Estupefaciente

A las ocho y tres minutos alguien ponía en marcha el aire acondicionado y con un ruido imponente empezaba una mañana más la invasión del espacio que estábamos respirando. Se hacía dueño de toda la oficina. Eramos conocidos en el edifico como los polacos. Eramos los que sufríamos la invasión alemana cada día, Viessmann se llamaba el general de las tropas hostiles. Comenzaba siendo simplemente molesto, simpatizando en las conversaciones, diluyendo algunas palabras que no encontraban su destino final y terminaba congelando a la secretaria de la jefa de contabilidad.
En el cuarto de la fotocopiadora tenia levantado un iglú. Allí pasaba casi todo su tiempo de trabajo, incluso había pedido le pusieran un terminal de teléfono para el fax y el informático las pasó canutas para que la señal inalámbrica llegara hasta aquella cueva urbana. Sin embargo su piel era la envidia de un departamento minado de mujeres -de todas las edades-, tan tersa, tan fría, tan brillante, y lo mejor para las largas jornadas de encarcelamiento administrativo, ella no perdía nunca la sonrisa. Era una mujer distante pero atrayente al mismo tiempo. Nunca he vuelto a sentir esa extraña imantación. Tan ajena a las chicas de mi edad. Alguien, durante un desayuno, sentenció 'Julio Verne hubiera escrito una novela... una aventura a lo desconocido'.
En esta distancia que os describo mirábamos el movimiento de su blusa. La separación entre los botones dejaba que el aire que surgía con fuerza de las paredes jugueteara entre sus pechos mientras realizaba su trabajo. La especulación silenciosa e imaginativa sobre su cuerpo, su vida fuera de Polonia, sus pensamientos respecto a lo que le rodeaba era el entretenimiento de parte de los empleados de la oficina. Especialmente de los becarios del departamento de Análisis Financiero. Suponíamos que el sentirse observada la hacía más radiante, más bella, más fría y especialmente, increiblemente más sensual. Muchos hubieramos seguido seis meses más bajo el yugo de la esclavitud camuflada, moderna, multimedia, global y consentida en que se había convertido nuestra vida de becarios.

19 comentarios:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

En mi caso son dos y es curioso lo que les gustan las salchichas bien gordas, no pueden resistirlo. Primero me llega el olor y ya se exactamante de que se trata, ellas escondidas trás el monitor, se entregan al desenfreno y degustación de unas salchichas enormes que tragan saciando su pasión.

Mayte dijo...

Es tan curioso y básico lo que nos mantiene con cierta pasión en los momentos más agobiantes del día...muy curioso si.

Bikiño.

CINEXIM dijo...

Yo trabajé a las órdenes de una Viessmann cuyo atractivo en una escala del 1 al 10 era 0!!!

Lo que recuerdo perfectamente de ella era el perfume que la precedía, tan fuerteque te daba un puñetazo en el estómago. Ella nunca te daba un "buenos días", su perfume ya te lo daba por ella...

El Deme dijo...

No hay nada como saber encontrar tu sitio en el trabajo y tenerlo claro. Gracias por la visita.

América dijo...

JAJAJAJA....Hola mi querido Antonio,vaya tela marinera,me han encantado ese "lirismo",de la descripción y sensaciones que trasmite el objeto de tus muy concienzuda observación....Un abrazo!

Du Guesclin dijo...

También me he cruzado con alguna que otra Viessmann en estos años. Eso sí, lo de los botones de la blusa no tiene desperdicio, jeje.

Por cierto, ayer no pasé por el arroyo, la foto queda emplazada para el miércoles que viene, junto con otra vueltecita si es de su agrado, jeje.

Saludos.

Deprisa dijo...

Es curioso como todos los que hemos sido becarios guardamos grandes momentos de aquella época (de lo más variopintos, eso sí) y la certidumbre de que es una explotación y que poco se puede hacer.

De todas maneras, ya me hubiera gustado alguien así en mi oficina...

Bitter dijo...

La mejor manera de pasar los malos tragos de la ofi es dejando llevar la imaginación a esos mundos desconocidos que nos hacen esperar con mazoquista inspiración un nuevo día en la oficina ;)

Mira tu, yo tb trabajo en análisis financiero, pero no me miran así eh!!

besos

lisebe dijo...

