Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. (“El dinosaurio”, Augusto Monterroso)
La convivencia con este tipo de personas nos lleva a la desesperanza, al desengaño, a la decepción, a la contrariedad, al chasco, a la amargura, al despecho, al desaliento, a la frustración, al fracaso, a la incredulidad, al desánimo, al descorazonamiento. Es un dinosaurio de la escena, un monstruo de la interpretación, un depredador en el escenario. Me tiene enganchada ypor eso cada mañana deseo que al despertarme ya no esté a mi lado. Que se haya marchado, incluso con otra. Que me abandone él porque yo no puedo hacerlo. Nunca sería capaz y sin embargo, es mi única escapatoria.
Jacinto andaba preocupado por alguna razón. Otras veces habíamos hablado de como evolucionamos las personas, como vamos buscando el sitio adecuado en la sociedad, como a veces hacemos daño sin querer y otras veces somos los que recibimos. No siempre somos tan buenos ni tan malos como nos dicen que somos. 'Santiago', - me solía decir- ' mira, las cosas hay que verlas con la perspectiva del paso del tiempo, no confies en quien te dice que eres un joven muy maduro...'. Andaba preocupado Jacinto y menos mal, en una de las paradas que por obligación hacemos en el tajo, me pasó un papel escrito por ambas caras, una de ellas con la nómina y otra con unas extrañas rimas, eso me pareció al principio, y que no eran más que pensamientos escritos al ritmo del soniquete de la trituradora que usamos para hacer desaparecer todo lo que nadie quiere.
Dicen que se hace camino al andar ... ¿y si el camino se acaba y el aire te empuja en la espalda? Puedes continuar cegado ansiando que termine el matorral para que empice la senda que no debiste olvidar... Puedes dar marcha atrás y volver sobre tus miedos cortando con estiletes la espuma que no deja ver tus dedos. Puedes estarte quieto emulando a Don Tancredo... Puedes pensar que alguien desde arriba vendrá como Superman. Puedes pensar en tantas cosas. Puedes no actuar. Puedes soñar. Puedes dormir, sin más. Lo que nunca debes hacer es pensar que todo se ha acabado. La vida no es un camino. Son muchos.
Os verdes anos primeiros
foxen como o vento soán,
do esquivo cabo Nariga
antre o espeso matorral.
(Eduardo Pondal)
Mi cara era como una serie de fotografías, algunas de las cuales deberían haber terminado en la papelera. Pero no lo hice y ahí siguen apareciendo y mostrándose en cada espejo con el que me cruzo. Sólo enseña su lado amable en el recibidor de casa de mis padres. Allí todo es distinto. Desde que entro por ese portón inmenso al que se llega desde la curva de la carretera. Justo donde una señal indica que quedan tres kilómetros para Malpica de Bergantiños. Nunca debí conocer mundos nuevos. Nunca debí salir del espejo del recibidor de casa de mis padres. Pero de aquello casi no me acuerdo. Gracias en parte a mis gafas amplias y oscuras que me aíslan de todo reflejo, lejos de toda posibilidad de encontrarme con algo que pueda mostrarme tal y como soy, con el rostro de la mentira acumulada año tras año en Madrid. Mi verdad está entre los raqueros. Y allí me dirijo. A perderme para siempre en las Sisargas.
Es doblar una esquina y saber que vienes para quedarte.
Tienes tu aroma y tu propio sabor de barrio, y tienes tantas cosas buenas que te hacen especial, silencios y músicas, encuentros y soledades, avances y retrasos. Tienes tantas cosas que te hacen tan especial. Con el cambio climático nos despistas y te anuncias con racheos inesperados. Te anuncias, que bien te anuncias. Sabes que cada año me asomo para verte pasar y ahí estás.
Sabrás de sobra que por aquí, por estas latitudes, tenemos formas de hacer las cosas, de mostrar nuestro arraigo a la tierra que pisamos. Sabemos que es lo importante y por ello lo anunciamos con vísperas.
¿Qué sería de nosotros sin las vísperas? Creemos tanto en la espera que le damos forma y modos de ser.
Y los miércoles, desde hace ya unos meses nos mojamos los pies en el Arroyo Garabato. Aveces pescamos ranas y otras un resfriado pero ¿y el buen ratito que echamos?
A partir de una fotografía de lo cotidiano, es un acercamiento a los diversos mundos que en mi habitan.
