El interrogatorio

Ahora ya desnudo ante los dos policías  me vuelven a preguntar por el dinero, por las llaves de  una caja fuerte. Les digo que no se nada, que se han confundido de persona que no soy quien ellos piensan. Manguerazo de uno a los testículos que me tira sobre la mesa y puñetazo en la mandíbula del otro. No creo que me entiendan lo que digo pero les repito que no soy yo a quien buscan. Más agua y más leña. Se les nota cansados de todo esto, yo casi muerto. Llevamos dos días. Me reaniman un poco. Me dan algo de ropa. Me sientan. Pienso más que hablo. Estoy casi muerto. No soy el hombre que buscan. Yo no soy ningun chivato.

2 comentarios:

Mayte dijo...

Intensidad...realidad golpeando la fantasía.

Antonio Aranda Colubi dijo...

Mayte todo son golpes. A los mismos casi siempre. Gracias por estar siempre por aquí...
Besos
Antonio