¿Tu quieres entrar en astilleros?*

Era una noche en el Casablanca, el paseo seguía en obras... y aún estaba Martín Recio de alcalde.

- ¿Pero tu quieres o no quieres entrar en astilleros?- me dijo mientras echábamos las cocacolas para completar los cubatas...

- Po no voy a querer, pero es que tengo poco pulso para las soldaduras y ya ves, canijo con poca fuerza para cargar barras de hierro.... - le contestaba mientras me imaginaba con ese mono azul de la compañía, mi máscara de soldar y comiéndome el bocadillo mientras reía con mis nuevos colegas en un descanso del tajo.

- Eso no importa, varios están como tú, lo importante es el grupo, que nos veamos con las familias también, crear un buen ambiente de trabajo, llevamos un rato hablando y la teoría te la sabes bien, y encajas con el nuevo giro que quiero darle a mi departamento en la empresa - seguía insistiendo el maestro metalúrgico.

- Por intentarlo, ¿no? si tu lo ves, ya sabes hasta donde puedo llegar, no me vayas a pedir que haga barcos con el casco y la cubierta en resinas plásticas reforzadas con fibra de vidrio...

- Con que te comprometas a venir al curro, no te pilla cerca de casa como al resto y eso puede mermar tu interés con el paso del tiempo.

- Hecho. Si se organiza como me cuentas no vas a tener problemas conmigo, eso sí te recuerdo que de hacer barcos con el casco y la cubierta en resinas plásticas reforzadas con fibra de vidrio nada de nada - y ya no me dejó hablar más, nos pedimos otro y nos unimos al grupo con el que veníamos, de donde una causalidad (no casualidad) nos había llevado a esa conversación tras recordarle que lo había visto en la plaza de Abastos en plena faena currante con sus antiguos compañeros...

Mi maestro metalúrgico, este año es el pregonero del carnaval de su pueblo, una fiesta que gracias a él y a su afán por recuperar y vivir el carnaval de la calle por encima de las modas y las luchas por premios en un concurso, me permitieron vivir desde dentro y hacer un poco mío lo que indiscutiblemente forma parte de su propia identidad. Y le estaré eternamente agradecido. Y allá donde vaya lo seguiré como su devoto más ferviente, salga donde salga.... algunos son seguidores de los Santos, persiguen a Juan Carlos Aragón o se desviven por las charadas del Lobe y el Cabra, servidor es loquhagafaltaser de la chirigota en la que esté el Alcalá, Don Jose María, el pregonero que ha puesto el listón pregoneril de la fiesta a la altura de la Giraldilla.

Eso sí, quillo, dile a Fernando que escriba ya una murga donde no haya que hacer gorgoritos ni ganarse el puesto entre la muchachada que ya sabes que a mi se me acabó el cachondeo (y termino, que veo venir a tu paisana).


* Como decía el chiste de Paco Gandía, si quieres entrar, sáltate la tapia.

4 comentarios:

Mayte dijo...

Porque la mejor marcha es la que se lleva de siempre en el corazón, sin modas, más que pura pasión.

Besiño, grande.

El callejón de los negros dijo...

Mayte, efectivamente es pura pasión... estamos enganchaos a la libertad y a la vida.... y que nos gusta tela el cachondeo...
Besiños
Antonio

La gata Roma dijo...

Pero ¿de verdad trabjaste? ¿o sólo querías el mono para disfrazarte de pamplina gaditana?

Kiss

El callejón de los negros dijo...

Gata Roma, ese es mi próximo reto.... pasar desapercibido como auténtica pamplina ... ¡¡universal!!

Un Kiss sorpresa.
Antonio