También habréis observado que este callejón se centra cada vez más en plasmar con pequeños textos mil historias, relatos, cuentos. He dejado de lado otros apartados, algunos de ellos fueron impulsores en la creación del propio blog pero ahora quiero recuperar el tono de los relatarios dejando más de lado otros aspectos. Es lo que me apetece.
Sin dejar de leer el periódico Thomas habló a su esposa: ‘Querida, vas a tener que ira Macy´s a por esas cortinas que viste con tu madre. Creo que esta casa empieza a parecerse a uno de los escaparates del barrio Rosso de Amsterdam.’
Ella sin mutar el rostro, dejó caer un dedo sobre una de las teclas del piano mientras pensaba como de aburrida empezaría a tornarse su vida a partir de que los empleados de Macy´s taparan su única vía de escape. Lo único diáfano en su vida.
Algo se nos ocurrirá*
Y allí seguían esperando que algo se les ocurriese. Quizás ya estaba pasando demasiado tiempo desde que seplantearon que la solución vendría deforma lenta pero segura. Allí seguían esperando que algo se les ocurriese. Decidieron que mientras esperaban la idea que los sacara de esta doble vida, ella tocaría el piano y él leería los periódicos. Annay Dmitri no tenían prisa por ser libres.
* Basado en el cuento 'La dama del perrito' de Anton Chejov
Acudieron aquella mañana todos los que conocí. Aguardaron su cola todos aquellos que de mi oyeron hablar. No faltaron mis ex-mujeres colgadas del brazo de sus nuevos esposos. Vinieron desde la ciudad todos mis acreedores. No faltaron aquellos que me crucé en el camino y que la azarosa fortuna dispuso como peones para alcanzar el éxito o el fracaso de cada nueva empresa en la que me embarcaba. Todos estaban allí para lo mismo. Todos querían asegurarse que me enterraban para no levantarme más. Hubo que traer tierra roja de las abandonadas canteras del arroyo Garabato para dar satisfacción a todos los presentes. Nadie hubo en el pueblo que llorara mi desaparición. Ni siquiera mis hijos. Lo único que me agradecieron fue que no hubiera podido tenerlos.
Llega el tiempo de las máscaras, el tiempo de la pantomima, tiempos para vivir otras vidas, tiempos felices, tiempos de alcohol, tiempos de lujuria, desenfreno, descontrol, sin tregua nos empujana la diversión, porque el tiempo se agota y las carnestolendas nos quieren abrir las carnes para gozar al mismo son que una caja y un bombo que buscan de sol a sol la Araca La Cana que en el mismo Río de la Plata Montevideo olvidó. Sigo pensando en volver a aquella tierra de cuerpos brillantes por el sudor del sol, cerca de Maracaná o bucear con mi disfraz en las aguas venecianas donde se que algún día volverás. En todos lados note tu presencia y sin embargo cuanto tiempo tardé en descubrir que el tiempo del baile de máscaras, el baile del cortejo secreto, el baile de las miradas no es más que un baile de las mentiras, es el tiempo del goce de mentir.
Y hasta eso no es verdad. Siempre nos ha parecido que usábamos el tiempo de los disfraces para revestirnos de otras vidas, y cada año que pasaba, por cada ceñida ropa que nos ajustábamos para ocultarnos, iba creciendo nuestro interior imaginario. Nunca fui lo que esta noche seré, nunca viviré lo que Don Carnal me ofrece por unas horas… hasta eso es mentira… la vida real, lo que somos ciertamente es lo que nos ofrece la tela de colores brillantes que te pusiste, cada año que pasa mientras te cubres de una nueva purpurina lo que realmente haces es quitarte una capa engorrosa de tu fatídica existencia, y al final de tus días, en el último baile de antifaces, cuando la orquesta apriete para llegar al culmen de la obra podrás verte en el espejo de la sala de maquillaje, desnudo por fuera pero plenamente vivo, relleno de todos los personajes que has gozado y mostrándote tal y como eres.
Este texto es una colaboración para el programa de radio por internet que realizó Luz de Gas el pasado siete de Febrero.
Podéis escuchar al actor Juan Duque leyéndolo en directo y al fondo, entre bambalinas, buscando un amor perdido... el fantasma de la ópera.
Francisco volvió de su recorrido diario por toda la ciudad. El trabajo de buscar trabajo empezaba a descomponer su habitual entereza. En la televisión, que veían adormilados, Patricia y sus tres hijos, alguien sugería que sería necesario recurrir a novedosas e ingeniosas formas de obtener ingresos para superar la crisis. Francisco no llegó a quitarse la chaqueta y sin decir nada se marchó de nuevo a la calle.
