No hay nada mejor que salir un jueves bien temprano para buscar un tesoro. Y lleva años esperando que alguien lo rescate. Un jueves. ¿Estás en Sevilla? Cafelito en la Encarnación y déjate devorar por Regina.
Cosas del calendario (XI)
La lucha interna entre lo que ha quedado pendiente por hacer estas fiestas pasadas y lo que tengo que currar esta semana del retorno esta siendo de dimensiones tolki(e)nianas. Pero lo peor es que me están entrando unas ganas locas de ver otra especie de trilogía, una de Serguei Eisenstein, que conseguí por un precio irrisorio. Y ahora tras esto es cuando definitivamente me quedo sin lectores. No me salvan ni Phineas, ni Ferb ni uno de sus maravillosos inventos para matar las vacaciones. Al menos queda destrozada la tesis que insunuaba que dejar pasar el tiempo solucionaba los problemas.
Cosas del calendario (X)
Sobre un papel en sucio garabateé varias líneas cruzadas formando un calendario. Enero, Febrero, Marzo y Abril. Señalando con pequeñas aspas aquellas fechas más importantes. Para mí queda ese secreto. Muchos se sorprenderían gratamente al verlas y otros me retirarían la palabra. ¡Ah! Quizás lo cuente, sólo por eso.*
* Pero eso será otro día.. ;-)
Cosas del calendario (IX)
La Chacón es tan andaluza que Antonia de Los Morancos saldrá a la ventana
en el próximo programa y gritará "Carmaaaaaaaaaaaaaa puja daaaaalt"*
* Se trata de un tweet (tuit) reconvertido....
* Se trata de un tweet (tuit) reconvertido....
Cosas del calendario (VIII)
Ahora que ya han pasado unos días lo puedo decir sin que le pase nada a mis nuevas pertenencias. No he sido tan bueno como creen los RRMM. Eso sí, como actor valgo un potosí.
Cosas del calendario (VII)
No es oro todo lo que reluce*.
* Pero durante unos segundos pensaste que sí y eso te hizo ser la persona más feliz del mundo.
* Pero durante unos segundos pensaste que sí y eso te hizo ser la persona más feliz del mundo.
Cosas del calendario (VI)
En cuanto lo tuve en frente le lancé la pregunta.
¿Sin previo aviso?
Nada, no quería darle oportunidad de que introdujera una excusa entre su respiración y la mía. ¿Para qué sirve un senador? Pero no escuché la respuesta, me sacaron entre varios a empujones, me levantaron y rodé por las escaleras.
¿Sin previo aviso?
Nada, no quería darle oportunidad de que introdujera una excusa entre su respiración y la mía. ¿Para qué sirve un senador? Pero no escuché la respuesta, me sacaron entre varios a empujones, me levantaron y rodé por las escaleras.
Cosas del calendario (V)
Todos los años pasa lo mismo en las tardes de este día.
¿Aquí, en Cartagena?
Sí, se aglutinan gentes en el puerto con banderas tricolores, pancartas y mucho griterío. Y desde por la mañana, desde el Cerro del Molinete baja un rumor que se extiende por mercados y diputaciones... qué vienen los Reyes...
¿Aquí, en Cartagena?
Sí, se aglutinan gentes en el puerto con banderas tricolores, pancartas y mucho griterío. Y desde por la mañana, desde el Cerro del Molinete baja un rumor que se extiende por mercados y diputaciones... qué vienen los Reyes...
Cosas del calendario (IV)
Te decía que cuando hacemos el amor siempre es porque algo se termina o vamos a empezar un proyecto. Siempre son cabos que atamos.
Bueno, somos lingüistas, nos gusta la ortografía y los signos de puntuación. Tu eres más de punto y aparte y mayúsculas iniciales.
¿Y tú?
Soy más de punto y seguido, ya lo sabes. Me agobian las uves dobles y las diéresis.
Bueno, somos lingüistas, nos gusta la ortografía y los signos de puntuación. Tu eres más de punto y aparte y mayúsculas iniciales.
¿Y tú?
Soy más de punto y seguido, ya lo sabes. Me agobian las uves dobles y las diéresis.
Cosas del calendario (III)
¿Se puede opinar?
Pase y dígame.
A mi Pablo Alborán me aburre.
No te escucho cara de cartucho...*
*Conversando con mi médico de cabecera antes de que tenga que darle un euro por hacerlo
Pase y dígame.
A mi Pablo Alborán me aburre.
No te escucho cara de cartucho...*
*Conversando con mi médico de cabecera antes de que tenga que darle un euro por hacerlo
Cosas del calendario (II)
Mi deseo sincero y oculto tras las campanadas fue que la gente se besara más*
*La producción de besos bajó alarmantemente en 2011
*La producción de besos bajó alarmantemente en 2011
Cosas del calendario (I)
El año 2012 será difícil en casi todos los aspectos.
Habrá que encontrar la rendija por donde escapar.
Que la habrá.
Siempre la hay.*
*Le dijo una hormiga a otra antes de cruzar al otro lado de la carretera donde estaba el hormiguero.
