Pero hubo alguna vez ...

Como el libro de Enrique Jardiel Poncela, que se preguntaba si hubo alguna vez once mil vírgenes, un servidor, observador de las paredes, muros, vallas, esquinas, barrenduelas y aceras de esta ciudad, se pregunta al ver el azulejo que se conserva en plena Avenida de Ramón y Cajal, camino del Matadero, camino del Cerro del Águila, colindando con el Plantinar y la Juncal, allí mismo, me pregunto, pero hubo alguna vez casas baratas. Por lo visto, en el año veintidos del pasado siglo, sí, las hubo, y supongo que como documento habrá que valorarlo como histórico es ya otro azulejo nominativo que para muchos ha pasado inadvertido, ¡ay!, si no está en el centro, si no coge de paso a tanto político que aprovecha para deshacer y hacer, y así dejar pasar el tiempo, que lo que ocurre en esta ciudad es que nadie quiere tocar nada, que como no guste la fastidiamos, valientes que somos en esta tierra, y les decía que todos estarán cansados de oír hablar del mercado de la Encarnación, de su provisionalidad, de lo que paso con los restos arqueológicos, de las setas, del metropol, de si cumple la ley, de si se carga el paisaje urbano, de que si fuera por unos la ciudad no avanzaría, de esto de lo otro... amigo... ¿oíste hablar del mercado de las Palmeritas? ¿Sabes dónde está? ¿Sabes que está provisionalmente ubicado desde 1973? Sí, como el de la Encarnación, pero por allí no se pasan ni uno ni otro ni el de la moto, claro para que podamos seguir preguntándonos ¿pero hubo alguna vez un mercado no provisional?



8 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

Aunque no estamos lejos, Sevilla no es una ciudad que conozca bien.
Sólo fui asiduamente cuando era jovencilla y de fin de semana parrandero.
De todos modos tienes un blog muy bueno y al que me acostumbraré facilmente a visitar.
Saludos y encantada de encontrarte.

El callejón de los negros dijo...

Bienvenida, en cuanto pueda me paseo por tu sitio, que intuyo está muy cerquita del mar. Aquí otienes un callejón para lo que quieras.

Saludos
Antonio

el aguaó dijo...

Amigo Antonio ese es el dilema de siempre. Lo provisional en esta ciudad es algo que roza lo temporalmente amplio. Lo provisional en Sevilla es algo que roza lo siempre. Lo provisional en esta bendita ciudad, más para sus políticos que para ella, es algo que puede entrar dentro de lo eterno.

Encontramos esa frase que se debe escuchar en más de un rincón del Ayuntamiento bueno, ahí ya está bien ¿no?.

Habrá personas que han fallecido sin conocer un mercado de la Encarnación que no sea otro que el que reside en ese rincón junto al bar La Centuria, y habrá gente que habrán fallecido sin conocer un mercado de Las Palmeritas que no sea el que aparece en esta entrada.

Por este motivo, es muy posible que haya gente que se haya hecho esa pregunta: ¿pero hubo alguna vez un mercado no provisional?.

Magnífico texto amigo Antonio, que invita a reflexionar y que deberían leer más de uno.

Un fuerte abrazo.

P.D. Debo felicitarte por tu trabajo en la Cuarentena Sevillana.

Glauca Maria dijo...

Muy buena reflexión sobre la provisionalidad.

P.D. Y yo...

El callejón de los negros dijo...

Amigos anónimos, gracias por vuestras constantes entradas en el Callejón, y desde luego vivimos en un mundo en lo que contante y fiel es casi invisible. Y por otro lado, nuestra ciudad parece que abandonó el siglo XIX con la Expo´92 pero que no ha conseguido saltar al XXI. Pura provisionalidad.

Vuestros comentarios dan valor a este callejón.

Saludos
Antonio

La gata Roma dijo...

Iba camino de la Cuarentena y me encontré con el mercado, que sé dónde está y que decía totalmente que como tantas coas, no era definitivo... Lo peores que no sé si esta endencia algún día cambiará, entre políticos y ciudadanía anestesiada...
Kisses

P.S. Esta mañana me acordé de tí porque ví de lejos tu derribo... y que no seas Concejal de Urbanismo con lo que te lo curras...

Dama de sevillano nombre dijo...

Llevo casi quince años por esos lares, por motivos laborales.
Siempre em ha llamado la atención tanto el cartel de las viviendas como el de la plaza.
Reconozco que me has "robado" una entrada.
Seguro que nos conocemos, mi vida transcurre de Beatriz de Suabia a Ramón y Cajal...

michel dijo...

en conjunto, una reflexión muy buena