Negro, blanco, negro, blanco, negro, blanco. ¡Zas!. La ambulancia recogió a Francisco siete minutos después. Nunca estuvo en peligro su vida pero la recuperación de su pierna izquierda fue algo que le llevó mucho tiempo en rehabilitación, y las señales en toda la cara, algo que llevaría consigo siempre.
Tres meses después del accidente, Francisco recibió una carta certificada de la compañía de seguros del coche que le atropelló. Siete mil doscientos treinta y tres euros con quince céntimos, pagaderos al mes siguiente y en la cuenta corriente más abajo reseñada. Un año de hipoteca pagada. Nuevas e ingeniosas formas de obtener ingresos para superar la crisis.
De aquella habitación pintada con el olor de la muerte no podía salir nada bueno, o eso es lo que pensaban todos los que entraban y salían desde hacía días. Y sin embargo había vida. En una esquina, oculta por los restos de lo que había sido un perchero de pie, de estilo victoriano como solía contar el viejo doctor, y con algunos viejos baules impidiendo que cualquiera pudiera verla, estaba ella. La presentí en una ocasión en el que entré en esa habitación pero mi visión quizás, al viejo doctor, no le hubiera servido de mucho si nos hubieramos encontrado y hubiera podido hablarle. Un problema de planos, o de creencias, quien sabe, lo cierto es que los otros no la vieron.
Ya que no podré llevarle rosas con espinas en una botella medio vacía de coñac... es lo mínimo que puedo hacer por recordarlo... buscar su sombra y cantar...
Todos estamos enganchados a algo. Vosotros, ahora, a la inmediatez de las cosas. No tenéis paciencia, no creéis en la espera. Lo necesitáis todo en el instante posterior al instante en que los pensasteis. No todo lo lento es malo.
Cerró la puerta de la cabaña perdida creyendo haber aprendido algo. Pulsó un minusculo botón en su reloj de pulsera y se teletransportó a la ciudad.
Cuando el cuerpo te habla tienes que hacerle caso y a mi me pedía el cuerpo recuperar una entrada de hace un año, por este mes de Enero... no soy yo nadie para enfrentarme a mi mismo... pero siendo él, otra cosa es que hubiera sido el alma, a esa que le tengo ganas le hubiera respondido de otra manera, me hubiera puesto a escribir, poniendo cuerpo y alma en ello, pero tratándose del otro... Si uno no quiere, dos no se pelean.
La huida no es solución para quien ama el paisaje
La huida no es solución para quien ama el paisaje, teme por su vida, por su equipaje por las bailarinas chinas del cafe teatro por los años en la calle Moi San Foix dejó sus años perdidos entre libros de anticuario. Visitó la letra cursiva de la imprenta embrutecida y encontró dolor que busca paisajes de muerte y desolación La huida no es solución para quien ama el paisaje
Justo Navarro nos trae a las páginas de El País el siguiente artículo, con el que me siento plenamente identificado, y aunque hasta ahora cuando traía al Callejón algún artículo o viñeta ajena no permitía comentarios para crear el debate en el lugar de origen, pienso que es bueno dejar que cada cual suelte y comente lo que piensa del tema. Las cosas aquí dentro van cambiando, ya os contaré poco a poco.
Y en este caso, la preocupante situación de guerra infinita y desproporcionada (sin olvidar que todos los muertos son iguales, no usemos la demagogia ...) entre Palestina e Israel, y de una invasión donde civiles caen como moscas por convivir con terroristas. Como con la foto de la anterior entrada, me vienen instantáneas de tantas cosas, y de un hombre que es algo más que uno de los mejores jugadores de ese deporte llamado fútbol, pero sobre el valiente Kanouté ya estuve hablando en una mesa camilla donde no importan los colores cuando de hablar de personas humanas se trata.
La palabra Palestina les escuece con solo pronunciarla, como ocurre con nuestro abandonado Sáhara, sólo decirlo produce sarpullidos en quienes pueden hacer y no hacen. Con Jund Filastin se les hiela la sangre. ¿Y si hubiera escrito en la camiseta sólo la palabra 'justicia'? que es lo contrario de la palabra que hace mirar para otro lado, al de los rascacielos bursátiles, al del poder oculto. Lo contrario de justicia es Palestina, una de las mayores injusticias. De momento.
