El espacio en el que nos movemos. Resumen.

¿Cabemos todos?
Sí, claro, que nadie se quede fuera pero échate p´allá, cada uno con la suya.

...Con su circunstancia digo.

No me entretengo más.

En esto de vivir en cuanto te despistas vas tarde. Y no me entretengo más. Tengo que vivir.

Huellas en la tempestad

Lo había visto en televisión durante un partido de fútbol y le hizo mucha gracia. No volvería a detenerse en el detalle aunque vió muchos partidos después. Pasó el tiempo. Y aunque sus lagunas de memoria le gastaban malas pasadas de vez en cuando, lo recordó de nuevo. La sonrisa le cambió la cara. El tiempo siguió pasando.
Esto era en el pasado, en el presente, lo ven caminar de siete a siete y media por el barrio. En el pasado no era mucho de salir. Ni cuando se podía sin restricciones. Ahora, en el presente, no es mucho de nada, salvo de ese entretenimiento, rutina si queremos verlo más cercano a la realidad, impuesta por su asistente. A las siete, como un reloj, sale por lapuerta, con pocas variaciones de ropa, era la suerte no buscada de vivir donde vivía. Eso no había cambiado. 
No recordaba cual fue el primer día que metiendo la mano en su mariconera se encontró el bote de aerosol cuyo contenido cada cierto tiempo esparcía por la acera. A las siete y cuarto sonaba con pitidos no molestos una alarma. Recordaba el día que le llevaron el reloj pero no el día que le explicaron lo del bote que lanzaba pintura autoborrable y que si no se mojaba podía llegar a permanecer visible hasta media hora. Al sonar aquel aviso sabía que debía volver. Tampoco recuerda cuando aprendió esto.

Cada día modifica su limitado itinerario volviendo sobre sus huellas en la tempestad, gozando de ese minúsculo hilo de libertad que la vida le ha dejado.

Volver o no volver.

No soy nada de lo que pensaba iba a terminar siendo. No hice nada de lo que pensé iba a estar haciendo. No digo que no pensará que sería pero nunca di un paso en  dirección alguna. Mi lamento busca la reflexión porque igual si que quiero estar donde nunca pensé que acabaría. Lejos, muy lejos, de los ideales que uno pudiera haberse marcado cuando no había nada más que campo en la memoria. Volver o no volver a empezar. 

Volver o no volver a huir.

No quiero abrir los ojos.

Cierro los ojos. No veo nada. Espero un poco. No pienso en nada. Empiezo a intuir un paisaje conocido por lo definido de sus líneas. Nunca estuve allí pero viene en los libros de primaria y a fuerza de verlo años tras año, mientras estudiaba, mientras estudiaban mis hermanos, mientras estudian mis hijos, acabo por interiorizarlo. La más sencilla de las vistas. El desierto. No quiero abrir los ojos.

La diferencia.

La diferencia entre un atardecer y un amanecer. Todo el mundo la sabe. ¿Seguro?
Igual sí pero hay una cuestión que no he leído en ningun sitio. El primero viene a ti, se desliza en la carretera y en invierno te pilla hasta merendando y en verano, es un gusto especial recogerlo en la playa a la que fuiste por un rato que no querías que acabara pero al amanecer hay que ir a buscarlo. 

¿No te resulta una diferencia definitiva?

Interruptus.

Cierra los ojos. Una  luz al fondo. Fuerte pero soportable. Sudas. El sol. Va abriéndose el marco suavizando el rojo. Naranja. Fluye la historia en tu mente. Temperatura estable. Camina bien lo que sueñas. Se funden los colores. Rompes márgenes. Amarillo. Sensaciones casi olvidadas. Segundos de tranquilidad que recordaras y repetirás para hacerlos eternos. Llega el arco iris. Va terminando. 

Bomba. Caes al fondo. Sales a flote. Abres los ojos. El niño del primero C le ha perdido miedo al agua.

Revolucionarios en diferido.

Desubicado en la multitud con la que compartía itinerario porque ese día todos iban a los mismo pero tarde, una vez más, la duda comenzaba a subirle por los pies. Tarde siempre. A la sonrisa llegaría al final  de la jornada y luego el cansancio haría el resto. Las revoluciones deben agotar para no agotarse. Hay que madrugar sin haber dormido pensando en ellas. No esperar a la digestión del desayuno para planerlas.

Caricias

El viernes 11 de enero participé en el concurso de microrrelato de en Caja rural del Sur. Todo aquel que estuviera presente podía hacerlo, enviando los microrelatos por Twitter (bajo la etiqueta #literaturacrsur) o en papel. Una hora para presentar tantas historias como se quisiera. En ese mismo momento dijeron la condición principal: debía incluir la palabra caricia.

