala. 'Cuatrocientos noventa y seis'. ¡Den barket i den viking nøjere barket! JEG lad være tro på den happenstances. Notere opfylde hos jeres forpligtelse. På gensyn Lucas. La réplica del filántropo fue contundente. El matrimonio salió corriendo. Y el anfitrión volvió a sentarse, otra vez absorto mirando a la pantalla en blanco, alzó la mano y movió de forma elíptica el dedo índice. Volvió el ruido del motor. Había que acabar aquella historia.

Groucho versus Julius


Saco a la luz otro de quellos artículos de la vieja Secuencias, la revista mural en la que comencé a martillear mi ilusión por la escritura ¿y esto no se quita nunca? en fin, ahí os dejo de la mano de Animal Crackers y sus trabajos de investigación ...

GROUCHO VERSUS JULIUS
Realmente Groucho Marx me ha parecido, desde que lo vi por primera vez en una película (creó que fue UNA DIA EN LAS CARRERAS), un tipo verdaderamente genial y no es está la primera vez que reconozco que es de los pocos actores cuyas películas puedo ver una y otra vez sin cansarme y riendome como si fuera la primera ocasión que veo los gags.
Es por eso que las anécdotas que siempre han rodeado su vida parezcan sacadas de cualquier guión de una de sus películas.
Una de sus metidas de patas más conocidas es aquella en la que cierta noche en los estudios Paramount le invitaron a asistir a la proyección de SANSON Y DALILA (con Hedy Lamarr y Victor Mature). Al terminar la película, uno de los jefes del estudio le preguntó que le había parecido.
- Bueno - contestó- sólo tiene un pequeño defecto...
- ¡Defecto! ¿Qué quiere usted decir?
- Ninguna película -continuo Groucho- puede interesarme cuando el busto del protagonista es más voluminoso que el de la estrella.
Como podéis imaginaros la Paramount tardó muchos años en volver a invitarle a una proyección.
Si seguis leyendo puede que descubráis porque Greta Garbo nunca salió en una película de los Hermanos Marx.
Se encontraba G.M. en un ascensor de una compañía cinema­tográfica cuando entró en él la Garbo, que estaba en lo más alto de su carrera, portando un sombrero aproximadamente del tamaño de una alcantarilla, unos pantalones y una americana de tipo masculino. Groucho que estaba detrás de ella y con espí­ritu juguetón, levantó el ala posterior de su sombrero. Como era de esperar el sombrero resbaló sobre el rostro de la Divina que se volvió hacia él exclamándole:
- ¿Cómo se atreve?
- Oh! Le ruego que me perdone. Le había tomado por un sujeto al que conocí en Kansas City.
Greta Garbo y Groucho Marx no han vuelto hablarse desde enton­ces.
Una de las anécdotas que solía contar Groucho en sus entrevistas (las cuales solían acabar con la paciencia del entrevistador) es acerca de una conversación que tuvo con su hijo Arthur cuando este tenía diez años.
Arthur se había encaprichado con una escopeta de balines y su padre intentando ser severo le decía que no podía ser.
El hijo seguía acosándolo, asegurando que tendría cuida­do al disparar contra unas botellas que había puesto en las rejas del jardín. El niño ante la negativa del progenitor siguió insis­tiendo hasta que el padre, supongo que desesperado, le dijo:
- Mira, hijo, mientras sea yo quien mande en esta casa, no tendrás esa escopeta.
- Papá, si consigo la escopeta, ya no mandarás en esta casa.
Inevitable, de tal palo tal astilla.
Animal Crackers

ADDENDAS

Quisiera comentaros dos libros que recogen la vida de Julius y su relación e historia dentro de los Hermanos Marx, tanto en la vida familiar como artística,especialmente la que recogen la etapa inicial recorriendo teatros con su madre para ganarse la vida , poniendo a prueba más adelante lo que meterían en las películas, etc.
'Con  amor, Groucho. Cartas a su hija'  de Miriam Marx Allen. Colección Hojas Nuevas. Editorial Grijalbo.
'Groucho  y  yo' de Groucho Marx. Colección Andanzas. Editorial Busquets.
Si alguno se anima en las bibliotecas tiene que estar casi seguro o alguno de los variados libros que hay sobre este hombre que nunca entraría en un club donde le admitiesen.

