Realidad y utopía. Soluciones en clave de cofradías ( I )

Estaba dándole vueltas a la cabeza sobre como volcar en el blog mi nosecomollamarlo anarquismo cofrade sevillano respecto a la carrera oficial, vallas, peleas por un minuto más en la calle Sierpes, etc. , junto con la perdida de la conciencia de los ciudadanos de esta ciudad respecto al modo y forma de ver cofradías, de aquello que se llamó la educación cofrade, de aprender el arte y la ciencia de ver y vivir los pasos (no olvidemos representaciones de la pasión y muerte de Jesús) en esta ciudad. De entender que como música, silencios, bulla, globos, costales, cuestas del bacalao, muñidores, etc. nos identifica y distingue del resto pero siempre que se entienda en el contexto y con la mesura adecuadas. Es necesario aprenderlo, hay que mamarlo, como se suele decir, aprenderlo desde chiquetito.

Y me encuentro en internet una transcripción de parte de una conferencia que pronunció Paco Robles en la Carretería. Y me cuadra el círculo. Después os comento, leerlo ahora, vale la pena.

Lo que a mí me preocupa bastante es que hay una parte importante de la ciudad que vive a espaldas de la Semana Santa.

No es que hayan decidido vivir a espaldas de la Semana Santa, que tienen todo el derecho del mundo; yo conozco fervientes católicos que viven a espaldas de la celebración de la Semana Santa en la calle, van a oficios religiosos, pero no comprenden este mundo o los agnósticos ateos que no quieren participar en la Semana Santa, pero ojo, que juegan con el código que siempre se estableció en Sevilla: “como a mi no me gustan las cofradías, me voy a Sevilla Este, Chipiona o París, donde no hay cofradías”. Eso lo entiende cualquiera

El problema es que hay una gran masa de población en Sevilla –y no lo quiere ver nadie- que no tiene ni idea de las tradiciones de la ciudad. Aunque les pueda parecer extraño, hay muchísima gente en Sevilla que no sabe qué es el Corpus. Saben que hay fiesta y no se trabaja, pero no tiene ni idea de lo que es el Corpus, ni de la procesión de la Virgen de los Reyes y que San Fernando conquistó Sevilla, eso ya... San Fernando no existe, ahora es Cajasol.

Y hay una juventud que no ha recibido ninguna formación o cultura y que no ha vivido la Semana Santa y que no entiende absolutamente nada. A nosotros no tenían que llevarnos a ver la Semana santa, o pasaba por nuestras casas, o vivíamos en barrios con nombre de cofradías, sacábamos cruces de mayo y vivíamos dentro de ese ambiente.

Y todos sabemos que cuando llega algo que no entendemos, en nuestras categorías mentales vamos colocando lo nuevo que nos llega y hay jóvenes de 15, 16, con 18 años, que cuando salen de pronto al centro y ven esto, no tienen idea de lo que están viendo, es cuando llega el tumulto, la pelea, la discusión, la falta de orden público. En esta civilización del videojuego alguno hasta pensará que es una secta satánica.

Ese, desde mi punto de vista, es el gran reto de la Semana Santa de nuestra época y va a ser el de la Semana Santa del porvenir. En Sevilla se da mucho eso de “fulanito vive en el Parque Alcosa pero es de Triana”. Sí, fulanito nació en Triana y se fue al Parque Alcosa, pero su hijo no nació en Triana. Su hijo va a Triana una vez al año y hasta cierta edad, pero es que ya, el hijo del hijo, cuando se vaya a un pueblo, ese si que ya no tendrá ningún contacto con la ciudad.

Entonces, ante eso hay dos posibilidades. Una cerrar la Semana Santa, enclaustrarla. Y la Semana Santa o es la calle o no es nada, no nos engañemos. Dentro de los Templos o en lugares cerrados, no es nada. Yo soy partidario de terminar con la Carrera Oficial, las vallas, los controles…; eso no es la Semana Santa porque las cofradías tienen que estar mezcladas con el pueblo, si no, no es Semana Santa.

La otra es que la Semana Santa se abra definitivamente. O las cofradías son conscientes que tienen que ir donde no hay cofradías, o la gente que no entiende o no sabe qué es la Semana Santa, entrará en fricción. Y eso, repito, hay gente que no lo quiere ver. Lo que estoy diciendo es incómodo y es más fácil echar la culpa a lo que sea, que centrarse en esto.

Exactamente lo que pensamos muchos, sin peso en ningun sitio y por tanto sin altavoz que pueda ir sedimentando estas reflexiones. Pero hubo gente que habló en su momento, el anterior hermano mayor de Santa Marta, si no recuerdo mal, en una entrevista para Giralda TV (no se si ya era CRN Giralda), llegó a comentar que si por él fuera su cofradía iría directamente a la Catedral. ¿Y cuanto tiempo lleva recordando en sus artículos durante distintas cuaresmas Javier Criado aquello de las vacas gordas y vacas flacas preocupado por la necesidad de no cerrar las puertas de la Semana Santa a nadie? No es que se cierren las puertas, es que cada vez quiere entrar menos gente.