Mis dos aportaciones,

MEDICINA No pensaba terminaría el día de aquella forma. Había sufrido un revés, un giro inesperado, verbalmente violento. Y salió a caminar, a olvidar y casi sin querer, abordó un edificio donde alguien lo recibía pronunciando lo que mas necesitaba, caricias.


ESPERANZA Las olas contra la piedra, kilómetros de acantilados. ¿Representaban sus relaciones anteriores? ¿su vínculo con el narcotráfico? ¿la cárcel? Y la ensenada de Cee, única playa en la comarca. ¿era la sonrisa de su hija? Era la sonrisa en su vida.

El ascenso.

Dijo que un día escribiría sobre la mayoría del montón. Sería ese día en que abandonara la parte de abajo, escale hacia mejores vistas entre la multitud, siguiendo dentro del montón pero donde igual un viento de inquietudes y soberbia entremezclados le hacía olvidar de donde venía . Vaya, y así fue. No tardó más de tres días en borrar aquel mensaje de whatsapp.

Días de lluvia

Estos días de lluvia y viento son de esos que se pone uno a hacer cosas, no termina nada, acumula deseos pero se acaba la jornada, la lluvia y se queda uno con la sensación de no haber hecho nada.

Vida virtual.

Llegó el turno de la defensa final del acusado, ese momento en que el abogado defensor expone los motivos por los que no hay caso ni elementos punibles en las acciones de su defendido. Bien lo tenía controlado, estudiado hasta el último de los detalles, cubriendo las posibles muecas del jurado, incluso sin salirse de la línea acordada realizaar algunos giros que reforzaran la inocencia. Es era su trabajo  y allá iba cuando la mano de Ramiro freno su brazo, su cuerpo y su carrera, que estaban ya casi ergidos delante de la larga tribuna. "Déjame a mi, esto tiene que ser rápido", una mirada explícita del abogado no bastó para frenarle. Aclaró su voz, y se dirigió a los presentes, "Nada de lo que he hecho desde mi ordenador ha causado problemas, sencillamente me denunciaron por conseguir ser feliz abandonando mi vida que se ve por la que no tengo más remedio que vivir, la virtual soñando estoy allá donde no puedo, reviviendo con los ojos y voces de los que si estuvieron. Me quieren encerrar para que no pueda ser libre a mi manera. Les duele la diferencia."

He vuelto a verlo.

He vuelto a verlo. Esta vez paso algo más lento que la anterior pero todavía no consigo retenerlo bien en mi retina para describirlo. No parecía que el viento le molestara que tuviera que luchar contra nada, iba rápido, muy rápido pero suave. Iba, se fue, pasó. 

Sí, desde aquí, he visto pasar a un hombre libre. Hoy, hace un rato.

La movida esa.

La que tenía en su cabeza era tan grande, el agobio que le amenazaba era tan brutal y su pensamientos rebotaban con tanta intensidad en su crisis que para distraerse veía por la televisión la movida esa de Cataluña.

#Photourban 17. Otra mañana de paseo...

El sábado 30 de septiembre pasamos una mañana muy agradable, divertida y entretenida andando por el centro de Sevilla haciendo fotos...había varios temas de los que podíamos presentar una foto para cada una de las categorías.

 Todo organizado estupendamente por la Agrupación fotográfica Contraste Fotográfica.


Las fotos que hice en cada tema (no digo cual presenté al concurso porque ese asunto es el menos importante al menos para mi) os las dejo aquí porque con ellas igual alguna vez se escribe algun relato...porque si una foto siempre tiene historia..muchas forman una vida....
El color rojo.






Historias en parques y jardínes.





La luz.







El hilo

Igual lo que pasó era lo normal. Tras terminar aquel plúmbeo libro, novela histórica de cuyo nombre deseaba olvidarme, de repente, sin venir a cuento me vino un golpe de inspiración deductiva y me dió por buscar en Internet algunas cuestiones relacionados con el libro. Con el tema central de la historia que narraba. Busqué unos cuantos nombres y lugares, creé una carpeta en marcadores donde iba recopilando enlaces y empecé a tirar del hilo hasta que se invirtió la corriente, la fuerza de la curiosidad me llevaba ahora hacia sitios insospechados, no controlaba realmente mis indagaciones, apuntaba aquí, leía artículos allí, pero todo terminó al llegar a otro libro de la autora, igual de plúmbeo e interminable.