Y no me resisto a recordar aquella escena mágica, única y con dos huevos... duros.

mrrm y Ludwing nos traen, en sus comentarios, a esta biblioteca marxista  otro libro; 'Memorias de un amante sarnoso' de Groucho Marx, en colecciones Andanzas, editorial Busquets; en la que desde su propia visión (eso estaba claro) nos hace un recorrido por la historia y tipologias del amor, envueltas en mil historias delirantes y con muchos de sus amigos de Hollywood de por medio, buena lectura, precisamente para una noche como la de hoy en la que por la radio hablaron de amores y desamores.

Lejos de las leyes de los hombres

Autores: Quimi Portet y Manolo García
Interpretes: El último de la fila

Yo he visto las maravillas de la creación
sin ni tan siquiera abrir los ojos.
Y tu siempre has estado a mi lado,
a miles de kilómetros o entre mis brazos.
Te amo como se ama por primera vez,
cuando aún no hay constumbres.
Lejos de las leyes de los hombres,
donde se diluye el horizonte.
He visto el paraíso y el infierno
sin ni tan siquiera abrir los ojos,
y tu siempre has estado a mi lado,
a miles de kilómetros o entre mis brazos.
Te amo como se ama por primera vez
cuando aún no hay costumbres.
Lejos de las leyes de los hombres
donde se diluye el horizonte.

y para recordarlos...

Dando puntás (espero que con hilo) me envuelvo en una capa de nostalgia para traer el sonido de las noches de amor, cuando aún no hay costumbres y muy lejos, muy lejos de las leyes de los hombres. Y es que a nadie escuché que describiera mejor ese primer pellizco que es el amor loco y fugaz del principio. Sin saber cuales son las respuestas al otro lado, todo es natural, puro, limpio, lleno de temores, allí estaba esta canción para ponerle música a las noches sin dormir, pensando que era el fin, estuviera donde estuviera, sabiendo que ese primer desconsuelo pondría fin a nuestra dulzura, luego ya vendrían revestidos de mil capas, mil caras, mil dolores, mil perdones, mil motivos, mil momentos de pasión que te marcarían pero nunca podrían tener esa nebulosa de lo desconocido y sencillo aun siendo infinitamente mejores. Y eso es lo que nos cuentan en esta auténtica joya cuyos versos son poesía que bien pudieras haberlas escrito algún romántico del diecinueve.

... y es que no hay nada como amar por primera vez.

Dónde estábais (en los malos tiempos)

Autores e intérpretes: La Unión

Dónde estábais
Dónde estábais en los malos tiempos
cuando ni gritando conseguí
hacerme oír la voz.
Dónde estabais
dímelo o como el resto (vamos dímelo)
olvidas con facilidad.
130 noches recordé tu cara de angel
130 días lamenté no poder oír tu voz.
Dónde estabais
dímelo o como el resto dímelo (vamos dímelo)
Olvidas con facilidad.
Ahora es fácil
todo es fácil
me basta un susurro
para que de mi mano comáis
como haría un perro fiel.
Dónde estabais
dímelo o como el resto (vamos dímelo)
olvidas con facilidad.

Ver y escuchar la actuación a finales de los años ochenta...

Llevaba tiempo sin abrirme en canal en esta parte del laberinto, y esta canción de La Unión concretamente siempre se revuelve en la lucha contra el olvido, siempre esta ahí. Su letra punzante y breve como un estilete que en una noche de niebla y alcohol te clavan en el costado. Directa y letal. ¿Se puede decir más en tan poco tiempo? Sin duda desde su origen un grupo con un marcado carácter literario y una música distinta, con voz propia. Diferente a lo que había y que como la lluvia fina fue calando incluso en los que no eran fans incondicionales.

Y la pregunta, con mirada perdida, bailando en la anarquía de los sin ritmo, flotando en la pista mientras su pregunta nos sigue perforando. ¿Dónde estabais en los malos tiempos?

Trece de mayo, un mes y un día

Ya amanece. Por esa claraboya
las luces del crepúsculo atalayo:
pronto entrará del sol el puro rayo
que a las sombras arrolla
y en bienestar convierte mi desmayo...
¡Ya el rayo destella!...
¡Ya mi prisión se enjoya de luz bella!...
¡Ya soy dueño de mí!... ¡Ya bien me hallo!...
¡Ya trina el ruiseñor!... ¡Ya canta el gallo!...
¡Trece de mayo ya!... ¡Quién lo diría!
Llevo en esta prisión un mes y un día,
sin por nadie saber lo que acontece...
¡Y hoy martes, gran Dios!... ¡Martes y trece!...
¿Por qué el terror invade el alma mía?
¿Por qué me inspira un miedo extraordinario
esa cifra, ¡ay de mí!, del calendario?
¡Ah, no, cifra fatal!... No humillaréis
el valor de don Mendo; no podréis;
todos iguales para mí seréis
trece, catorce, quince y dieciséis (../..)