Habrá que encontrar la rendija por donde escapar.
Que la habrá.
Siempre la hay.*
*Le dijo una hormiga a otra antes de cruzar al otro lado de la carretera donde estaba el hormiguero.
¿Dónde estabais?
Conmigo no. En aquel fango nos conocíamos todos y allí no estabais. De haber estado hubierais sido mi revulsivo, ese pisotón que te despierta y te hace agarrar los bártulos y dar los pasos al frente que todos esperan. Pero no os vi y eso que erais los primeros en aparecer siempre. Sin que nadie os llamara. En alguna ocasión incluso teniendo vuestra mano antes de que fuera a surgir el problema. ¿Dónde estabais ahora que contaba las horas para mi total desaparición? Hundido, acabado, humillado y desposeído de todo bien material e incluso humano. ¿Dónde estaba ese asidero que siempre guardaba como último as tras la bocamanga?
Dónde, dónde, dónde... se apagaba la voz en aquel estercolero. ¿Dónde estaban mis enemigos cuando los necesitaba?
Noviembre
Todo terminó en el mes que tenía que terminar. Tantos años sacando tierra para ir agrandando el agujero que al final encontró acomodo en él. En el oeste americano los condenados a muerte no eran obligados a cavar su tumba. Les quedaba algo de dignidad. Ahora no. La pala lleva labrado en oro las palabras deuda externa y bajo los nuevos soles de la regularización y el ajuste económico seguimos engordando a los que llevan tirantes... sinceramente, deberíamos volver a empezar. Sin excepciones.
Hostalero..
Aunque no escaparé al entorno de la calabaza y al trapicheo de las golosinas (quien tenga niños lo entederá) ..... por lo menos agusto me quedaré recordando algunos momentos de esta inolvidable obra... con la que una vez al año a los míos les doy la tabarra.
Con permiso de vuesas mercedes...
ESCENA VIII
BUTTARELLI: ¿Otro embozado?DON DIEGO: ¡Ah de esta casa!
BUTTARELLI: Adelante.
DON DIEGO: ¿La hostería del Laurel?
BUTTARELLI: En ella estáis, caballero.
DON DIEGO: ¿Está en casa el hostelero?
BUTTARELLI: Estáis hablando con él.
DON DIEGO: ¿Sois vos Buttarelli?
BUTTARELLI: Yo.
DON DIEGO: ¿Es verdad que hoy tiene aquí Tenorio una cita?
BUTTARELLI: Sí.
DON DIEGO: ¿Y ha acudido a ella?
BUTTARELLI: No.
DON DIEGO: ¿Pero acudirá?
BUTTARELLI: No sé.
DON DIEGO: ¿Le esperáis vos?
BUTTARELLI: Por si acaso venir le place.
DON DIEGO: En tal caso yo también le esperaré.
Clín, clín, clín.
Clín, clín, clín, clín, clín. Sonaba a lluvia vieja. Como aquella que contaban caía hace ya mucho tiempo. Pero no era posible. Imposible. Clín, clín, clín. Pura fantasía en aquel zulo terrible. Había nacido allí y entre aquellas paredes moriría. Clín, clín, clín. Al menos tendría con que entretenerse. Pensar la forma de no acabar como Julia, en un rincón del otro cuarto, agazapada bajo un paraguas roído.Clín, clín, clín.
Carta para una seta
Recupero esta entrada de Diciembre de 2008, que escribí para uno de mis blog que ya llegó al final de su viaje, porque me sigue pareciendo muy cruel que la burocracia se cargue la imaginación. Cualquier burocracia, cualquier imaginación.
Me
pregunto quien tuvo la magnífica idea de convertir este buzón de
Correos en una seta. Un buzón y una seta guardan muchas similitudes pero
sobretodo una evidente, se esconden en ellas muchos de nuestros sueños.
Me pregunto quien tuvo la magnífica idea de convertir este buzón de
Correos en una seta. Y sobretodo porque no fui yo. Por qué no tuve esa
genial idea. Cuando voy a echarle una carta, me apoyo en su sombrero colorao y
le digo en voz baja donde quiero que la mande y noto que se hace el
remolón. Me pregunto quien tuvo la magnífica idea de convertir este
buzón de Correos en una seta.
La marabunta
No quedó nadie que pudiera valerse por si mismo tras el estruendo y el caos posterior. En la comisaria central varios testigo relataban los hechos. Todos coincidían en haber vivido los segundos más amargos de sus existencias condensados en un grito que atravesó sus vidas y las aceras: ¡Ya están aquí los colegios!
Temperare
El camarero, tras la barra, se movía lo mínimo posible. Lo imprescindible. El gasto energético se reducía a menos de lo que necesita alguien para vivir. Igual no estaba muy vivo. La cerveza la servía fría hasta ese punto mágico que no se congela pero eso no lo apreciaron los tres armarios alemanes con los que estaba aquella noche. A esa temperatura sugirieron bañarse en ella en lugar de bebérsela.
Entré en la dialéctica y salí rodando por la puerta.
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