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Mi cartel de feria

Mi cartel es una foto. De mi puño y letra.
Así fue siempre la feria, añoro los días de montaje. En la feria como en casa, mi cartel para la feria. Esta vez sin mis herramientas habituales, las palabras, pero con mucho cariño y una cámara compacta.


Esta noche, por una noche...

Esta noche, por una noche soy monárquico sin fisuras, y hasta por tres veces. Esta noche, y la tarde antes, buscando el cortejo que no debería perderse nadie, y para el que no necesitamos programas ni itinerarios ni ¿a qué hora sale?... sal a la calle y sigue la sonrisa de cualquier niño, ahí lo verás escrito todo. No tiene pérdida. Esta noche, por una noche, sentiré que hay mucho por hacer y que este es el camino, el de la ilusión. Y tendré que hacerlo bien, que ellos, mis niños, lo revisarán todo ¿dejaste la ventana entreabierta? ¿quitaste el sillón para que puedan moverse con soltura? ¿preparaste con ellos los avíos que le dejaréis para SSMM y ayudantes? Una copita de anís Los Hermanos les vendrá bien que se esperan temperaturas bajas, muy bajas para estas latitudes. 
Cuando mañana pase el terremoto iremos volviendo poco a poco a nuestros quehaceres y malhumores y sin duda, porque me pasa siempre, si no cargara las pilas mientras veo la cabalgata, llorando, riendo, soñando y absorbiendo  cada instante las apabullantes dosis de ilusión, imaginación, alegría que me entran por los poros cuando los miro, a ellos, a los otros, a los que van y a los que vienen, si no fuera por ellos todo sería más difícil. Sin duda.
Esta noche, por una noche...

Viernes

Ese día precisamente supe que se llamaba así. Y que llevaba desde el dos mil tres en nuestro país. Hace dos meses le cortaron el contrato.¡A la calle! Y ahí trabaja para que el banco no le quite su casa. Se llama Viernes. Y nunca le falta una sonrisa y un saludo educado. Todos los días regala a mis oídos lo que mis paisanos, compañeros y viandantes han convertido por su ausencia en un lujo. Viernes me saluda todos los días mirándome a la cara y ofreciéndome su puño para que le corresponda. Un europeo y un africano saludándonos al estilo norteamericano. Friday vende pañuelos y baratijas. Suerte.

La primera vez.


El texto que podéis leer a continuación es de mi amigo Álvaro que se nos descubre en su blog, preñado de arte y cachondeo, con un texto cargado de experiencia viva pero que a la vez es un pregón y una guía para no perder el aliento esta semana santa en Sevilla. La mayoría lo conocen por su seguimiento tabernero de lo cotidiano en twitter o como el genial fotógrafo que es (para muestra la fotografía que acompaña la entrada) pero os pido leais el texto que ha publicado. ¿No os entran ganas de echarte a la calle?
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Sevilla es un mar de calles en el que todos tienen cabida, por eso será que cada día se acercan hasta ella más y más foráneos que vienen dispuestos a desabrocharse el alma y empaparse del olor a azahar que brota de cada plazuela al notar que asoma entre la primavera nuestra tan esperada Semana Santa.
Acción y reacción. Llegar, conocerla y enamorarte de ella, dejarte atrapar por el frasco de las esencias que se destapa en cualquier esquina durante la semana más mágica del año.
Cofradías y cofradías, calles y más calles. De este modo descubriremos que Sevilla es su centro, calle Feria rebosante de vida y de cofradías, Plaza del Salvador y Calle Cuna, estrechez en Francos y algarabía en la Alfalfa, silencio en Doña Mª Coronel, oscuridad en Sales y Ferré, recogimiento en Conde de Barajas y Cardenal Espínola.
Cofradías y más cofradías, caminatas incesantes. De este modo descubriremos también que Sevilla son sus barrios y arrabales, brisa fresca para el visitante, aires toreros por San Bernardo y marineros en Triana, aroma de ribera en el Arenal y de naranjos en Santa Cruz. Tiro de Línea, Nervión, San Pablo, Porvenir y Cerro, barrios que alejados del casco histórico tienen sello propio y son ejemplo de juventud, fuerza e ilusión.
Pero lo más importante no es el hecho de conocer y descubrir cosas nuevas, lo verdaderamente importante es redescubrir lo ya conocido, encontrando momentos que nos vuelvan a emocionar una y otra vez: la revirá de un misterio; la trasera de un palio que se difumina entre el gentío; ciriales encendidos revolviendo las esquinas; una nube de incienso; el silencio del Postigo cuando arranca una chicotá; el tañir de las campanas durante la recogida de Santa Marta; una levantá en el puente; la oscuridad de Mateos Gago un Martes Santo…
Tesoros y detalles que guardaremos en la memoria y que permanecerán con nosotros para siempre, pudiéndolos revivir cada vez que queramos con sólo cerrar los ojos.
Detalles, que aunque pequeños esconden un inmenso significado.
Detalles como aquella estampita del Cristo de San Bernardo o del Sentencia que me regalaron hace años y que siempre guardaré como oro en paño, o esa medallita de San Esteban que descansa en un rincón privilegiado de mi casa. Detalles que todos conservamos como un preciado botín que nos acercará a la Semana Santa cuando no la tengamos cerca.
La Semana Santa sevillana es un punto y aparte en la vida del cofrade, es el manantial de sentimientos que no cesa de brotar; el manantial del que merece la pena beber; del que hay que empaparse.
Un año más durante una semana, Sevilla rezará en silencio y hablará con la mirada; un año más merecerá la pena conocerlo, vivirlo y sentirlo.