"Minuto 40 de partido de Copa del Rey, estadio Sánchez Pizjuán: el delantero Kanouté marca para el Sevilla el segundo gol al Deportivo, lo celebra y, a pesar del frío, se descubre el pecho, se echa la camiseta blanca a la cabeza y deja ver, mientras busca las cámaras, otra camiseta negra sobre la que se lee en cinco idiomas y tres alfabetos la palabra Palestina. Creo que millones de espectadores han sabido inmediatamente, a través de la televisión y los periódicos, de qué hablaba Frederic Kanouté con una sola palabra: estaba hablando de la invasión de Gaza y el castigo militar israelí contra sus habitantes. Ayer mismo decía uno de los titulares de primera página de este periódico: "La ONU denuncia otra matanza de palestinos en la ciudad de Gaza.
Kanouté se ganó una tarjeta amarilla del árbitro, más 3.000 euros de multa del comité disciplinario correspondiente, porque, según los reglamentos de la Federación Española de Fútbol, "el futbolista que exhiba cualquier clase de publicidad, lema o leyren sus contenidos enda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueo la finalidad de la acción, será sancionado como autor de una falta grave". Hay quien ha recurrido a motivos religiosos para justificar que Kanouté se saltara el reglamento: Kanouté es musulmán. Pero yo, que no soy musulmán, comparto el recuerdo de Palestina con Kanouté.
Israel, probablemente el único Estado del mundo que tiene su fundamento en una religión, ha contribuido a la reanimación de una especie de supraestado religioso, la nación musulmana. Es como si los palestinos, que han ido quedándose sin tierra, a falta de otra cosa tomaran como suelo y base sus creencias, un libro sagrado que es como un país en el que han encontrado compatriotas de todo el mundo. Pero no creo que sea religiosa la causa última del pleito palestino, una cuestión bélica en torno a territorios y posibilidades de vida. Las doctrinas religiosas, como cualquier otra doctrina, sirven de aval ideológico para guerras y paces. Los Derechos Humanos han servido de pretexto para bombardear países.
En Palestina se pelea por la tierra, por la supervivencia. El escritor israelí David Grossman, que perdió un hijo en la última guerra relámpago de su país en Líbano y defiende el entendimiento entre judíos y palestinos, describió una vez "un Israel minúsculo, cuyo tamaño en el mapa no basta ni para escribir su nombre en él, con una anchura máxima en la parte central de apenas once kilómetros, rodeado de países y pueblos que le son hostiles, algunos de los cuales se encuentran inmersos en una ola de fundamentalismo islámico y preñados de un odio a los judíos por el mero hecho de ser judíos y declaran abiertamente su voluntad de destruir el Estado judío" (La muerte como forma de vida, Seix Barral, traducción de Ana María Bejarano). Los palestinos viven aún más estrechos y acosados.
Ha habido estos días manifestaciones en la calle, en Córdoba, en Sevilla, en Granada, movilizaciones de musulmanes, sobre todo, y un amigo católico me decía que no iba por miedo a que otros manifestantes lo consideraran un intruso, es decir, de otra religión. Las religiones siempre han sido particularistas, excluyentes, muy suyas. Un síntoma peligroso del actual estado del mundo, irreparablemente violento, es la nueva ola religiosa, simultánea a un nuevo fervor por las banderas y las identidades étnico-territoriales. El fútbol es más universal que la religión. El gesto de Kanouté suma más adeptos que ninguna manifestación convocada por una particular fe en lo sobrenatural. No hay nada que oponer a la multa, prevista en los reglamentos que supongo que Kanouté conocía. Uno de los jueces de la Federación Española quería más sanción contra Kanouté. Piensa ese juez que el recuerdo de Palestina, el solo uso de la palabra Palestina, incita hoy a la violencia. No creo que tenga razón: a la violencia incita el cerco, el bombardeo, la invasión de los territorios palestinos.
Abrí el periódico digital y vi la foto. La imagen primera que me vino a la cabeza fue la de un niño enterrado en escombros en uno de los bombardeos de Gaza, u de otros bombardeos en las otras 'Gazas' que hay en el mundo, al segundo siguiente corregí la visión y pensé que era un niño que viendo la cabalgata estaba atrapado tras una avalancha de la masa humana en pos de caramelos y peluches, ¡no!, finalmente era sólo un instinto de supervivencia, hay muchos caramelos pero para conseguir el que uno quiere debe luchar especialmente por conseguirlo, marcar la diferencia, y el caramelo como los sueños sólo se cumplen en aquellos que luchan por ello, sin importale barreras, sin importarle que el mundo pueda ir en contra. Bravo por el niño y por el fotógrafo de ABC que supo mirar por su objetivo y plasmar como se consiguen los sueños.