Ahora que tan solo tengo unos momentos quería agradeceros personalmente a todos vuestro apoyo y vuestras visitas no sabes Antonio lo que animan!! es encontrarse siempre rodeada de amigos que te cobijan ..

Muchas gracias por estar siempre!!!

Besos de todo corazón

El callejón de los negros dijo...

Luz de gas ... auténtica historia codificada.... je je je

Mayte... somos básicos... no más...

CINEXIM... le antecedía lo que era un aviso....

América... cuando no se puede pasar a la acción... el mirar es lo que queda....

El Deme... adaptación... le llaman los biólogos....

D.G.... las blusas son la luz del verano.... espero esa foto...

Deprisa... estoy seguro que su vida fuera de Polonia hubiera sido merecedora de una historia más larga...

Bitter... la imaginación al poder... o lo más cerca de él...

Lisebe... no hay de que amiga... es un placer visitarre....


NOS LEEMOS.

Antonio

La gata Roma dijo...

s No sabes cuanto odio el aire acondicionado, hasta límites que nadie imagina… Tanto es así, que si volviera a ese mundo de oficinas, suelos brillantes y aires asesinos, le arrancaría la mano a quien a las ocho y poco cree que semejante aparato es necesario… A mi no me impresionan los botones de su blusa ni me quedaría embobada mirándola, yo se lo diría bien clarito: Si tienes calor, ya te acostumbrarás miarma!

Kisses

mrrm dijo...

Supongo que cuando se pasan las horas monotonass en una oficina pasando frio hay que pensar en algo que haga entrar en calor...En fin, cuentanos algo del informático, seguro que alguna de las chicas se fijó en si tenía buen tipo o los ojos bonitos o si le quedaba bien la camisa...Ellas tambien pasarían frio, seguro.
Felicita a tus musas.

Saludos

Rosa

panterablanca dijo...

No sé si he entendido bien la historia. ¿Viessmann es la marca del aire acondicionado o el apellido de la secretaria que está congelada y tiene que ponerse un iglú en la habitación de la fotocopiadora?
Yo una vez también fui secretaria y también me congelaba con el aire acondicionado. Era la única secretaria a la que le pillaba de lleno. Menos mal que mis compañeras eran comprensivas y me dejaban apagarlo de vez en cuando, porque nada hay peor para una pantera selvática que el frío aire acondicionado ;-))
Besos felinos.

El callejón de los negros dijo...

panterita alina... es que mis comentaristas se montan y disfrutan sus propias versiones... "Viessmann" es el nombre de la marca de aire acondicionado que invade la ofina cada día y por tanto da lugar a la historia.

Mil besos.

mrrm... je je je el informático es un friki de cuidado, eso sí rara vez está enfadado y eso también se agradece.. ;-)
Besos

Gata holandesa.... si la pobre lo que tenía era frío mucho frío.... pero no hablaba...sólo trabajaba y trabajaba con su blusa al viento...
Besos

Nos leemos.

Antonio

América dijo...

Está usted de vacaciones????

selene dijo...

Hola Antonio pues la verdad yo me escaquee de ser becaria jaja por que empece a trabajar y de ahi solo convalide asignaturas asi que esa sensacion de ser becaria no la tengo , resalto tu gran observacion y ese tacto que tienes para contar las cosas muchas veces siempre sentimos cuando nos miran es extraño y lindo en mi opinion esa sensacion un saludo de selene

El callejón de los negros dijo...

América.. este año me quedé sin ellas en el sentido clásico... y en lo literario estoy bajo mínimos aunque me siguen salpicando ideas y nubes...
Gracias por tu interés.

selene, gracias por tus palabras. La observación es la mejor herramienta para los limitados en la escritura como este que te escribe.

Un abrazo.

Antonio

dama dijo...

Yo no soporto el aire acondicionado, y adoro el frio. Lástima que no he sido becaria.

Un placer volver por aquí.

El callejón de los negros dijo...

Dama... realmente nunca te fuiste... dicen que la marea sube hasta Alcalá, dicen...

En eso coincidimos, tampoco lo fui.

Gracias por la visita.
Antonio