El hecho es ir a la plaza de la Campana (auténtico punto de llegada, todo gira entorno a ella), recorrer la calle Sierpes (todo aquel que haya vestido la túnica reconocerá que el paso por esta calle es un suplicio), pasar por la Plaza de San Francisco y la Avenida (escenificación teatral por excelencia con los palcos donde el espectáculo es inmaculado, no hay mezcla de procesión y público) y por fin, la Catedral (supuesto objetivo pero que para la mayoría no es más que un punto de inflexión para la vuelta, y es donde están los servicios).
Sólo se salva la Plaza Virgen de los Reyes, magnífico sitio para vivir las cofradías con entorno idílico pero es pay per view (ppv, pagar por ver), bueno, como todos los nombrados antes menos la Catedral que tiene una restricción horaria digna de estudio...

Las cofradías, para recuperarlas, para descorsetarlas deberían buscar en sus itinerarios de ida la Catedral, que abriría varias de sus puertas para que según el recorrido y evitando pescadillas pudieran entrar por ellas, y saliendo por la Puerta de los Palos, las que quisieran claro, otras pudieran hacer su recorrido por su barrio - al estilo de las de Triana antes de que la Hermandad de la O cruzase el río- en días de Semana Santa. Una vez más aquellos a los que llamo tradicionalistas de fin de siglo vuelven a tocar hueso, Triana ya tuvo su Semana Santa en los días grandes, sin vísperas. No sería nuevo, ni un invento, que la Hdad. de los Dolores de Torreblanca procesionara por su barrio el Jueves Santo o el Domingo de Ramos. Pero esto es innombrable. Y cuando he comentado mi idea de acceso directo a la Catedral, me tomaban por loco.

Y obviamente barrios enteros, que acaban recogiendo la mayor parte de la población, no tienen entidad propia que les identifique con alguna cofradía . Podría ser también ilustrativa y como ejemplo la cabalgata de Reyes, recorriendo reiteradamente unas calles que no recogen ninguna lógica poblacional, este año por fin pisó el Distrito Macarena, donde por cierto, hasta que se elevó a penitencial la Hdad. de Pino Montanto no tenía ni una cofradía de nazarenos por sus calles ¿que ocurre en Semana Santa en estos pobladísimas barridas? ¿Y en Sevilla Este desde el Palacio de Congresos hasta Andalucía Residencial? No se vive la Semana Santa, los interesados se desplazan a vivirla al centro. Aquellos movimientos obreros que formaron y engrandecieron los barrios del Cerro, Tiro de Linea, Torreblanca, Alcosa, etc. son impensables en las nuevas zonas residenciales o barrios con tendencia al aislamiento. La Fería, por ejemplo, hay que ir a donde la pongan si quieres vivirla, la Semana Santa en Sevilla ocurre (o debería ocurrir) donde esta la gente. Y si se puede ir a la Catedral, mejor pero sólo si se puede ir, que las romerías son en Mayo.

Sobre lo que habló Francisco Robles no quitaría ni una coma , eso sí para construir hay que dar ideas concretas, soluciones en suma, mojarse con el modelo que queremos (no sabemos si Robles quiere un recorrido obligatorio para cofradías pero de libre acceso al público, en cualquier caso es un pasito más), aún siendo improbables muchos planteamientos si se lucha quedará plasmada en la realidad futura lo mejor de ese horizonte utópico.


3 comentarios:

Glauca Maria dijo...

Me ha gustado mucho como lo has presentado. Es para sentarse a meditar.

Me comentaron la conferencia pronunciada por el Sr. Robles en la Hermandad. Sinceramente, aunque tiene una agilidad mental prodigiosa, no es santo de mi devoción por lo que no sería imparcial mi comentario respecto a lo que dijo o dejó de decir.

Ahora, alguna solución hay que darle pero es muy complicado el asunto.

el aguaó dijo...

Querido Antonio, como ya verás en mi blog, he estado liado todo el fin de semana y no he podido ver los diferentes blogs. Cuando he entrado en el tuyo he visto que publicaste esta entrada el viernes, y conforme iba leyendo pensaba mi comentario va a ser el vigésimo por lo menos. No entiendo como la gente no opina sobre el tema.

Estoy totalmente de acuerdo con Paco Robles y contigo. De hecho, uno de los elementos que no comprendo de nuestra querida Semana Santa, son las sillas y los palcos. No entiendo porqué la Carrera Oficial es tan extensa. Comprendería que hubiera un tramo, porque es inevitable, pero cada vez es mayor.

El verdadero motivo de una Estación de Penitencia es llegar a la Santa Iglesia Catedral, y estoy completamente seguro que muchas Hermandades prefieren ir a la Catedral directamente.

Todo este planteamiento no quita que, hoy por hoy, sea una idea plenamente utópica, como bien has dicho en tu ultima frase, sin embargo, no es una idea descabellada. Para nada.

Tema complejo, pero necesario de abordar. Yo acortaría la Carrera Oficial y le daría a la ciudad la oportunidad de disfrutar más y mejor de las cofradías.

Yo salgo de nazareno en El Gran Poder y hace tiempo que no veo la Madrugá, pero hay mucha gente que me dice que ver a El Silencio es una tarea complicadísima, y yo siempre digo que es normal... sale de su sede y se mete en carrera oficial. Sale de la Catedral y en dos pasos está otra vez en Alfonso XII. La gente tiene que plantear la noche para ver al Nazareno de San Antonio Abad. Y esto es tan sólo un ejemplo.

Un fuerte abrazo querido Antonio. Gran tema, y muy interesante, el que propones en este tu callejón de los negros.

El callejón de los negros dijo...

Gracias por vuestras palabras.

Quiero seguir entrando en este tema porque quizás tenga poco que ver con hermandades y mucho con cofradías. Y se acercan tiempos de vivir la hermandad en la calle.

Un abrazo
Antonio