Traslado de la Virgen de los Desamparados

Hace tiempo que le pregunté a alguien muy cercano que llevaba más de treinta años viviendo entre nosotros como un andaluza más, qué es lo que le pareció en su momento la procesión de la Virgen del Rocío, en su recorrido por la aldea, a hombros de los almonteños, con situaciones que para los ojos no acostumbrados pueden parecer exageradas e incluso fuera de sitio, ¿te sorprendió tanto como aquellas anécdotas que nos contabas con tus alumnos sevillanos durante tus primeros años de docencia? Procesiones hay en todos los sitios pero llevar a la Virgen sobre una marea humana, no creo, puede que pusieran algo por televisión, algún segundo en el telediario del salto a la reja o la serrana romería de la Cabeza o la subida al Sacromonte del Cristo de los Gitanos entre hogueras. Cosas del sur, digo yo, pero ¿qué te pareció aquella primera visión todos queriendo tocar sus varales? ¿Y los niños levitando entre brazos en alto, nadando hacia Ella? ¿Y esos curas de pueblo, subidos en hombros como Curro saliendo de la Maestranza exaltando a la Reina de las Marismas y dando vivas hasta quedarse afónico? ¿Dónde has podido ver tu eso antes? ¿Que impresión te llevaste?


Y hace tiempo que me contestó sencillamente que no, que no le sorprendió en absoluto. Y le doy vueltas ahora al asunto sobre aquella explosión de religiosidad hacia una devoción que llegaba a poner en peligro hasta la vida de las personas que no renunciaban a nada con tal de tocarla y hacía que la propia Imagen venerada llegara a ofrecer estampas realmente sufridas a ojos de un espectador que mirara la situación desde un único punto de vista, el de la racionalidad hacia unas gentes aplastadas y una obra de arte a punto de estamparse contra el suelo. Pero ¿Y esas otras miradas?, la llamada religiosidad popular tiene tantas fuentes como ríos van a parar al mar, y no me sorprendió nada cuando me contó que durante un tiempo, de niña, vivió en la capital del Turia, y observaba cada año desde el balcón de la casa donde estaba alojada, lo mismo que desde hace cuatro siglos ven -el segundo domingo de Mayo- miles de valencianos, desde su Basílica a la Catedral, el traslado de la Virgen de los Desamparados, eso si, no son tan exágerados en este caso y esta procesión sin control de pasiones marianas dura menos, sólo hay que recorrer unos doscientos metros.

Estos 17 segundos ilustran más claramente lo que os he contado.

Valencia,
Altitud: 15 m. Latitud: 39º 29' Longitud: 0º 24'

Els pelegrins de Morella (Fiestas de San Roque)