O será que llevo desde la tarde de ayer con los ojos enturbiados viendo las caras de los niños, de los míos, de todos. Y pensando en tantas cosas... me vino a la memoria una foto que le hicieron hace años a una niña que murió ahogada en una inundación y aún tuvo tiempo de hablar con el que nada pudo hacer por salvarla pero si recoger su testimonio final que cada momento en que me siento con la piel diferente me viene a la memoria, y pasan los años y la humanidad no aprende. Son las primeras sensaciones tras ver una foto que es pura maravilla y es símbolo de alegría pero ya os digo, llevo llorando, a veces por dentro otras veces dejándome brillo en los ojos, desde hace muchas horas... especialmente cuando una princesa que vive en un castillo de setenta metros cuadrados me dijo anoche... 'Papá, a los Reyes Magos no se les puede ver cuando vengan, que se rompe la magia'.
Y así sigo, como los caracoles, limpíandome por dentro y por fuera, con el corazón a flor de piel hasta la próxima... que será una mañana luminosa, no lo dudéis... mientras espero me escondo en este callejón enigmático que distorsiona mi esencia tan rudimentaria.
Mientras escucho, duendeando, Flamencos Y Pelícanos en Radio3 me encuentro con una araña que se ha subido a la pantalla del portátil, y como me encaro con ella, la tía va y levanta cuatro de sus patas y me dice:
'¿Qué te gustan más las guajiras o los tanguillos?'
'¿Pero no es lo mismo? Si los cantes van y vienen.'
'¡No me vaciles hombrecillo! que rara vez terminan bien estas charlas entre arácnidos y humanos, y con quebraderos de cabeza para vosotros, simples bípedos'
Supongo que debí pensar que la pesadez del clima que estábamos sufriendo en la base desde hacía meses estaba haciendo mella en mi y en las entendederas que me sostenían. No se si era eso o algún cambio en la alimentación que nos introducían en el aire que respirábamos, para que, sin esfuerzo, fuéramos mineralizándonos.
...'aunque ya que me sacas el tema te lo digo, de hombre a araña, me muero por una soleá de un sitio que hubo en la vega, Triana le llamaban.'
Y la araña se fue sin despedirse, eso sí, canturreando por alegrías. Y con todo el arte de Chano Lobato. Mientras, en el exterior, la lluvia comenzaba de nuevo a caer con fuerza, y dejando toda mi colada empapada.
En la oreja llevaba una flor que no le impidió acercarse a aquel cuadro. Tras descorrer la cortina comprobó que no era más que una ventana.
Dos.-
Les había pedido una cocinita y un puzzle pero le trajeron un ordenador y un carrito. A su padre, una moto. Fue el principio de una eterna sospecha.
Tres.-
Esa había sido su última tarde como vendedor de lámparas y estaba dispuesto a pasarse el resto del tiempo frente a la televisión, sentado en el sofá y con el abrigo puesto.
En un apartado rincón del hospital el doctor Suarez no sabía como decírselo, tantos cursos de atención a familiares y seguía sin encontrar las palabras adecuadas. Y aquel caso había sido su vida. Y era el punto y final de sus investigaciones. Había que despojarse de la bata de científico y ponerse el mono de padre de familia.
Su hijo no volverá a recordar nada de su pasado aunque llegará a hablar y terminará, en pocos años, siendo un chico como los demás. Eso sí no recordará nada de su pasado.
Y ahí venía el momento complicado, explicarle las razones de esta pérdida, el caso maravilloso que suponía Santiago para la ciencia o mejor callar y dejarlo ahí, las explicaciones que quedaban no iban a poder ayudar al paciente y existía la posibilidad de aumentar el dolor de la familia. Pero este caso era único. La comunidad debía saberlo, y los padres los primeros.
Su hijo no recordará nada de su pasado pero no ha perdido totalmente la capacidad de recordar, sólo en parte, sólo las que se subscriben a una serie de hitos neuronales podrán ser recuperardas con los ejercicios mentales habituales. Su hijo sólo recordará lo bueno que le haya pasado desde que nació hasta el momento del accidente pero, como le dije ... su hijo no recordará nada. Lo siento.