Extraído de La venganza de Don Mendo. De Pedro Muñoz Seca. ¿Qué no la habéis leído? ¿No la habéis visto en teatro, en cine? ¿Nunca os ha soltado nadie una de las miles de frases llenas de ripios y juegos de palabras? que momento, que momento ...

¿Pues a qué esperas? ¿A que el Abad mitrado se quite la mitra?

Si me tuviera que ir corriendo a una isla perdida ... no dudaría en llevármelo. Y es que en lugar de acabar en la olla de los caníbales prefiero morir de risa.

Primero quise ser el marques de Moncada para soltar el monólogo de como caza el padre las aves con lumbre (ya sabéis vos como es), luego me dio el pronto ligón, escalador de murallas y jugador de las siete y media y claro me emperré en ser Don Mendo, el caballero y el trovador porque sabed que menda es don Mendo y que menda mató a Mendo. Y eso en muy pocas obras pasa.

Pero los aires cambiaron y en mi mente sonó Magdalena ¡ave, rosa, luz, espejo, rayo, linfa, luna, fuente, ángel, joya, vida, cielo! y como resistirse a tan ardiente y cruel personaje...

Pero no digo más. Es vuestra la obra en cuanto la empecéis a leer... no defrauda...

A mi reservarme el papel, ya me he decidido, de Clodulfo, el vil carcelero...




Los ejes de mi carreta

Autor: Atahualpa Yupanqui
(segun me comenta un anónimo comentarista el autor es Romildo Risso, autor de la obra poética)
Interprete: Alberto Cortez

Porque no engraso los ejes
me llaman “abandonao”;
si a mí me gusta que suenen
pa´ que los quiero engrasaos.

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella,
andar y andar los caminos
sin nada que lo entretenga.

No necesito silencio
yo no tengo en quién pensar.
Tenía pero hace tiempo
“áura” ya no tengo más.

Porque no engraso los ejes
me llaman “abandonao”;
si a mí me gusta que suenen
pa´ que los quiero engrasaos.

Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar.


Poco tengo que decir para la letra que me recorre el cuerpo diariamente, no soy como los demás, no quiero serlo, ni siquiera como las personas que admiro, quiero llegar a pensar por mi mismo.
Y ahí estamos. Ahí seguimos, cediendo lo menos posible ante lo que llaman inevitable, es que hay que seguir el sistema ... sí, .... y sin embargo se mueve.... haremos lo que tu digas pero .... no engraso los ejes ....

Cosa buena ...

El poeta popular escribió cuando todavía era un niño, allá por el año 1960...

Cosas de mi gente

Trabó la tarde amistad
con un copiado aguacero
que vino al traste a dejar
las faenas del tarero
pendientes de otro tajar.

Los maduros van con furia
pero contentos los mozos
porque este agua de lluvia
les reportará alborozo,
romances, cantes, tertulia;
proyecto de risa y gozo,
de espaldas a la penuria
en un fogarín ociosos.


Cada vez que me detengo a leer este poema, inicio de un libro precioso (Gavilla Flamenca, de José Belloso, en Signatura Flamenco) que recoge mucha sabiduría flamenca, mucho amor y desamor, mucho y bueno de nuestra tierra, de nuestros campos, y decía que cuando me detengo a leer este poema, pienso y reflexiono lo que una circunstancia particular como es la lluvia afecta de forma distinta a cada uno, según su condición, según su espíritu, según su edad.
Y me acuerdo de la Andalucía perdida y de la cultura del campo, y de todos esos jornaleros y braceros que tanto trabajaron y tanto contribuyeron a nuestra gozosa libertad actual. Contribuyeron con sudor y sangre.

Y para terminar, un regalo, pega el oído al principio de esta colombiana, ¿eres capaz de intuir el final?

Donde se baña y se peina
la mulatita veinteña
tiene aguas cristalinas
paridas por verdes breñas,
y orillas de arenas finas
con palmeras ribereñas.

La razón la siento extraña.
A mi fuego le echa leña
esa curva femenina
que tiene la caribeña.
Acalora lo que enseña.
Lo que tapa ... se adivina.