La vuelta al mundo

En los Jardines del Valle solíamos encontrarnos por casualidad en las primeras ocasiones, luego ya era una búsqueda semanal y angustiosa si no nos regalábamos esos minutos únicos e irrepetibles. Con aquel hombre de avanzada edad me sentaba a hablar de lo divino y de lo humano. Él veía mis aventuras en la era digital como si fueran las de un extraterrestre lo que le producía diversión y sonrisas, lo que le inflaba de vida. Pero en el intercambio el mayor beneficiado era quien escribe, sus vivencias, reales o imaginadas ¡qué más da! eran maravillosas. Me contaba como en la edad media se ocupaban territorios en largas ocupaciones y asedios y conocía a pies puntillas detalles técnicos de las guerras carlistas. Sus manos arrugadas y blanquecinas narraban que habían removido piedras y escombros para descubrir la vieja ciudad romana. Sus labios citaban frases de libros que eran consultados por estudiantes de todo el mundo. Una eminencia. Y allí estaba dando de comer a las palomas de un jardín. Contaba todo en primera persona. Hasta que un día llegó más cansado de lo habitual y me sorprendió con prisas ajenas hasta ahora a nuestros encuentros. Me confesó que todo lo que sabia se lo había enseñado un arriero que era distinto a todos, llevaba un pony en lugar de un burro, había estudiado en la Universidad y tenía un largo historial de luchas contra concejales de urbanismo amantes de las prisas, las comisiones y los trabajos mal hechos. Mi amigo, murió a los dos días extramuros de aquel rincón mágico donde la historia nos había unido pero me dejó en esas últimas palabras un secreto, un sitio en internet donde todavía es posible acompañar al arriero del pony en sus paseos por la vida.

Al General Du Guesclin

13 comentarios:

Rosalía dijo...

Maravilloso texto.

Buenas noches, hoy no doy más de sí ... me apago ...

Mayte dijo...

Un viaje delicado al fondo del alma.

Bico.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Es la segunda visita que hago hoy y en las dos el mismo motivo, el mismo genio para la escritura y la realidad que demuestra lo buen amigo que se puede llegar a ser en el blog.
Felicidades Antonio, también a ti, al igual que al Moe, te ha salido un maravilloso regalo de bodas para el amigo Du Guesclin.
Un abrazo

verdial dijo...

Un precioso detallazo por tu parte.
El se lo merece.

Besos

Lisset Vázquez Meizoso dijo...

Maravilloso regalo el dar a otra persona, su tiempo y los conocimientos adquiridos... eso siempre lo llevarás contigo, aunque ya se haya ido. Generoso regalo el que le haces a Du Guesclin con tus palabras. Un abrazo.

Dama dijo...

¡que maravilla!

Du Guesclin dijo...

Como se escapó ese pony!!! Injusticias de la vida, aunque con vuestra amistad se compensa todo.

Mil gracias por este regalo, mi callejonero, y por tu amistad.

Un abrazo!

Juanma dijo...

Genial el detalle. Fantástico el texto.

Un abrazo, querido Antonio.

El callejón de los negros dijo...

Gracias por vuestras palabras pero todo el mérito es del bloguero Du Guesclin que nos pone en bandeja tantos trozos de nuestra historia...

No dejen de visitarlo.


Antonio

mariapán dijo...

Antonio, nutrirse de las historias ajenas es de las mejores cosas que aprendí a hacer..., además de la manera más eficaz que tenemos de mantener vivos a los muertos...

Un beso mu grande

El callejón de los negros dijo...

¡Qué buen alimento!

bezazos
Antonio

mariapán dijo...

Me gusta el cambio de look....muuuuuuuucho mas...

rojo rojo rojoooooooo yeah

El callejón de los negros dijo...

María, ahí andamos metidos en cambios y modernuras. Tus ideas me suelen gustar así que si te animas ¡ya sabes!

¿Tienes algun dibujo callejonero que prestarme? ;-)

Besicos
Antonio