De todas las fiestas y tradiciones antiguas de la ciudad amurallada de Morella (algunas con entronques que nos llevarían hasta el año 1673 como son El Sexenni y L´Anunci) me fui a topar con una del siglo XX (desde el año 1960 creo) pero con un caracter y una singularidad que hace que disfrute recordándolo, y por eso quiero compartirlo...
Hay que aparecer por allí el día de San Roque (16 de Agosto, San Roc) sobre las siete de la tarde cuando por las empedradas y empinadas calles del pueblo empezarán a guiarle hasta ellos una dulzaina y una caja. No habrá mucha gente por el pueblo, sólo familiares de los implicados y despistados como nosotros. Es un ambiente infantil y cargado por tanto de emoción. La bulla vendrá al día siguiente con el comienzo de los encierros (bous al carrer) que son el plato fuerte de las fiestas.
La organización de la procesión corre a cargo dels quintos que son los mozos o chavales que trabajan no sólo para la de San Roque sino que son participes privilegiados en las fiestas grandes dedicadas a la patrona. Ellos son los que preparan, trabajan la logística necesaria y escriben los textos que luego recitarán els pelegrins de Sant Roc. Estos niños vestidos a la manera de su patrón y divididos en dos grupos, niños y niñas, recorren el pueblo danzando (sólo puede verse este día al año) y realizando plegarias, loas o peticiones al santo. Estos textos contienen elementos de la fiesta pero especialmente recogen críticas sociales o bromas sobre sucedidos o personajes locales. Alguna de las letras recuerdan a coplas que bien pudieran haber sido escritas para nuestros carnavales o aparecer en los carteles que explican las Fallas en Valencia (la explicació de la falla). Y tuve la suerte (o la insistencia) de hacerme con uno de los libretos y así pude meterme más en el papel de morellá.
Para muestra un botón (creo que se entiende bien aunque está en valenciano).

Ja sol ser una tradició
el torneig de futbito al Juliol
i com tots el anys
els quintos han fet de "farol"

Per altra banda és costum que el campionat
sol estar parat per les orquestres
ja que es jugue en un pavelló de festes

Jo que soc una pelegrina
que esport vull practicar
vull que Sant Roc un poliesportiu
em puga edificar

VISCA SAN ROC I EL GOS!
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Morella és més que Morella
és la capital del Ports
pero quan vingue la Samu
ja estarem els pobles morts

El castell de Morella
és de pedra i durará
més durará si els politics
s´entenen i a treballar

En aixó de l´institut
és que no tenen vergonya
en lloc de fer-lo on tocave
mos han tocat els ... diners

No tot són diners senyors
Morella no es pot comprar
que són els nostres amors
pan, treball i llibertat

VISCA SAN ROC I EL GOS!

Morella,
Altitud: 984 m. Latitud: 40º 37' Longitud: 0º 6'

En los Alcores, cita con lo atávico

Aquel sábado por la mañana tras leer la breve referencia en el periódico llamé a mi novia,
- Está noche iremos de tapas, a cenar, a Mairena
-¿A Mairena del Alcor?
-Si, hay que moverse...
- ¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!
- Y de paso descubrimos que es eso de atávico...
- Ya decía yo, terminó diciendo la que ahora es mi mujer. Ella ya empezaba a conocerme.


Y en Mairena descubrimos como el pueblo iba aglutinándose entorno a la plaza y empezaba a caminar de dos en dos, llevando velas, nada fuera de lo común en una procesión andaluza, poca gente en las aceras viendo el cortejo, que ya empezaba hacerse interminable, ¡cómo iba a haber gente viéndolo si estaban todos en la procesión! Niños, abuelos, padres, familias enteras, todos delante del Cristo de la Cárcel. Que no llegaba.
Lo que no esperaba era como vendría, un cuadro sobre un paso, no lo había visto nunca, era totalmente novedoso para mi, que me retraía a lo leído sobre aquellas primeras procesiones representando pasajes de la pasión, aquellos cortejos llevando cuadros con las imágenes pasionarias o de la Virgen María. El principio de todo, los primeros cortejos procesionales. Lo atávico.

No era Semana Santa, quizás ya estuvieramos en cuaresma. Todavía aguardaban los Alcores una sorpresa más, algo que ya creía desaparecido, desterrado de nuestra idiosincrasia, de la religiosidad popular, detrás del paso iban personas cubiertas simulando los penitentes que conocemos pero muchos llevaban los tobillos atados con cadenas o grillos. El sonido del metal al arrastrarse envolvía la escena ya en penumbra por la humareda incenciaria. Eran docenas de promesas hacía el Cristo de la Cárcel, denominado así por estar comunicada a través de una ventana con la cárcel de la villa, y que permitía a los presos encomendarse al Señor.

Todos los 18 de Marzo se produce la procesión que te traslada en el tiempo.

Mairena del Alcor,
Altitud: 135 m. Latitud: 37º 22' Longitud: -5º 44'