Mi nuera

Siempre pensé que aquella nube no iba a descargar sobre mi cabeza. Y me equivoqué. Fui el centro de una cadena de rayos que me dejaron chamuscado. Toda una vida soñando y pagando una hidrólisis alcalina en condiciones para nada. Puedo escribir esta carta al director de su periódico habitual porque la providencia legalmente constituida me ha dado siete horas para arreglar mis papeles y pagar algunas deudas. Detrás de todo esto está la mujer de uno de mis hijos. Es abogada y se hace el horóscopo mientras espera en la peluquería cada viernes. No le llega para el sudoku.

2 comentarios:

Joana dijo...

Uf! Que Dios te coja confesado, abogada y creyendo en el horóscopo!

El callejón de los negros dijo...

Joana, menos mal que es ficción... de momento.

Besos
Antonio